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Sociedad Psicología |

No es lo que digo, sino cómo lo digo: claves para transformar nuestros vínculos y relaciones

¿Alguna vez te preguntaste cómo te comunicas con los que te rodean? ¿Cómo planteas alguna situación que te molesta? Una invitación a incorporar formas de comunicación asertiva para mejorar tus vínculos.

La forma en la que nos comunicamos con quienes nos rodean cumple un papel clave para sostener (o perjudicar) las relaciones afectivas y sociales con nuestro entorno. Muchas veces atravesamos dificultades en la forma en que nos comunicamos, lo cual nos genera incomodidad con nosotros mismos y con nuestros vínculos.

Una palabra dicha en un momento inoportuno, un gesto inapropiado, o no saber decir lo que nos enoja pueden precipitar conflictos. Esto abre paso a la importancia de validar la buena comunicación en la construcción de nuestras relaciones.

No es lo que digo, sino cómo lo digo

En la vida cotidiana se suelen generar malentendidos debido a la manera de dirigirse hacia la otra persona o por la forma de verbalizar los problemas, ya que las palabras permiten expresar ternura y amor, pero al mismo tiempo son un poderoso instrumento para herir, humillar o burlarse de la otra persona.

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Tener herramientas para la buena comunicación es necesario para prevenir conflictos.

Tener herramientas para la buena comunicación es necesario para prevenir conflictos.

Muchas de las conversaciones terminan mal, no tanto por lo que se dijo, sino por cómo se lo dijo.

Los problemas por mala comunicación se pueden presentar en todos los vínculos de interacción personal: entre padres e hijos, entre amigos, entre compañeros de trabajo, entre cliente y empleado, entre los miembros de una pareja, etc.

8 tips para transformar tus relaciones

Tener herramientas para la buena comunicación es necesario para prevenir conflictos, para abordarlos, para ser más empáticos, para marcar un límite, para expresar lo que se siente, entre tantas otras razones.

A continuación van algunos tips para comunicarte mejor:

  1. Mirar a los ojos al hablar y al escuchar.
  2. Mantener un tono de voz sereno, sin gritar.
  3. Hablar en primera persona. No centrar el discurso en la otra persona, por ejemplo, se puede decir: “Quizás no me expresé bien”, en vez de “no entendiste lo que te dije”.
  4. Si se siente enojo, esperar el momento oportuno para dialogar. Elegir el lugar y el momento adecuados. Puede decirse a la otra persona: “Estoy enojado, prefiero hablar cuando esté más calmo”.
  5. Evitar los “siempre”, los “nunca”. En vez de decir “Siempre hacemos lo que vos querés”, se puede enunciar lo que se desea, por ejemplo “La semana pasada comimos lo que vos querías, hoy me gustaría ir a comer una pizza”.
  6. Aprender a recibir críticas: sin negar ni contraatacar. Por ejemplo: “Tomo tu palabra y voy a tenerlo en cuenta para…”.
  7. No interrumpir, no juzgar. Esperar que el otro termine de decir lo que está diciendo para luego comenzar mi turno para hablar.
  8. Discutir los temas de uno en uno. No utilizar la discusión presente para traer otros temas quizás no resueltos o que molestan.

La comunicación asertiva requiere práctica y si es utilizada de manera correcta tiene innumerables beneficios. Si todavía no la implementaste, te invito a que lo hagas y compruebes los beneficios que vas a sentir a nivel personal y con tus vínculos.

Por Julieta Arolfo, Lic. En Psicología (M.P. 1423)

IG: @psicojulietaarolfo

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