Simuló su propia muerte porque su familia no aceptaba que era homosexual

Evandro Schwirkowsky aparecía en la lista de desaparecidos por la avalancha en Minas Gerais. Todos pensaban que había muerto, pero se había escondido porque estaba harto de que lo persigan por ser homosexual.
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El pasado 25 de enero, una represa de la mina Córrego do Feijão, de la megaminera Vale, se rompió y provocó una catástrofe humana y ambiental que puso a la pequeña ciudad mineira de Brumadinho en los diarios de todo el mundo. La lista de muertos y desaparecidos aumentaba

Nadie sabía, al principio, cuántos trabajadores había en la mina y sus alrededores a la hora de la tragedia, y los trabajos de rescate fueron muy difíciles y se extendieron por varios días, informó TN.

Entre las posibles víctimas, cuyos cuerpos no llegaron a ser identificados, estaba Evandro Schwirkowsky, un joven nacido en la ciudad catarinense de Corupá que vivía con su novio en Salvador, había viajado a Brumadinho buscando trabajo en la mina y nunca había vuelto.

Su familia, que no tenía una buena relación con él, no sabía que Evandro estaba en la mina hasta que recibió con sorpresa la visita de profesionales del Instituto General de Pericias, que recolectaban muestras de ADN de familiares para cotejarlas con las de los cuerpos que iban siendo hallados en el lugar.

El cuerpo de Evandro nunca apareció, pero él tampoco volvió ni dio señales de vida, aun después que su nombre estuviera en todos los diarios como víctima. Su caso había tenido gran repercusión y sus familiares dieron entrevistas a diferentes medios de comunicación.

 

 

Evandro había ido a Brumadinho en busca de trabajo, pero al final decidió volver a Salvador, donde vivía con su pareja, Edemilson de Jesus Silva. Dejó la mina una hora antes del desastre que, al volver, ya estaba en todos los canales de noticias.

Llegó a la capital bahiana en medio de la conmoción nacional por la tragedia de Brumadinho y, cuando se dio cuenta de que su nombre estaba en la lista de desaparecidos, luego de caminar largo rato sin rumbo mientras pensaba qué hacer, decidió esconderse y dejar que todos creyeran que estaba muerto.

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Hacía seis años que su relación con la familia se había roto porque su padre no aceptaba que fuese gay, ni su relación con Edemilson. Según relató esta semana en entrevistas a medios locales, había tenido que irse de su ciudad natal y mudarse varias veces, porque los perseguían y amenazaban.

“O fingía que estaba muerto o iba a morir de verdad. Mi padre y mi familia tienen odio y asco de mí”, explicó el joven al Correio luego de revelar que estaba vivo, tras pasar ochenta días desaparecido. “Cuando supe de la tragedia tuve esta idea, para que mi familia se librara de mí”, agregó.

 

 

 

 

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