Un padre tiró vivo a un horno a su bebé de dos años pero milagrosamente logró salvarse
Lyosha nació en un pueblo al este de Siberia, Rusia. A los dos años, en una celebración de Año Nuevo, su padre lo arrojó a él y a su hermano dentro de un horno de leña encendido. Su hermano, de 14 meses, murió. Él se salvó gracias a su madre.
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Las quemaduras afectaron su cabeza, sus hombros, sus brazos y pulmones. Para recuperarse, Lyosha se fue a Moscú, ya que su madre no podía hacerse cargo de él. En la capital rusa había una familia que podía cuidarlo y ayudarlo en la recuperación.
Su tratamiento duró casi diez años, entre parches de piel y cirugías. Fue a clínicas y a centros de rehabilitación de Suiza, Alemania, Estados Unidos, y Lituania, entre otros. Sin embargo, dice a la BBC: “Una discapacidad puede brindarte una nueva forma de ver el mundo, e incluso nuevas oportunidades, pero es importante no dejar que toda tu vida gire en torno a ello, porque eso puede acabar contigo”.

En su infancia y juventud, la apariencia de Lyosha nunca dejó de llamar la atención. Al principio él odiaba a todos que lo trataban diferente, pero un día el rencor desapareció. “La gente o le tiene miedo a lo que no conoce y te odia o sienten curiosidad y quiere conocerte”.
En tanto, Lyosha no parece vivir con una carga, ni parece ver lo que le sucedió de forma negativa: “Lo que pasó, pasó”. Y asegura que no le tiene miedo al fuego, aunque sabe que no es lo más común en una persona que se ha quemado.

Actualmente, Lyosha vive y estudia en Moscú. Sigue en contacto con su padre, quién salió recientemente de prisión. Asegura que nunca lo odió y que lo ha perdonado hace tiempo.
Fuente la100.cienradios.com




