El 9 de julio se celebra el Día Internacional para la Destrucción de Armas de Fuego. Esta efeméride fue instituida por la Organización de las Naciones Unidas en el año 2001, y se conmemora simbólicamente con la destrucción masiva de armas obsoletas y requisadas por la Justicia. Desde entonces son muchas las armas de fuego que los ciudadanos han entregado para su destrucción y sin embargo, hoy en día el número de rifles, revólveres y pistolas parecen haber aumentado en gran cuantía.
Existe un arma de fuego por cada 10 habitantes y cada año se producen dos balas por cada habitante del planeta. Aunque todos los años se destruyen una media de 800.000 armas de fuego, el problema de las armas de fuego no reguladas sigue siendo enorme. Por cada arma que se destruye, se fabrican otras 10 y cada día mueren 2.000 personas víctimas de las armas de fuego.
Organizaciones como Amnistía Internacional o Intermón Oxfam trabajan por un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que suponga un punto de inflexión al descontrol en la proliferación de Armas. Algunos estados ya lo han ratificado y se espera que sean muchos más los que apoyen este tratado.
La principal actividad que llevan a cabo las organizaciones no gubernamentales como Oxfam, Amnistía Internacional y la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas, por nombrar algunas, es la de instalar centros de recolección y destrucción de armas de fuego. Aunque también realizan charlas, conferencias y simposios, donde buscan concienciar a los ciudadanos sobre el terrible mal que representan las armas de fuego para la buena y segura convivencia social.
No obstante, estas organizaciones también afirman que mientras los gobiernos no sumen esfuerzos con la sociedad civil para lograr disminuir el número de armas de fuego disponibles, toda acción llevada a cabo se diluirá, porque es el clásico ejemplo de un paso adelante y diez atrás. Esto haciendo referencia al hecho que tras destruir un arma se crean diez en su lugar.
La destrucción de armas de fuego en Argentina
En 2021, se destruyeron 14.735 armas de fuego provenientes de bajas patrimoniales de la Policía Federal Argentina, de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y de la Policía de la Provincia de Santa Fe, mediante un proceso que implica la trituración de las armas y su posterior fundición. La última destrucción antes de esta se había realizado en noviembre del 2020, oportunidad en que fueron destruidas 11.652 armas de fuego.
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