Leer más► Comenzó la edición 119º de la Peregrinación Guadalupe
El Papa es quien decide de modo personal en una terna quien será el indicado para ocupar el cargo.
” Mi futuro va a ser ir a Buenos Aires a una casa religiosa, sacerdotal y volver al ministerio: celebrar misa, confesar, atender enfermos y personas que quieran dialogar, volver a ser sacerdote sin el gobierno pastoral de lo que significa ser Obispo. El sentido de la vida de uno, la sustancia es ser sacerdote , no es que baje de categoría por dejar el obispado sino al contrario.”
“Es necesario pedir disculpas por todas las cosas que uno no haya hecho bien. Uno tiene que ser conscientes que somos hombres frágiles, no somos mágicos, pero uno siempre obra buscando el bien pero entender que uno hizo todo bien es equivocado. No somos Dios”.
En ocasión de la festividad de Guadalupe, Monseñor Arancedo dijo ” llevo 16 años como testigo de las Peregrinaciones y creció mucho el número de gente que se acerca. Es una referencia de más de 200 años”.
” En momentos difíciles, la gente sabe que en la verdadera religión lo mágico no existe. Muchas cosas cambiaron pero el hombre sigue siendo ese hombre necesitado de presencia, de compañía, como horizonte de trascendencia a veces el mundo busca hacernos quedar n hoy cerrado pero la persona tiene conciencia de que hay algo más que un presente y eso tiene que ver con la dimensión religiosa”
“Ya no se puede seguir discutiendo si hay vida o no. La vida marca un límite, mi libertad tiene un límite en el derecho del otro”.
Para Arancedo, tiene que haber un diálogo sereno, maduro y la postura de la Iglesia es clara.
” Con buen criterio el arzobispo creó un protocolo para prevenir situaciones.”
Para Arancedo pasa todo por la conciencia clara que debe tener el sacerdote sobre el ministerio.
“Conozco a Puiggari y se cuanto sufre por los casos de abuso”, concluyó Arancedo.
Volvé a ver la nota con monseñor José María Arancedo
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