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Sociedad Día Internacional de la Mujer | 8M |

Desigualdad económica: peores salarios y trabajos más precarios para las mujeres

Un informe del CEPA analiza las desigualdades estructurales en el acceso al mercado laboral, y cómo impactan las tareas de cuidado en esos obstáculos.

Brecha salarial del 29,4% en Santa Fe, índice de informalidad del 39,4 en todo el país, violencias económicas hacia un 40% de las mujeres que se comunican para pedir ayuda por situaciones de violencia en las agencias del estado (en buena parte, sufren la falta de pago de la cuota alimentaria).

Las estadísticas dan contexto a las vidas de miles de personas sobrecargadas por las exigencias del día a día: buscar precios para ganarle unos pesos a la inflación, repartirse entre el trabajo remunerado y las tareas de cuidado que todavía recaen en más de un 70 por ciento en ellas, encontrar lugares para garantizar la alimentación familiar cuando no hay ingresos suficientes. Se llama feminización de la pobreza, y tiene números concretos, en diferentes estudios que se publicaron en los últimos días.

El 8 de marzo, concebido en 1910 como el día de la mujer trabajadora, es el momento ideal para hablar de desigualdad económica. En la Argentina, todavía, las estadísticas se ciñen al binario hombre – mujer, y por eso la mayoría de los estudios dejan afuera el universo de personas LGTBIQ+ que no se encuadran en esos dos casilleros. “Persiste la invisibilización de las diversidades en los principales indicadores socioeconómicos. Es por este motivo que a continuación solo hablaremos utilizando este binarismo. Con relación a este punto, cabe destacar que el Censo llevado a cabo en 2022 incorporó la distinción entre sexo registrado al nacer e identidad de género, siendo el primer instrumento en consonancia con la Ley 26.743 de Identidad de Género promulgada en 2012”, dice el amplio informe 8 de marzo en perspectiva económica. De las brechas de género como desafío estructural, a las herramientas presupuestarias, publicado por el Centro de Economía Política Argentina.

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Más de la mitad de las mujeres en edad activa trabaja o busca trabajo.

Más de la mitad de las mujeres en edad activa trabaja o busca trabajo.

En ese trabajo, donde se rescata la recuperación económica sostenida en 2022, que llegó a un crecimiento interanual del 4,9%, la primera conclusión es: “Las desigualdades estructurales en el acceso al mercado laboral persisten pese a la mejora de la actividad económica”. La mitad del vaso lleno muestra que en el último trimestre del año pasado, la tasa de actividad de las mujeres trepó al 51,1 por ciento, una cifra inédita, esto quiere decir que más de la mitad de las mujeres en edad activa trabaja o busca trabajo.

Y los números de la desocupación también bajaron, aunque siguen siendo más altos para ellas. “La tasa de desocupación en las mujeres fue del 7,8%, mientras que en los varones fue del 6,5%. En este punto hay dos dimensiones que resultan interesantes de destacar: la primera es que el desempleo de las mujeres se ubicó, y se ubica históricamente, por encima del nivel general. La segunda es que, pese a la reducción de la tasa de desempleo, la brecha entre varones y mujeres se mantuvo igual” que en el mismo período del año anterior, puntualiza el informe confeccionado por Amy Paladín, Agostina Beveraggi, Aldana Denis, Carolina Berardi, Dolores Castellá, Julia Strada, Mariana Iñiguez, Maria Ruiz Elvira, Martina Lopez y Valentina Burke, en el marco del Observatorio de Género del CEPA.

Estas diferencias están relacionadas particularmente con las tareas de cuidado, mayoritariamente a cargo de mujeres. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo 2021 mostró que ellas destinan en promedio 6 horas y medias diarias a esas tareas, que van desde lavar la ropa y hacer la comida hasta llevar al médico a niños, niñas y adultos mayores. Como el día siempre tiene 24 horas, ese tiempo que ellas destinan a tareas no remuneradas, implica que puedan trabajar en el mercado menos horas diarias, o en condiciones de más precariedad.

Así lo dice el informe: “En Argentina existe una diferencia estructural en la participación que tienen mujeres y varones en el mercado laboral: de cada 10 personas asalariadas registradas en empresas privadas, 7 son varones y 3 son mujeres (CEP XXI, 2021). Pero, además de esta brecha en el acceso al mercado de trabajo, se suma la dificultad de las mujeres de insertarse en ciertas actividades económicas, que se encuentran históricamente masculinizadas, y como contracara, su sobrerrepresentación en aquellas actividades que se encuentran históricamente feminizadas, no casualmente asociadas a tareas de cuidado”.

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Cuatro de cada diez mujeres que trabajan no tienen aportes jubilatorios ni obra social.

Cuatro de cada diez mujeres que trabajan no tienen aportes jubilatorios ni obra social.

Maestras, enfermeras, empleadas de casas particulares son algunos de los trabajos mayoritariamente feminizados. El informe del CEPA analiza algunos datos: durante el tercer trimestre de 2022, las mujeres explicaron el 72,8% del sector “Enseñanza” y un 67,9% del empleo en servicios sociales y de salud. Son sectores “menos dinámicos” y con “remuneraciones más bajas”.

La informalidad llega al 40% de las mujeres empleadas. Es decir que 4 de cada 10 mujeres que trabajan no tienen aportes jubilatorios ni obra social. La actividad más elocuente es el trabajo en casas particulares, donde las mujeres explican el 96,3% del empleo. No casualmente, es de los peores remunerados y de mayor informalidad de la economía. Y tiene una gran influencia, ya que el 17% de las mujeres ocupadas en la Argentina son trabajadoras de ese rubro, las mal llamadas empleadas domésticas, con más del 70% de informalidad laboral.

Son datos, claro, pero se expresan en mujeres que no tienen tiempo para destinar al ocio, que cuidan en su casa y fuera de ella, que no pueden pagar por las tareas de cuidado y por ende, se lo piden a otras mujeres de la familia. Hermanas mayores, tías, abuelas, forman una red sobrecargada para cubrir los flancos de una responsabilidad social.