“Es una demanda que nos urge como sociedad. La mayor pobreza del hombre es la falta de un trabajo digno y justo, que lo termina debilitando en su autonomía, protagonismo y creatividad. El trabajo no vale tanto por lo que produce sino porque es el hombre el sujeto que lo realiza y en él se realiza a sí mismo”, reflexionó el sacerdote.
Ya en un tono más político, sostuvo que “crear fuentes de trabajo es un desafío pendiente en nuestra sociedad. Es un reclamo ético y social a la dirigencia política y económica”.
“Desde una mirada de fe les diría que generar y dar trabajo es también un acto de amor y de caridad, porque en él se eleva la dignidad del otro, que es mi hermano. Esto nos debe llevar a crear y sostener las condiciones de una cultura del trabajo y de proyectos políticos y económicos que nos integren socialmente“, agregó.
Finalmente, expresó: “Desde Santa Fe, cuna de nuestra Constitución Nacional, elevo mi oración a Dios por la Patria, por sus dirigentes y por todo el pueblo, para que sepamos hallar caminos de encuentro y de diálogo, que nos permitan trabajar por el bien común y dar respuestas a las necesidades de nuestros hermanos”
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