Juliana Benítez vende pastelitos y empanadas para traer a su bebe al Hospital Garrahan. Tiene 21 años, un hijo de un año y tres meses y un coraje digno de una madre que está dispuesta a darlo todo por él.
Es que esta futura profesora de Lengua y Literatura fue mamá joven y tuvo que abanadonar sus estudios en 5° año a raíz de la apnea que padece su bebé desde los tres meses de edad. Y el susto que se llevan cada vez que el bebé logra conciliar el sueño es fuerte: mientras duerme, León por momentos deja de respirar.
Sus primeras consultas fueron en el hospital pediátrico Avelino Castelan, en Resistencia, hasta que por consejo de especialistas decidió emprender viaje hacia Buenos Aires para hacer una consulta en el Hospital Garrahan. Con un fuerte esfuerzo económico, finalmente llegó a la Capital y los médicos le dijeron que León permanecería internado durante 16 días.
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Ahí fue cuando Juliana comprendió que las afecciones de León eran más graves de lo que ella imaginaba. A la apnea se le sumaban problemas en la sangre y otras afecciones relacionadas con la enfermedad de base. Hubo que hacer estudios del sueño, neurológicos y hematológicos. Juliana estaba sola con León, sin dinero y sin nadie que pudiese ayudarla.
Una señora empezó a acercarle comida, mate, a dejarle lavar la ropa en su casa. “Sin su ayuda, no habría podido sobrevivir en Buenos Aires”, agradeció Juliana en declaraciones a TN.
Una vez que le dieron el alta provisoria, tenía que volver a los dos días al hospital con León para hacerle un control antes de regresar al Chaco. Juliana no podía costear un hotel y recurrió a la Casa de la Provincia del Chaco. “Me dieron un alojamiento, pero yo no podía quedarme ahí con mi hijo. La habitación no tenía ni ventilador ni ventana y la asistente social se disculpó: “Es lo que tengo para ofrecerte, mamá”, me dijo. De nuevo, esta señora que se solidarizó con ella, la ayudó nuevamente y la alojó en su casa.

Pero si todos los ojos estaban puestos en la recuperación de León, los viajes debían repetirse. Las inyecciones diarias recetadas no surtieron efecto. Le empezó a faltar vitamina B12. León llegó varias veces con su mamá a Buenos Aires.
Aunque la situación cada vez se complicaba más, Juliana no bajó los brazos. Así fue que organizó rifas, horneó pastelitos y alfajores, hizo empanadas, cocinó locro para el Día de la Bandera con el fin de juntar lo necesario para cada uno de los trayectos. Lo hizo en el barrio 17 de Octubre, donde vive con sus abuelos. “No tengo cómo moverme y León toma todavía el pecho”, explicó. Y la gente, solidaria, respondió.
Esto se leía en su Facebook, Julii M B Benitez: “Para el sábado 27, ¡venta de empanadas, de carne y pollo! $100 la docena de pollo y $110 la docena de carne, frita y horno. Es el último fin de semana que tengo para poder recaudar dinero y que el viaje de mi hijo pueda ser posible. León debe viajar el 31 de octubre y la verdad que esto se me está complicando muchísimo. Quisiera pedir de su ayuda por favor ya que mi hijo necesita hacerse estos estudios y que lo vea este médico, que es el único que puede encontrar lo que tiene y cambiar su tratamiento. Este viaje es muy importante para él, no encuentro una salida. Pedí ayuda al Gobierno pero no me dan una respuesta. Todo esto debe seguir saliendo de mi bolsillo para poder pagar un lugar como la gente para él. Estoy desesperada y no puedo Este es mi número de celular 3624002086 desde ya muchísimas gracias !! Ayúdenme a compartir esto”.
Y continuaba también en Facebook: “¿Que si me da vergüenza? ¿Si me da pena? ¡No! No me da vergüenza ni pena hacer todo lo que hago por vos, no me da vergüenza vender empanadas, pastelitos ni rifas para cada viaje tuyo. Aún si tuviera que salir a la calle a vender o golpear puertas para que me ayuden, no me importa: lo haría con la frente en alto. ¿Y sabes por qué? Porque soy tu mamá y haría cualquier cosa por tenerte, por verte despertar hoy y siempre a mi lado. Te juro que me duele, el miedo me invade, tengo tanto miedo de que te me vayas. No quiero ni pensarlo, pero soy consciente de lo que puede pasar. Sos mi amor, mi vida, mi mundo, no puedo evitar sentir dolor por dentro. ¿Cómo explico esto? Cómo no llorar, cómo no sentir miedo a no lograr lo que necesitás para viajar. Hoy, doy gracias a Dios porque te están ayudando, la verdad es que jamás creí que íbamos a llegar tan lejos. Es fácil decir: ‘Quédate tranquila, no pienses así’, pero ¿quién se pone en nuestro lugar? Yo voy a luchar hasta no poder más. No importa lo que tenga que hacer. Te amo, hijo, te amo con el alma. ¡Sabés que mamá hará todo!”.
Juliana es consciente de que el minuto a minuto serán decisivos en la recuperación de su hijo: “Sabemos cuándo llegamos, pero nunca sabemos cuándo podemos volver a Resistencia”, dice. Todo depende de cómo lo encuentren los médicos y “si responde o no al tratamiento”, sostiene.
En uno de los últimos posteos que realizó a través de Facebook, Juliana contó que la casa de Gobierno del Chaco le dio $25.000 de ayuda para realizar el viaje. Sin embargo, la lucha de ellos dos continúa, y están a la espera de las indicaciones médicas.
Para comunicarse con Juliana y ayudar a León llamar al celular 0362154002086.
Fuente: www.lanacion.com.ar
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