Adultos mayores: entre el ajuste, el descarte social y la experiencia invisibilizada

¿Existe un maltrato social a la vejez? Especialistas y jubiladas advierten sobre discriminación, derechos de adultos mayores y el valor de la experiencia.

Adultos mayores: entre el ajuste, el descarte social y la experiencia invisibilizada.

Adultos mayores: entre el ajuste, el descarte social y la experiencia invisibilizada.

“Viejos son los trapos” es un dicho popular que muestra el desprecio que existe en la sociedad hacia las personas adultas mayores. Si bien la serie El Eternauta popularizó la expresión “lo viejo funciona”, para quienes transitan esa etapa de la vida no siempre se siente así.

Cada vez más larga, esa etapa de la vida que empieza —a grandes rasgos— con la jubilación, trae diferentes complejidades: la identidad que genera el trabajo, el mandato de la productividad, los bajos haberes jubilatorios, la falta de reconocimiento de la experiencia y la sensación de ser descartados.

A los 44 años, en 1987, Joan Manuel Serrat escribió una canción memorable. Se llama Llegar a viejo. “Quizá llegar a viejo sería más razonable, más apacible, más transitable. ¡Ay, si la veteranía fuese un grado!”, dice uno de sus versos.

Ahora, cuando tiene 82 años, conmovió al mundo desde la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona al decir: “Los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que aportar. Que no nos hagan invisibles”.

“No podemos seguir enterrando experiencias”

El doctor Ángel Mario Elena tiene 89 años, se siente bien y profundiza sus estudios de toda la vida. Él propone que las personas mayores sean “donantes de experiencia”.

“Sí hay maltrato social. Desde que el esquema básico de la vida de las personas está en función de la actividad que se presta hacia la sociedad, el hecho de estar jubilado ya implica una falta de identidad para la persona”, responde Elena ante la pregunta.

Por eso, uno de sus libros se llama “Gevergesía. El usufructo de la experiencia para hacer el bien común”. Allí propone un puente entre el conocimiento de las personas adultas mayores y la novedad que traen las nuevas generaciones.

LEER MÁS ► Habituate: la importancia de la solidaridad con los adultos mayores y consejos para evitar caer en estafas

Elena cita la frase “La experiencia no es lo que te sucede, es lo que vos hacés con lo que te sucede”, de Aldous Huxley. “Nosotros, viejos, hemos hecho cosas con lo que nos sucedió”, recuerda.

Es especialista en Geriatría y Gerontología, máster en Gerontología Social (UAM) y docente universitario. Fue el primer director de la Escuela Municipal de Gerontología de Rosario. Es decir que dedicó su vida al trabajo con personas mayores.

adultos mayores
Los adultos mayores tienen una experiencia que la sociedad necesita reconocer sin discriminación.

Los adultos mayores tienen una experiencia que la sociedad necesita reconocer sin discriminación.

“No podemos seguir enterrando experiencias. Hay experiencias positivas que tienen que conservarse para convivir con la novedad”, sostiene.

Elena estudia mucho y sabe que se trata de “una crisis global”. La vincula al envejecimiento proporcional de la población y a la baja de la natalidad. “Aquella vieja pirámide de la población ahora es una columna”, grafica.

El problema que puntualiza es que “a la persona mayor no se le dan posibilidades o lugares donde pueda ejercer el derecho de devolver, con su experiencia, todo aquello que la sociedad le dio”.

LEER MÁS ► La importancia del ejercicio y el movimiento en adultos mayores

Elena señala algo crucial: “Nosotros, como personas mayores, no somos un objeto para asistir”.

Otra vez aparece la metáfora, ya que Elena, además, es poeta. “En este momento, una persona mayor en un geriátrico es como un jarrón chino de la dinastía Ming que no sirve ni para florero, pero que es caro, hermoso y hay que conservar”, plantea.

Su mirada es que la sociedad está “enterrando experiencia”. “Vamos a tener que llorar por esas cosas que hoy podemos recuperar. Entonces, mi proyecto es el viejo como donante de experiencia”, sintetiza.

El rol invisible de las personas mayores

María Celia Elena es hija de Mario Elena y hace 26 años que también trabaja en gerontología. Sobre el final de la conversación con Aire, se emociona: “El maltrato está dado por una sociedad que le da la espalda a la historia, que le da la espalda a una persona a la que hay que escuchar”.

Para ella, “las personas adultas mayores cumplen un rol muy importante, aunque no se visualiza y no se lo quiere ver”.

