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Sociedad Salud | Gestión menstrual | mujeres

El tabú de la menstruación: ¿los lugares comunes profundizan la desigualdad?

Violeta Guberman, abogada y estudiante avanzada de Sociología de la ciudad de Santa Fe, indagó sobre el tabú de la menstruación y los discursos y los lugares comunes en torno a la temática. También habló de los costos de la gestión menstrual y las desigualdades sociales y económicas entre varones y mujeres.

“Estoy en esos días, me vino Andrés o estoy indispuesta”, son frases que utilizamos las mujeres a lo largo de los años debiendo “ocultar” un sangrado que sucede todos los meses, durante aproximadamente 40 años de nuestras vidas. Violeta Guberman, abogada y estudiante avanzada de Sociología de la ciudad de Santa Fe, indagó sobre el tabú de la menstruación y los discursos y los lugares comunes en torno a la temática.

"Durante años las mujeres normalizamos decir que debido al sangrado estamos indispuestas, es decir, no dispuestas a realizar ciertas tareas. Como también decir que estar 'en esos días' implica estar menstruando, o masculinizar la problemática diciendo 'me vino Andrés, por la metáfora del que viene una vez al mes”, indicó Guberman en diálogo con AIRE.

Otro de los discursos predominantes -expresó- que también es tomado desde lo publicitario, tiene que ver con la “higiene femenina”, como si los cuerpos estarían sucios y es necesario limpiarlos.

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Desde la publicidad, la menstruación es tomada desde la “higiene femenina”, como si los cuerpos estarían sucios y es necesario limpiarlos.

Desde la publicidad, la menstruación es tomada desde la “higiene femenina”, como si los cuerpos estarían sucios y es necesario limpiarlos.

En este sentido, comentó que el objetivo de su investigación tiene que ver con desnaturalizar discursos y visibilizar cuestiones arraigadas en el sentido común, al tiempo de poder pensar en un discurso con perspectiva de género y desde una mirada sociológica para poder convivir con la menstruación de una manera menos hostil, no tan vergonzosa y sin tabúes.

“Los discursos que circulan hoy en día siguen reproduciendo estándares machistas y patriarcales y la menstruación es algo que vuelve a poner a las mujeres en una situación de desigualdad social, económica y cultural muy grande”, señaló la investigadora.

Guberman explicó también que durante su recorrido encontró diferentes tipos discursos en relación a este tema que fueron abordados desde distintas áreas. "Los saberes expertos construyeron una noción del ciclo menstrual como un tópico tabú: las ciencias médicas que patologizaron al concebir los ciclos menstruales como una alteración del estado de salud; la psicología y la vinculación con la histeria, locura y cambios de humor".

Lo cierto es que la menstruación, "síntoma, ciclo y asunto" que fue relegado a la privacidad y a la intimidad es una cuestión social durante años "abarca una serie de problemáticas sociales que requieren atención en la academia y en el Estado", indicó. Y de ahí la importancia de hablar, visibilizar, desnaturalizar y poner en circulación otros discursos.

Los costos de la gestión menstrual

"La menstruación es algo que vuelve a enfrentar a las mujeres a una situación de desigualdad social, económica y cultural muy grande", indicó Guberman y agregó: "Los costos de menstruar que tenemos que afrontar las mujeres por ser cuerpos gestantes y menstruantes (toallitas, protectores y analgésicos) van desde $6.300 a $7.000 por año, y el precio se eleva a $10.000 cuando se utilizan tampones. Estos costos se actualizan mes a mes por la inflación".

Si bien indicó que algunos de estos productos se encuentran resguardados por el Estado por programas como Precios Cuidados o Precios Justos no deja de ser un gasto extra que las mujeres tienen que afrontar mensualmente.

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En este sentido, la investigadora señaló que "hay que tener en cuenta además que las mujeres sufrimos una desigualdad estructural económica, donde ganamos menos que los varones, que no accedemos al trabajo formal de la misma manera y la inserción laboral es aún más compleja. A esta problemática se le suma las tareas de cuidado y el trabajo no remunerado que implica esa actividad".

De ahí la importancia de presencia del Estado a través de políticas públicas. Guberman señaló que en 2020, el Gobierno Nacional enmarcó diversas acciones para una gestión menstrual segura y con un equitativo acceso a la información y productos. En ese año se presentaron 14 proyectos en el congreso de la Nación, pero ninguno aún ha sido transformado en ley.

Por otra parte, en la provincia de Santa Fe, solo existe un proyecto de ley con media sanción con fecha en el año 2020, y que permite el acceso a los productos de gestión menstrual.

Hace unos días, la Nación presentó el programa nacional MenstruAR, un proyecto que busca garantizar el acceso igualitario de insumos para todas las personas que menstrúan a través del acompañamiento y asesoramiento a los gobiernos locales. Un sector de la oposición se mostró en contra de la medida y criticó, en redes sociales, su implementación.