El 30 de diciembre de 2004, Mailín Blanco (17) fue con su hermano Lautaro (14) al boliche República Cromañón, para ver en vivo a la banda del Pato Fontanet, “Callejeros”. Cuando comenzaron los primeros acordes de Distinto, una bengala sobre la media sombra que cubría el techo desató la peor pesadilla. Un humo tóxico invadió el lugar; el oxígeno comenzó a faltar, y la luz se cortó. Salir de esa trampa se volvió imposible. 194 personas murieron. Entre ellas, Lautaro Blanco.
La suerte de Mailín fue otra. Después de estar internada en los hospitales Ramos Mejía e Italiano, y luego de un año completo de recuperación física, se sintió preparada para asistir a una reunión de sobrevivientes de Cromañón. En ese encuentro conoció a Federico, hoy su esposo y padre de sus dos hijos. Ambos comparten el mismo dolor: él perdió a una hermana en el incendio ocurrido el 30 de diciembre de 2004.
Mailín hoy es socióloga, está casada, tiene a Lucas de 1 año y dos meses y a Julieta de 5. Mantiene una participación activa en un grupo de sobrevivientes que se llama "No nos cuenten Cromañón".
Lautaro tenía 14 años y quería ser arquero. Jugó para la Asociación Atlética Primera Junta, Sportivo Barracas y el club Los Pibes, y lo seleccionaron para jugar en Boca. Pero no se bancó el trato frío y riguroso que le daban. Porque, para exigente, nadie como él: pocas cosas lo lastimaban más que perder, a cualquier cosa, ante cualquiera. Una vez cambió la camiseta de Boca por la de Vélez, encandilado por la campaña de Carlos Bianchi. "Pero después me pidió permiso para volver a ser de Boca, que había empezado a ganar todo", recuerda Pablo su papá. Lauti había empezado el primer año de la secundaria, y como desde chiquito le gustaba el rock —su máximo ídolo era León Gieco— había logrado que sus viejos lo acompañaran a muchos recitales, junto a sus hermanos Mailín, Martín y Malena, y a sus primos. "Comprobamos que en los shows hay una onda de mucha hermandad", advierte mamá Mercedes. Con Andrés, Droopy y Guido hicieron una gran bandera para llevar a Cromañón. También trabajó Mailín.
Pablo Blanco, el padre de los chicos dijo en una entrevista por Estilo Aire en Aire de Santa Fe que Cromañón es un tema que debe ser recordado no solo desde el dolor. "Debe ser una fecha que nos sirva a todos para reflexionar sobre lo que pasó y que nunca se vuelva a repetir."
Pablo se metió en el túnel del tiempo que lo llevó 15 años atrás y lo depositó en aquel fatídico 30 de diciembre." Eran las 12 de la noche, nosotros habíamos ido a cenar y nos llamaron por teléfono para avisarnos lo que había ocurrido. Era una sensación indescriptible. Empezamos a buscar, a Mailín la encontramos a las 7 de la mañana porque había perdido el conocimiento, cuando volvió en sí dijo su nombre y ahí la ubicamos en el hospital de Ramos Mejía. "A Mailín alguien la sacó de adentro rápidamente y la familia nunca supo quien fue ese/a héroe. "Pasado el mediodía nos enteramos de la muerte de Lautaro", comentó Pablo.
La Justicia y su "rol contradictorio"
Pablo opina que hubo condenas justas sobre algunos responsables pero en otros casos no fue así. "La Justicia siempre salió por el atajo fácil. Cargó las responsabilidades sobre Fontanet y su grupo. Los medios de comunicación los colocaron como responsables para quitar las responsabilidades a los máximos responsables: los funcionarios que deben gestionar para que los lugares están habilitados correctamente.
Pablo asegura que la Justicia tuvo la influencia mediática de una salida simplista y sencilla. " La acusación que trate de dejarlos mejor parados sin buscar resolver el fondo del problema para de ese modo castigar a los máximos responsables de la tragedia. La justicia fe claramente influenciable por los medios y por el poder de turno: tuvo un rol contradictorio."
Por último, Pablo destacó que el 30% de los chicos que murió en Cromañón había entrado al boliche a sacar a otros chicos para salvarles la vida. Hay una estigmatización de la juventud y muchos de esos jóvenes hoy pudieron desarrollarse como personas y sobreponerse a las crisis. "Parecía que todos esos jóvenes que iban ahí estaban perdidos y Mailín es la demostración de que eso no era así."
Entrevista con Pablo Blanco
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