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Sociedad Niño | teléfonos celulares |

Es necesario saber qué consume el cerebro de tus hijos en el celular: una app para poner límites de tiempo y contenidos

En promedio, los niños pasan dos horas y media por día frente a pantallas de celular u otros dispositivos electrónicos. Esto significa que, cuando cumplan 18 años, habrán transcurrido un año completo de sus vidas frente a las pantallas. ¿De qué manera impacta en sus cerebros?, ¿cómo regular esta situación que puede ser nociva?

Así como los padres tenemos claro que debemos supervisar con qué se alimentan los cuerpos de nuestros hijos, también debemos supervisar con qué se alimentan sus cerebros, qué estímulos reciben y cómo se desarrollan a partir de ellos.

El promedio de edad de inicio de uso de teléfonos celulares (smartphones) en Argentina es 9 años, mientras que el promedio de uso de ese celular es de dos horas y media por día. Quien se encuentre dentro de este promedio, al cumplir 18 años habrá dedicado un año entero de su vida a mirar su celular de manera ininterrumpida.

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Una imagen que se repite: los padres suelen entregar a niños pequeños una pantalla para que se entretengan, sin ningún tipo de control.

Una imagen que se repite: los padres suelen entregar a niños pequeños una pantalla para que se entretengan, sin ningún tipo de control.

En este contexto, los smartphones están siendo uno de los principales “alimentos” para el cerebro de los niños... ¿Tenemos idea de cuántas porquerías y cuánto de saludable, ingieren esas neuronas a través de las pantallas?

A continuación, invito a leer preguntas que, a mi entender, debemos realizarnos como padres (dando una orientación en las respuestas), al momento de decidir darles o no un celular a nuestros hijos.

"Family Link" es una de las app de control parental que se puede descargar de Play Store y utilizar de manera gratuita, como parte de las herramientas de Google. La aplicación debe ser instalada en el celular del hijo y del padre o de la madre, para pasar a realizar la configuración con una cuenta Google.

Así, los padres podrán programar desde sus teléfonos los límites de uso del celular del chico: tiempo de uso diario de cada aplicación o simplemente anular la posibilidad de que utilice aplicaciones inconvenientes.

Además, ofrecen un filtro para contenido sexual o violento. Si bien aclaran que podría ser vulnerado y a su vez relativo, es una herramienta más en este sentido y que ayuda. Inclusive, se puede impedir que utilicen el navegador en modo "incógnito" y que hacer que solicite permiso para instalar una aplicación nueva. Estas app son una forma pragmática de ayudar a la supervisión.

Antes de entregar un celular a tu hijo

Aun así, hay preguntas que debemos hacernos como padres antes de entregar un celular a nuestros hijos. A continuación, invito a leer algunas de ellas.

- ¿Para quién será la tecnología (smartphone, consola de videojuegos, tablet, pc, televisores smart, etc...) que decidimos incorporar?

- Las formas de educar a edades tempranas ante una frustración, un esfuerzo o una recompensa, condicionan conductas futuras, la posterior capacidad de atención y aprendizaje.

A menor edad del niño, menos desarrollada tiene su capacidad de autocontrol. Las neuronas del lóbulo frontal, encargadas de frenar conductas impulsivas, se hacen más eficientes con el ejercicio. No es recomendable iniciar ese entrenamiento con estímulos potencialmente tan adictivos, como los que muchas brindan muchas aplicaciones en las diferentes pantallas.

- ¿Para qué será esa tecnología?

Entretenimiento: aún no existe una realidad virtual, que emule los infinitos estímulos del ambiente que ingresan por todos nuestros sentidos, e infinitas variables que lo modifiquen con nuestras acciones. Los videojuegos siguen siendo habitaciones de pocos centímetros, con estímulos infinitamente limitados, donde un software determina al consumidor qué puede hacer, mientras pasa horas encerrado en ellas.

El Centro para el Desarrollo Cerebral y Cognitivo de Birkbeck, de la Universidad de Londres
La tecnología ayuda a comucarse con quienes están lejos, pero se convierte en una traba en la comunicación con quienes están más cerca.

