Ser directora teatral en una escena donde aún predomina lo masculino

Ser directora teatral en una escena donde aún predomina lo masculino

Julieta Vigo es directora teatral, dramaturga, psicoanalista y actriz. Con el paso del tiempo, se convirtió en una de las referentes que abrió y sigue caminos a muchas jóvenes mujeres que se suman a la escena de la ciudad de Santa Fe. En el Día Internacional de la Mujer, relata los retos y desafíos de ser directora teatral en un mundo donde aún predomina lo masculino.

POR NACHI HERNÁNDEZ

A lo largo de la historia, las mujeres no siempre desempeñaron los roles que hubieran querido ocupar, ni se vistieron con los trajes que les hubiese gustado vestir para salir y hacerle frente al mundo. El ámbito del arte y la cultura no es ajeno a las desigualdades de género.

En la Sala “3068”, templo del teatro independiente en la ciudad de Santa Fe, Julieta Guillermina Vigo, de 51 años, contó su historia y relató a AIRE los retos y desafíos de ser directora teatral en la actualidad.

8M Julieta Vigo CON MARCA

Julieta estudió con Ricardo Bartis y Mauricio Kartun e hizo cursos con María Onetto. En Santa Fe forma parte de la escuela de Raul Kreig y Edgardo Dib. También estuvo diez años en el reconocido grupo de teatro infantil "La Gorda Azul".

Dramaturga de "Las Hortensias También Mueren", obra que le pertenece junto a Javier Bonatti y Lautaro Ruatta, que resultó ganadora del concurso para la Comedia Universitaria de la UNL edición 2020, y "Ya es miércoles”, obra que escribió y dirigió en 2021.

Para Julieta, “la cultura es un concepto amplio” donde se fue abriendo caminos para primero actuar, luego escribir y después dirigir, para “disfrutar de estar afuera con deseo de estar adentro. “Me animé a hacerlo movida por el deseo latente que tuvieron muchas mujeres de nuestra ciudad a lo largo de los años”, relata.

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Julieta Vigo estudió con Ricardo Bartis y Mauricio Kartun e hizo cursos con María Onetto. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Julieta Vigo estudió con Ricardo Bartis y Mauricio Kartun e hizo cursos con María Onetto. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

En su recorrido, la actriz se preguntó: “¿Qué pasa si yo posibilito que otros actúen y me retiro de la escena?, una especie de renuncia que es un acto de amor y al mismo tiempo un acto poderoso. Sentir que como mujer también podía estar en la cabina, el lugar donde se cocina la obra, implicó renunciar a ser la carne actoral que está siendo vista en ese momento”.

Ser directora de teatro independiente y un doble desafío

Consultada sobre sus primeros pasos en la dirección de obras de teatro, Julieta contó que en un primer momento lo sintió como una tarea fácil porque tenía un grupo que quería trabajar con ella en la dirección. Luego, admitió que la producción, la gestión y el lograr que lo que uno hace trascienda, es un gran desafío.

“El teatro independiente trasciende cuando lográs ir a algún festival nacional. Luego se cae y suele morir hasta que lo reavivás nuevamente y el público reacciona a ello. La idea de que el teatro se puede hacer sin dinero es real, pero el hecho de que trascienda sin inversión ya no lo es y es muy difícil llegar de esa forma”, explicó.

Además, admitió que aún hoy, ser directora mujer –que en un tiempo pudo estar de moda– “no tiene tanto peso como ser un director varón”. “Lo entendí después y más cuando una sale de la ciudad. Hay algo del nombre masculino que pesa más, que seguramente tenga que ver con el recorrido que pudieron hacer por la posición distinta que tuvieron en la vida. Aun así, hay muchas directoras muy interesantes que son escuela y ejemplo y eso está creciendo cada vez más”.

