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Sociedad 8M |

El amor nos hará libres

La verdadera rebelión es aceptarse tal cual somos, con nuestras luces y sombras, con esas cosas que nos fascinan y las que preferimos no mostrarle a nadie.

Lo primero que hacemos cuando alguien nos gusta es averiguar absolutamente todo de esa persona: qué hace, qué le gusta comer, quién son sus amigos, qué tipo de música escucha cuando está triste.

Les propongo una idea revolucionaria, que a veces por su naturalidad, nos olvidamos lo poderosa que puede llegar a ser: CONOCERNOS. Y cuando hablo de conocernos me refiero a nosotras mismas. ¿Alguna vez se sentaron honestamente a hablar con ustedes mismas? ¿Se invitaron a tomar un café para aclarar una situación que les estaba dando vuelta en la cabeza y que no las dejaba dormir?

Conocerse a una misma es hablarse con amor, es hacerse preguntas aunque se tema sentir la respuesta, bancarse los silencios incómodos y cuestionarse amorosamente.

Amarse es conocer cómo las heridas emocionales condicionan las decisiones que tomamos al buscar incansablemente la aprobación de los demás para sentirnos amadas.

Conocerse es poner el foco en la calidad de las relaciones que estamos teniendo; laborales, familiares y con amigos; descubrir qué es lo que me atrae tanto de la otra persona que hace que me olvide de mí.

Conocerse implica saber cómo es mi mundo emocional y mirar de frente situaciones que se repiten en mi vida y que me están haciendo mal, aunque lo último que quiera hacer es terminarlas. Aunque me muera de ganas de darle mil oportunidades más. Aunque confíe en que pueda cambiar gracias a todo el sacrificio que estoy dispuesta a hacer.

Conocerse es amarse, es aceptarse tal cual somos, con nuestras luces y sombras, con esas cosas que nos fascinan de nosotras y hacen que nos explote el pecho de felicidad y la otras… las que preferimos no mostrarle a nadie y esconderlas incluso de nosotras mismas.

Esta es la verdadera rebelión: dejar de rechazar y empezar a mirar con amor esas partes de nosotras que nos cuesta reconocer, para qué dejen de frenarnos desde la inconsciencia. Al mirarlas podemos finalmente descubrir su sentido, para qué están ahí y develar de qué nos están protegiendo.

Amarse es conocer cómo las heridas emocionales condicionan las decisiones que tomamos al buscar incansablemente la aprobación de los demás para sentirnos amadas.

Amarse es romper el hechizo y descubrir qué lo único importante es gustarnos y elegirnos por sobre todo lo demás. Dejando en el camino parámetros de belleza inalcanzables, modelos de pareja impuestos y modos sociales de cómo nuestra relación con el dinero, el sexo y la maternidad deberían ser.

Conocer cómo estamos condicionadas por nuestras creencias y cuestionarlas es amarnos y es, además, un acto revolucionario.

Y una vez que pasa eso, una vez que nos amamos y aceptamos tal cual somos, ya no hay una vuelta atrás.

Nota de redacción: Luz Farto es psicóloga (matrícula 1069).

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