viernes 23 de octubre de 2020
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La reacción de una nena de Nigeria cuando recibe su primera muñeca

Un activista humanitario sorprendió a Cemil, una niña huérfana, y la reacción se volvió viral. ¿Qué procesos emocionales desatan estos estímulos? Mirá los videos.

“Cerrá los ojos”, le dijo el activista Bilal Erkuş a Cemil, una pequeña niña huérfana de Nigeria. Una vez que los abrió, ante la cercanía de un objeto extraño, su primera reacción fue de extrañeza, pero cuando descubrió que se trataba de una muñeca, explotó de alegría, en una reacción que emociona y se volvio viral.

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Una risa incontenible y contagiosa brotó de ella. Con la cabeza cubierta por un turbante, abrazó con fuerza al regalo y luego se volcó sobre el coordinador de asistencia humanitaria en África en forma de agradecimiento.

“En el momento de una sorpresa, el cerebro y el corazón dan un salto importante, pasan ciertos procesos por dentro. Tanto los estímulos agradables, como los que no lo son tanto, van a aumentar la excitación y la tensión, y esta intensidad se acrecienta cuando no lo esperamos”, explica a Con Bienestar el médico neuropediatra Claudio Waisburg (M.N. 98.128).

El especialista explica que la zona que se asocia con las emociones de felicidad y alegría se encuentra en la corteza prefrontal del lado izquierdo, principalmente, pero también interviene el hipocampo, que tiene que ver con la memoria y la zona occipital, vinculada a la vista.

Pero para que la alegría sea expresada, se necesita un estímulo. En el caso del video, llega a través de lo visual que produce la muñeca. Al verla, en el interior de la pequeña Cemil se “activan estas dos áreas y se asocian con alguna memoria”, o al revés, con la falta de haber tenido algún evento o alguna sorpresa tan importante.

“Si el cerebro no está habituado a recibir alegrías positivas, recibir una pueden significar un cambio muy fundamental en la forma en la que el órgano la procesa. Si ese estímulo no estaba registrado en la memoria, entonces la alegría y la emoción son mayores y el valor de lo que está ocurriendo toma otra envergadura”, describe.

La emoción positiva, ya sea la alegría o la risa, “son cognitivamente mucho más complejas que las emociones negativas” como la tristeza y el enojo, asegura. Un ejemplo es el de los bebés, que lloran antes de reír. Estas funciones, según Waisburg, están relacionadas con el aprendizaje, y las negativas “son más primitivas porque nos ayudan a sobrevivir”.

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¿Qué procesos desencadenan las reacciones?

El neuropediatra señala que un grupo de neurocientíficos de una universidad de Spring Harbor, en los Estados Unidos, demostró que el centro de operaciones y el centro neurálgico de la sorpresa está en un grupo de neuronas colinérgicas.

Y que éstas, cuando algo inesperado sucede, "mandan mensajes químicos que contienen acetilcolina” para informar a distintos enclaves de la corteza cerebral lo que está ocurriendo y ver si esa sorpresa es una recompensa, que sería algo que de placer, o un problema, un castigo.

Otro grupo de investigadores en Columbia mostró que la sorpresa tendría un camino único y lo primero que hace es distinguir en cuestión de segundos a qué tipo nos enfrentamos, ya sea positiva o negativa, y descarta la activación de ciertas áreas para priorizar otras.

“Hoy, se sabe por imágenes de resonancia nuclear magnética que el ánimo positivo, entusiasta, se asocia con una mayor actividad de la corteza prefrontal izquierda”, explica Waisburg.

Y continúa: “También se postula que venimos preprogramados para ser felices. Es decir que tendríamos un nivel emocional predeterminado para nuestro humor diario, más allá de las circunstancias de la vida que cada uno tenga”.

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