Hace 14 años que Laura Ferri viaja a bordo de un Mehari luego de renunciar a su trabajo. Recorrió ya más de 120.000 kilómetros y con su compañera de viaje Olga Bonardo quieren llegar hasta Alaska. En diálogo con AIRE, las aventureras contaron su historia.
Laura habló con la mesa del programa Dale, Tomá Aire, y recordó que hubo un quiebre en su vida cuando se enfermó. En este sentido, sostuvo que a veces los seres humanos necesitan pasar por situaciones límites para hacerse preguntas importantes. "Las vacaciones, el romper con la rutina, todo eso se piensa cuando uno no está cómodo, entonces hay que aplicar una balanza en la vida. Dejar de lado las expectativas del título, el trabajo, el dinero y el éxito. Hay que romper un rato con eso y preguntarnos qué queremos en nuestra vida. La respuesta es ser feliz, el camino es la diferencia", dijo.
Ferri contó que renunció a su trabajo a los 50 años, cuando le faltaban cuatro años para jubilarse en los equipos psicopedagógicos de la provincia de Buenos Aires, en la educación especial y en institutos terciarios como profesora. "Cuando renuncié me proclamé dueña de mi tiempo, que es lo que la mayoría no tiene. Pero me preguntaba con qué dinero viajar. Así surgió mi primer libro de los primeros 13 relatos de viajes", relató. Además, remarcó que al principio tenía miedo y estaba cargada de prejuicios de los demás, pero que luego se dio cuenta de que podía vivir vendiendo su libro y así comenzaron más viajes.
Para Ferri, viajó 14 años sola físicamente, pero "acompañada de miles de personas y preguntas". Hace dos años conoció en Iruya a Olga, una mujer de Gobernador Crespo. Aunque tienen dos historias totalmente distintas, se unieron en el deseo de viajar. "Ella quiso subirse al Mehari y acepté. Acabamos de terminar un viaje de un año, 15 provincias, 23,000 km e hicimos la Ruta Nacional 40 completa con los seis tramos de ripio", dijo.
Olga había viajado a Iruya por primera vez sola después de trabajar casi 38 años con su esposo, el amor de su vida, en un supermercado. El gran quiebre fue cuando su esposo falleció. No encontraba con quien emprender viaje, por lo que se fue sola a recorrer las montañas y ahí conoció a Laura. En diálogo con AIRE, Olga contó que siempre le gustó la aventura, pero nunca lo había hecho. "Siempre pensaba que esas cosas le pasaban a los demás y creo que lo único que hay que hacer en esta vida es atreverse. Yo me dediqué a mi familia, a mi trabajo y la verdad que me olvidé de vivir para mí también", afirmó.
Por su parte Laura, afirmó que de viaje gasta un poco menos de un tercio de lo que gastaría en su casa, pero que es una persona sobria, sencilla, porque aprendió que lo valioso en la vida es lo interno, la paz y la felicidad. "No hay ningún dinero y ningún poder que te pueda dar la felicidad. Cuando tenés un dolor y un sufrimiento, ninguna de esas cosas te hace pasar ese dolor. Lo único que te lo hace soportar y seguir adelante con una sonrisa, es la felicidad interna".
Por último, Olga recomendó a los que quieran vivir viajando, que "hay que dar el primer paso, no hay que olvidarse de vivir, los miedos hay que guardarlos en el bolsillo y llevarlos porque te salvan, pero hay que animarse".
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