Este 9 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Adopción. En Argentina, existen alrededor de 2.200 niños, niñas y adolescentes que esperan una familia y unas 2.400 personas inscriptas para adoptar.
Con estas cifras no debería haber chicos institucionalizados, pero el problema radica en que más del 90% de las personas que se inscriben como adoptantes ponen como condición que sean chicos menores de 5 años, y menos de un 20% de los inscriptos están dispuestos a recibir niños con discapacidades o enfermedades.
En un contexto donde las piezas parecen no encajar, hay historias de amor como la de Mónica Berlanda, quien vive en Avellaneda y hace casi 12 años decidió adoptar a pesar de no estar en pareja. "¿Está dispuesta a adoptar un niño o una niña con algún tipo de discapacidad física?", le preguntaron. Y la respuesta fue un "sí".
Hace una década no era algo demasiado usual que la Justicia aprobara adopciones monoparentales, como era el caso de Mónica. Sin embargo, la jueza de Familia de Reconquista que intervino, Ileana Sinchez, avaló aquel vínculo: "Me explicó las ventajas y desventajas. Me explicó la situación. Nunca me preguntaron cuáles eran mis ingresos económicos, sino que hicieron hincapié en que fuera una buena madre", recordó Mónica en el programa Creo, que se emite cada mañana en AIRE.
En diciembre de 2012, con 32 años y la firme convicción de convertirse en mamá, Mónica tuvo que viajar a la ciudad de Santa Fe para inscribirse en el Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos (Ruaga), ya que en ese entonces no había oficinas en el norte provincial de esta dependencia que registra a las personas interesadas en adoptar.
"Cuando te inscribís, completás un formulario en el que te preguntan, entre otras cosas, el rango de edades que estás dispuesto a adoptar -de 0 a 18 años-; cuántos niños aceptás; te preguntan si estás dispuesto a comenzar una vinculación con un niño o niña con discapacidad y con qué tipo de discapacidad, física, mental, social, permanente", relató Mónica sobre el trámite.
A partir de completar ese formulario, empezó lo que ella define como "espera real". Pasaron dos años hasta que recibió el llamado en el que le preguntaban si estaba dispuesta a recibir a Micaela, una nena de dos años con un problema físico congénito.
"Cuando me llamaron, me dijeron 'Micaela tiene determinadas condiciones de salud' y yo pensé que eso no era un impedimento para nada. Cuando uno se mete en el tema, va entendiendo que los chicos no tienen techo si tienen un buen suelo. Si pueden pisar firme, no hay límites", reflexionó Mónica sobre lo que la llevó a darle un hogar a esa nena sin dudarlo.
"En los encuentros con los jueces una se siente evaluada. (La jueza) me decía 'Para mí no es fácil porque me estoy jugando el futuro del niño'", contó Mónica sobre sus reuniones con la magistrada durante el proceso de adopción.
Sinchez no solo autorizó a que Mónica sea la mamá de Micaela en ese momento, sino que unos años después fue la encargada de darle en adopción a otra nena, con la diferencia de que en este segundo proceso la mujer había formado una pareja con Maximiliano González: "Me puse de novia, formamos una familia de tres y apareció la posibilidad de continuar adoptando. Tuvimos otro largo tiempo de espera y nos arriesgamos por niños más grandes, y vino Luz, con cinco años".
Para Berlanda, la experiencia de adoptar fue sumamente positiva y consideró que esta acción tiene "la misma fuerza" que un embarazo o un parto: "Somos una familia normal, solo nos conformamos de una forma diferente, ni mejor, ni peor. La palabra adopción te atraviesa las vísceras, te interpela".
La mujer señaló que, pese a lo que se cree, el sistema de adopción en Argentina está mejorando y haciéndose más ágil para los miles de chicos que esperan una familia, pero dijo que para que "siga aceitándose" todos los interesados deben "presionar, pero no de mala manera": estar más presentes, dialogar con los actores y, sobre todo, mejorar las postulaciones.
—¿Qué le dirías a las personas que tienen ganas de adoptar, pero todavía no se animan?
—Que se inscriban y que amplíen la disponibilidad para los chicos. Hay niños que todavía son chiquitos y necesitan la presencia de una familia. Si estás solo, si tenés una pareja homosexual, metele para adelante porque la familia es la base de la sociedad. Como adultos tenemos la responsabilidad de crear un futuro mejor para todos y eso significa ponerse en acción.
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