La discusión tiene mucha historia: ¿es mejor el gato o el perro? Y esta duda vuelve a tomar vigencia cuando quien debe tomar la decisión sobre la elección es una persona con discapacidad que busca, entre otras cosas, un “amigo medicinal”, alguien que lo acompañe o estimule para realizar sus terapias o tratamientos.
Perros, perras, gatos, gatas lideran la lista de los animales de compañía y son los favoritos para compartir la vida de hogar. Por sus formas de adaptación a las reglas de una casa y por su elección a la vida en manada, los de cuatro patas suelen ser los más buscados también como aliados para hacer actividad física, acompañantes de sociabilidad o estímulo para la alegría.
AIRE consultó a la médica veterinaria santafesina Andrea Pacitti (Mat. 1483) especialista en clínica general, fisioterapia y rehabilitación, quien aseguró que si bien hay animales que están preparados genéticamente y entrenados para la compañía de personas con necesidades especiales, cualquier peludo puede cumplir ese rol.
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“Tanto un mestizo como un perro de raza se adaptarán a las demandas de su compañero humano, y muy probablemente lo harán con satisfacción. Si lo que estoy buscando es un animal para un niño que es hiperactivo, quizás lo que necesito es un compañero que no sea igual para que lo ayude a bajar la intensidad”, detalló y remarcó: “Igualmente, será seguramente su terapeuta ocupacional quien puede guiar sobre el proceso de búsqueda”.
Por otro lado, aportó sus conocimientos sobre el tema la veterinaria, diplomada en medicina comportamental y directora de una escuela de educadores caninos, Alicia Lavernia (Mat. 2224): “Los animales no tienen juicios sobre las personas y, por tanto, jamás los harán sentir incómodos sobre sus limitaciones, complejidades o los resultados que puedan lograr. Por el contrario, ayudan a los humanos a revertir los pensamientos negativos y a fijarse nuevas metas cada día. Cuidarlos y velar por su bienestar ya puede ser un objetivo que haga que la persona se sienta ocupada o útil”, mencionó.
En esa línea, la veterinaria hizo alusión a que todos los animales son una fuente inagotable de amor incondicional y aseguró que la tendencia de la mayoría de optar por perros o gatos, sobre todo en las grandes ciudades, tiene relación en los últimos tiempos con el espacio disponible en las viviendas. También mencionó a los conejos, cobayos y hamsters como otras alternativas muy elegidas como compañía.
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En cuanto a la elección de las razas de perros predilectas para ser animales de compañía, las profesionales refirieron que son ideales las que tienen un algo grado de neotecnia, es decir, la capacidad de retención de los caracteres juveniles en la adultez. Y ejemplificaron entre ellas al golden y el labrador.
“Recordemos que una de las mejores formas de generar un vínculo humano-animal es a través del juego, por eso estas razas a las que les gusta mucho jugar son las que mejor se llevan con los que eligen la diversión”, puntualizó Alicia Lavernia.
Al respecto, la médica veterinaria Andrea Pacitti agregó que es importante considerar también lo que necesita el animal y se refirió en ese sentido a la atención médica que requieren, la alimentación e higiene.
“El tipo de raza del perro nos dirá qué requisitos debemos tener en cuenta. Porque un caniche o un golden necesitan todos los meses peluquería, y no como algo caprichoso o de estética, sino porque el tipo de pelo que tienen así lo requieren. Si no se lo cortan como es debido, pueden generarse pilodermias en la piel del animal, que son lesiones que acumulan bacterias y se infectan”.
En las formas, pero no en el amor
Las profesionales remarcaron que está científicamente comprobado que existe una diferencia entre un animal de asistencia y un animal de apoyo emocional, ya que el primero está entrenado para ayudar a una persona con un determinado tipo de discapacidad o trastorno: son en general perros que están seleccionados exclusivamente desde los muy pocos días de vida y tienen un entrenamiento en positivo muy riguroso que les permite discernir entre hacer una cosa u otra.
El perro de apoyo emocional, en cambio, no está entrenado para realizar una tarea específica en concreto y su misión consiste en acompañar. Su sola presencia genera beneficios: da placer, disminuye la presión arterial, genera la liberación de endorfinas y una sensación general de confort al humano que da paso a una interacción amorosa.
“Si bien existen estas diferencias concretas, lo que es igual es el amor que generan los animales de compañía y la sensación de bienestar que provocan a los humanos. Ya sea para una persona con discapacidad que lo considerará además de amigo, una gran ayuda, como para cualquiera”, aseguró Pacitti
Por su parte, Lavernia cerró: “Los animales de compañía pueden ayudar también a reducir el estrés, reforzar la autoestima y hasta evitar el sentimiento de soledad, dependiendo del individuo. Las preferencias sobre uno u otro será siempre el gusto, no otra cosa”.
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