Siniestros viales: “El auto es un arma que mata más que cualquier otro instrumento”

Francisco Sueldo

Así se expresó el abogado Marciano Martínez ante los accidentes de tránsito con víctimas fatales. El letrado fue representante de la familia de Juan Manuel Martínez Zurbano, el niño de 6 años que murió tras ser arrollado por un auto en Paraná.


La muerte de Francisco Sueldo, de 11 años, trajo por asociación el trágico fallecimiento del pequeño Juan Manuel Martínez Zurbano en Paraná, víctima de Silvio Díaz, quien bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, chocó y mató al niño de seis años y malhirió a su hermano. El abogado Marciano Martínez representó a la familia de la víctima en 2014 y trazó un paralelismo entre la imprudencia que caracterizó tanto a Díaz como a F. L., causante de la muerte de Francisco.

El 6 de junio de 2014, Silvio Díaz manejó (drogado y alcoholizado) a 134 kilómetros por hora frente a la Escuela N° 1 “Del Centenario” a las 7 de la mañana, horario en que todos los niños entraban a clases. En su carrera, atropelló a dos hermanitos, de 11 y 6 años: el más pequeño -Juan Manuel Martínez Zurbano- murió por las graves lesiones causadas por el impacto. Increíblemente, el responsable de ese crimen ya goza de salidas transitorias y visitas familiares, y pronto recuperará la libertad, a pesar de haber sido declarado culpable por el hecho.

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Sin embargo, el letrado consiguió que Díaz sea condenado con una pena impensada siete años atrás e inédita en el país. El conductor fue sentenciado a ocho años y cuatro meses de prisión bajo el delito de homicidio doloso. “Vivimos en una sociedad de riesgo (teorizando sobre Ulrich Beck) y el automotor es un arma que mata a mucha gente, más que cualquier otro instrumento”, aseguró Marciano Martínez al periodista Coni Cherep por Aire de Santa Fe.

Dr. Marciano Martínez, reconocido abogado entrerriano. Foto: Visión Desarrollista

Es que las similitudes entre lo ocurrido en Paraná en 2014 y la muerte de Francisco Sueldo en Santa Fe hace pocos días, sorprenden. Se trata de dos conductores que nunca deberían haber estado frente a un volante. En el caso de Díaz, por haber estado bajo los efectos de estupefacientes y alcohol; en el de F.L., por no estar, según trascendió, en pleno uso de sus facultades mentales: se trataría de una persona con graves alteraciones psiquiátricas, sin tratamiento vigente y sin control -aunque algunos testigos afirman que en el lugar del hecho estaba en sus cabales y que actuó conscientemente al intentar fugarse-. Los dos fueron acusados por el mismo delito: homicidio simple con dolo eventual, que tiene una pena en expectativa de 8 a 25 años, según el Código Penal Argentino.

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El caso de Díaz sentó un importante precedente: fue el primero en el país en juzgar una muerte causada en un siniestro vial como homicidio simple con dolo eventual y no como homicidio culposo, la calificación que habitualmente se aplica en este tipo de hechos. Esto garantizaba algo inédito: que la pena a aplicar sea de cumplimiento efectivo.

Bajo un incipiente procedimiento de juicio abreviado, Díaz recibió “una condena ejemplar”. Sin embargo, el sabor a poco permanece en los críticos del Código Penal. “Tendríamos que analizar una figura como homicidio simple u otra calificación, pero no puede ser un homicidio por falta de cuidado o negligencia. Él (Díaz) actuó bajo una conducta totalmente antisocial“, expresó el letrado.

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