Por Florencia Rosa
Reneé nació el 7 de junio de 1933 en Progreso, Santa Fe, y vivió parte de su infancia en el campo. Cuándo sus padres se mudaron al pueblo, edificaron su casa al lado de un taller mecánico donde pasaba mucho tiempo observando como trabajaban con los autos. Él cuenta que “en esa época eran famosas las 500 millas de Rafaela, era como la “Fórmula 1″, hablo del año 1940 mas o menos. Estaban preparando un auto de carrera, un chrysler imperial, como era chiquito para mí eso era una locura.”

Él no sabía que más adelante estaría haciendo lo mismo pero con un proyecto propio que le cambiaría la vida.

Reneé cuenta entusiasmado que lo inspiro a realizar su obra maestra: “Me inspiré en el famoso ratón Alemán, el messerschmitt. Es un autito de tres ruedas, practicamente es la carlinga de un avión. Tiene un motor chico de baja cilindrada. Todo surgió porque tuve la oportunidad en un viaje a Córdoba de dar una vuelta en uno, ya que mi amigo lo tenía. Me gustó como era y pensé que podía hacer algo similar o mejor. Opté por empezar a hacer diseños, maquetas y dibujos. Primero hice una maqueta en tres ruedas, pero mi suegro de buena fe me sugirió que lo haga de cuatro ruedas. Entonces me puse a pensar e inventé un diferencial, de ahí salió algo más sofisticado que la idea original, ya que el messerschmitt no es un auto, es como un triciclo. Hice un diferencial en miniatura con engranaje de relojería.”

Diseñó el auto en tamaño real sobre papel: “Utilicé trece metros de papel vegetal para hacer el proyecto en escala como se enseñaba en las escuelas técnicas.”
Reneé hace énfasis en que su educación fue fundamental para poder realizar su trabajo y cuenta como comenzo todo: “Hice el primario en Progreso hasta los 14 años, luego mis padres en 1947 se fueron a vivir a Santa Fe porque mi papá era viajante, de hecho fue el primer viajante de la carne que tuvo el frigorífico de Nelson. Ellos me inscribieron en el secundario Dr. Nicolás Avellaneda, en esa época era de arte y oficio, no era técnica todavía. Estudie cuatro años y me recibí de Electricista de Usina. Una vez recibidos, invitan a todos los egresados a realizar el ciclo técnico, hacemos dos años nocturnos y nos recibimos como la primer promoción de Técnicos Electricistas en la Escuela ENET Nº 1 Nicolás Avellaneda. Después hice el servicio militar en 1953, duró 9 meses aproximadamente. Luego, me buscan en la escuela para dar clases en un reemplazo pero por vueltas de la vida ese trabajo me duro 40 años, di clases en practica eléctrica, aunque también di tecnología eléctrica y diseño. Ahora hace 23 años que me jubilé.”
“Mi abuelo materno vino desde Italia de jovencito con el oficio de herrero, a lo mejor de ahí tengo algunos genes por la mecánica, por los fierros. Aunque mi abuelo falleció cuando tenía 4 años, así que practicamente no hubo contacto. A lo mejor se me transmitió por los genes.”

Reneé cuenta que trabajó 3 años continuos y después tuvo que parar un tiempo porque el trabajo no le permitía continuar con su obra maestra además cuenta: “estaba casado con un hijo. A este departamento (refiriéndose a su hogar) la mitad lo hice yo. Por eso es importante las escuelas de arte y oficio, cuando entrabas a primer año pasabas por todas las especialidades: Mecánica, electricidad, construcción, herrería, albañilería, fundición, todas las cosas que se podían hacer en ese entonces. Teníamos mucho conocimiento, por lo menos de lo básico. Hasta me enseñaron a hacer el replanteo de una casa, todo eso lo aprendí en la escuela.”
Reneé moldeo su manubrio con madera y arena.
El auto tiene una patente con una autorización Municipal para poder circular dentro de la ciudad,
además posee los papeles de aduana porque el motor es ingles. Reneé relata una graciosa experiencia al respecto: “En el momento que había empezado el auto vino un inspector de la Municipalidad a verificar los papeles con el número del motor y me dijo que cuando lo termine lo podía patentar como una moto por la cilindrada, ya que el registro como microcupé no existía, era otro mundo.”
Reneé llevaba la cuenta de cada pieza colocada en el auto. El total es de 1710, todas fueron puestas por él.


Cuándo se le preguntó a Reneé que significaba el auto para él, se emociona y responde con lágrimas en los ojos: “Es como si fuera un hijo, esto se me hizo carne.”
Además aclara que el auto no está la venta, pese a recibir muchas ofertas.
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