La tecnología ayuda a comucarse con quienes están lejos, pero se convierte en una traba en la comunicación con quienes están más cerca.

Y si alguna vez emulan a la realidad, que una adicción a una tecnología no termine siendo lo que determina que pasemos en ese lugar gran parte de nuestras vidas.

Un dato a tener en cuenta: el 70% de los videojuegos involucra en su desarrollo un objetivo, violencia en diferentes grados, llegando a un nivel impensado por muchos padres que lo desconocen.

Comunicación: “La tecnología nos acerca a los lejanos, pero nos aleja de los más cercanos”. Si se reemplaza la comunicación presencial, se estará restando lenguaje corporal, fluidez al hablar, expresiones, sensaciones físicas y, lo más importante, la empatía que genera “estar” junto al otro.

Conocimiento: así como no dejaríamos a un niño solo en una biblioteca para que lea cualquier cosa que esté a su alcance, tampoco debemos dejarlo solo en la red. Por eso, la clave son los filtros.

Internet puede mostrarnos maravillas que, de otra manera, nunca alcanzaríamos. Pero también basura que tampoco buscaríamos. Explorar la red es maravilloso, partiendo por los provechosos accesos que aporta a la enseñanza. Pero deben tener guías.

Para esto, primero como adultos, debemos conocer los recorridos. Luego, a medida que crecen, enseñarles a distinguir y diferenciar, paso previo y necesario para tener la libertad de elegir.

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Los padres y las madres deben cumplir un rol esencial en el uso que sus hijos realizan de la tecnología.

Los padres y las madres deben cumplir un rol esencial en el uso que sus hijos realizan de la tecnología.

Reconocimiento: la búsqueda de reconocimiento en el mundo virtual puede provocar una sobrevaloración de los demás, si es que solo observan expresiones de deseo totalmente alejadas de la realidad. Los espectadores que ignoran lo que pasa detrás de la pantalla, desconocen las necesidades, emociones y sentimientos de fondo, impidiendo que se forme cualquier red natural de apoyo y contención humana.

- ¿Por qué acceder a esa tecnología?

- Si la respuesta es “porque todos lo hacen”, seguramente no estamos dando todo nuestro esfuerzo. Cada persona y familia tienen sus propias necesidades, debemos analizar de forma evolutiva según cambien las circunstancias, qué es lo mejor para nuestros hijos e intentarlo.

- ¿Cómo actuar frente a esta tecnología al alcance de los niños?

- Las guías de actuación destinadas a los padres de niños y adolescentes incluye numerosos consejos para afrontar esta situación, aquí destaco cinco:

  • Brindarles información: hay que mantener conversaciones que expliquen cómo determinada tecnología puede ser útil y/o agradable con un correcto uso, pero que perderán muchos momentos de felicidad y bienestar, si quitan el tiempo para otros estímulos sanos y necesarios para sus cerebros.
  • Establecer normas claras: qué se puede y qué no se puede hacer con las pantallas, cuánto tiempo se les puede dedicar y en qué momentos.
  • Supervisar los contenidos: impedir que se “bunkericen” en su habitación. Las pantallas deben ser de los padres, que les son brindadas a sus hijos como herramientas con la correspondiente explicación de su uso.
  • Esforzarse por brindarles todas las alternativas posibles: fomentar la inventiva, priorizando las actividades creativas. La familia de mi padre no podía comprarles juguetes, pero él me contó, por ejemplo, cómo un palo de escoba podía ser su espada, una vara mágica, el bastón del rey o un palo de karate… Los mundos no venían limitados y manufacturados en bandeja, su imaginación los creaba, esa inventiva la sigue teniendo hasta la actualidad.
  • Dar el ejemplo: de nada sirven los consejos sobre el buen uso de estos dispositivos, si los niños ven que sus padres hacen exactamente lo contrario.

Autor: Hugo D. Valderrama. Médico Neurólogo - Mat 5010.