El Papa Francisco beatificó este domingo a Juan Pablo I en la plaza de San Pedro, por lo que se convertirá en el quinto Papa del siglo XX que llega a los altares, después de Pío X, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.
Francisco aprobó en octubre del año pasado el milagro necesario para la beatificación de Juan Pablo I, cuyo pontificado duró tan solo 33 días, uno de los más breves de la historia lo que provocó que el año 1978 (cuando fue elegido) estuviera marcado por tres sucesores de Pedro.
“Con una sonrisa, el papa Juan Pablo logró comunicar la bondad del Señor”, dijo Francisco durante la misa del domingo. “Qué hermosa es una Iglesia con un rostro alegre, sereno y sonriente, que nunca cierra las puertas, nunca endurece los corazones, nunca se queja ni alberga resentimiento, no se enfada ni se impacienta, no tiene una mirada adusta ni sufre nostalgia del pasado.”
El milagro aprobado por Francisco (paso necesario para la beatificación) es la curación extraordinaria de una niña argentina de once años que padecía una forma grave de encefalopatía en 2011
Candela Giarda, ya una joven de 22 años, dijo la semana pasada en una conferencia de prensa en el Vaticano a través de videoconferencia que le habría gustado asistir a la ceremonia, pero no podía porque se había fracturado un pie haciendo ejercicio en un gimnasio.
Francisco, sentado bajo palio ante la Basílica de San Pedro, dirigió una ceremonia marcada por el sonido de los truenos, el destello de los rayos y la lluvia que hizo que cardenales, obispos, el coro y miles de fieles en la plaza abrieran sus paraguas.
El pontificado de los 33 días
Cuando fue elegido pontífice el 26 de agosto de 1978, Albino Luciani, de 65 años, era patriarca de Venecia, una de las posiciones más prestigiosas de la Iglesia. En ese puesto y en su cargo anterior como obispo en el nordeste de Italia, Luciani advirtió contra la corrupción, incluso en círculos bancarios.
En su breve pontificado, que concluyó con el hallazgo de su cuerpo en su dormitorio del Palacio Apostólico, Juan Pablo I estableció una forma sencilla y directa de comunicarse con los fieles en sus menajes, un cambio de estilo considerado como revolucionario dada la rigidez de la jerarquía eclesiástica.
Los que hicieron campaña para ponerle en el camino de la santidad recalcaron su profunda espiritualidad y su incansable énfasis en virtudes cristianas clave como la fe, la esperanza y la caridad.
Juan Pablo “vivió sin concesiones", dijo Francisco, que elogió a Luciani por “conquistar la tentación de poner el ‘yo’ en el centro o buscar la gloria”.
Misterio en torno a su fallecimiento
Aunque el Vaticano dijo que Juan Pablo murió de un ataque al corazón, dio versiones contradictorias sobre cómo se descubrió su cuerpo. Primero dijo que un sacerdote que servía como su secretario lo había encontrado, pero después reconoció que Juan Pablo había sido descubierto por una de las monjas que le llevaba su café habitual de la mañana.
La muerte se produjo en medio de un enorme escándalo financiero en Italia que implicaba a personas vinculadas con el banco del Vaticano, y en los medios seculares no tardaron en arraigar las sospechas sobre que quizá Luciani fue envenenado porque pretendía erradicar las malas prácticas.
Se han vendido millones de copias de libros que especulaban sobre las circunstancias en torno a su muerte, especialmente dado que no se hizo autopsia.
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