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Al recordar las influencias en su carrera, Julieta indicó a nivel nacional fue Susana Torres Molina. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Al recordar las influencias en su carrera, Julieta indicó a nivel nacional fue Susana Torres Molina. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Al recordar las influencias que tuvo a lo largo de su carrera, Julieta indicó: “A nivel nacional fue Susana Torres Molina, que es una dramaturga muy buena con la que tomé clases, que estuvo casada con Tato Pavlovsky al que se conoce mucho más en la escena, siendo que ella tiene unas obras increíbles. Pero la gente reconoce sus obras pero no a la autora”.

“También Griselda Gambaro y Patricia Suárez –siguió-. Sandra Franzen que empezó a escribir teatro, y era la única mujer dramaturga en esos momentos en el Teatro Llanura. Abrió un camino hermoso para todas nosotras. En Santa Fe, María Rosa Pfeiffer y Marcela Cataldo, que fueron las primeras que se juntaron e hicieron teatro desde el lugar de la mujer. Ellas me influenciaron para tomar el camino correcto”, expresó.

En cuanto al lugar del teatro que entiende le costó más a las mujeres, no lo dudó: “Definitivamente creo que es el lugar del humor. Hubo épocas en que el humor era cosa de hombres. Pero referentes como Julieta Daga de Córdoba, Andrea Garrote de Buenos Aires y María Onetto, lo pusieron en agenda de las mujeres y rompieron toda la escena. Esa parte del teatro me interesa mucho”.

La fusión entre el teatro y el psicoanálisis

Julieta, además de directora teatral, es psicoanalista. Y en este sentido, explica cómo se relacionan ambas disciplinan en su vida. “Imagino cada caso de Freud como una situación teatral. Salir del sufrimiento exige cierta representación y pensar conceptualmente el mundo y los padecimientos en términos de ficciones y de escenas”.

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Julieta, además de directora teatral, es psicoanalista. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Julieta, además de directora teatral, es psicoanalista. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

“Entonces –continuó- a partir de ese nuevo estudio, empecé a escribir. Me pareció imposible que los espectadores no se identifiquen con cómo nos representamos angustiados y angustiadas; y cómo hacemos para salir de ahí, cuando la angustia nos atraviesa todo el tiempo. Escribir teatro es muy difícil, porque se escribe con el cuerpo y sé que tuve que pasar por la experiencia de ser actriz para poder animarme a escribir”.

Para Julieta, los sueños y anhelos que tuvo cuando era un poco más joven, son también el resultado de los deseos de otros. “Hay algo de la demanda que te pide el otro de cosas que no pudo hacer por diversas razones, y es un poco esa herencia de mi padre y de mi madre. De grande me enteré que mi papá había estudiado psicología y dejó la carrera en pos de una familia y mi mamá había tenido algunos acercamientos a la actuación. Por eso pienso que nuestro ser adulto es algo que ya está en el inconsciente llamándonos desde pequeños. Así lo vivo yo”.

Los desafíos del teatro en un momento complejo

La dramaturga valoró el crecimiento de la escena actual santafesina. “Los y las jóvenes están tomando espacios y están en movimiento, entendiendo que tienen que autoconvocarse y producir. Es complejo ponerlo en palabras justamente ahora porque la cultura está atravesando momentos difíciles a nivel nacional y estamos en un estado de alerta constante por posibles desfinanciamientos”, expresó.

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Para Julieta, los sueños y anhelos que tuvo cuando era un poco más joven, son también el resultado de los deseos de otros. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Para Julieta, los sueños y anhelos que tuvo cuando era un poco más joven, son también el resultado de los deseos de otros. FOTO: Maiquel Torcatt / Aire Digital.

Sin embargo, reconoció que “Santa Fe resurgió de inundaciones y que se crearon nuevos espacios después de cada tormenta. La actividad teatral y cultural siempre va a ser una marca de nuestra ciudad”.

En cuanto a su próximo desafío personal, contó que este año realizará la lectura de “Responsable”, una obra de Susana Torres Molina, junto a ella, Sandra Silveira y Andrea Fernández, autora de Calafate.

“La obra es increíble. A Susana la conocí virtualmente, en un taller que nos regaló a autoras federales. Luego de eso seguimos teniendo un lazo amistoso y pude escribir la obra “Esenciales”. Es un proyecto muy hermoso”, concluyó.