María Celia considera que cada jubilada o jubilado es “una PYME, si se quiere, porque mueve una economía informal muy grande”. Y enumera consumos y tareas cotidianas, como la compra de medicamentos y el uso del delivery.

adultos 2
En lugar de discriminación y distancia, es necesario tender puentes entre las nuevas generaciones y adultos mayores.

En lugar de discriminación y distancia, es necesario tender puentes entre las nuevas generaciones y adultos mayores.

También menciona un aspecto novedoso: “Una gran parte de los adultos mayores tuvo acceso a una educación bastante importante en las décadas del 60 y el 70, con lo cual lograron una adaptación a los nuevos sistemas informáticos espectacular”.

Con el ajuste sobre los haberes jubilatorios, dice, eso se restringió “mucho”. “Una persona que no puede hacer la limpieza de su unidad habitacional tiene que contratar a alguien; se reduce en otros gastos, pero lo hace”.

El otro maltrato presente es desconocer la formación y la experiencia. “Eso se desperdicia porque no hay lugares donde puedan desarrollar todo eso que conocen y aportarlo a la sociedad”, afirma.

LEER MÁS ► Ajuste por inflación, bono y aguinaldo: cuánto cobrarán los jubilados ANSES y AUH desde junio

La especialista apunta además a la pérdida de vínculos intergeneracionales. Con padres que viven trabajando, con múltiples trabajos, todo se institucionaliza. “Los chicos van a la guardería, pero allí no tienen la transmisión que pueden hacer los adultos mayores”, explica.

Le preocupa que no se revalorice “el núcleo de conexión entre los niños y los adultos mayores”.

Desde su experiencia, también señala su contrapartida. En determinados sectores sociales, los adultos mayores se hacen cargo de sus nietos, muchas veces de manera exclusiva, por ausencia de la generación intermedia, y porque son quienes -con su jubilación- cuentan con un ingreso fijo.

En algunos casos, son niñeras y niñeros gratuitos. “Eso los agota, y también genera que algunas veces reciban reproches, porque no es lo mismo criar un hijo que criar un nieto. Hay otra cuestión de tipo relacional, emocional”, apunta.

Jubilaciones, ajuste y protesta

Aunque la crisis del sistema jubilatorio es global, en Argentina tiene un condimento especial: una buena parte del ajuste fiscal del gobierno de Javier Milei recayó sobre los haberes jubilatorios.

El Centro de Economía Política Argentina indicó que los haberes registraron una caída real acumulada del 27,4% como consecuencia de la fórmula de actualización aplicada durante la primera etapa de gestión.

jubilados

La caída de ingresos es uno de los motivos por los que Alejandra Frassati se sumó al Frente de Jubilados en Lucha (Frejel). “Hace tres años que me jubilé, después de haber trabajado toda una vida y de que las patronales no hayan aportado como debían aportar. Entonces, tuve la oportunidad de jubilarme a través de la moratoria”, cuenta.

“Buscaba un espacio. Venía observando la lucha de los jubilados y las jubiladas de toda una vida. En los últimos años nunca llegamos a la canasta básica del adulto mayor”, agrega.

“Hace años que a los jubilados y las jubiladas no se les reconocen haberes dignos. Y el maltrato que sufrimos hoy tiene que ver con políticas de este gobierno, donde el ajuste es con los jubilados y las jubiladas”, plantea Alejandra.

Lo vive en carne propia: “Nos dejaron sin medicamentos. Un jubilado tiene que elegir entre comer o medicarse”. También reclama a la sociedad: “Sufrimos este maltrato y hay un silencio”.

LEER MÁS ► Las jubilaciones "sin aportes" y el trabajo de cuidado que la sociedad necesita reconocer

Para ella, además, existe una idea instalada que desconoce trayectorias laborales precarizadas o tareas históricamente invisibilizadas. “El cuidado es un trabajo”, subraya.

Recuerda que “en este país no se van a poder jubilar nueve de cada diez mujeres”.

“El aporte previsional es un sistema armado también para varones, porque las mujeres no tienen en su vida la misma continuidad de 30 años de trabajo que un varón: desde quedar embarazada hasta tener que cambiar de trabajo por el cuidado de los hijes”, plantea.

Para Alejandra es muy importante “denunciar el vaciamiento del PAMI”. “Los profesionales se están yendo. Los turnos son para dentro de seis meses”, advierte.

La falta de acceso a la medicación es el tema crucial. Por eso, desde Frejel plantean “basta de gerontocidio”.

Alejandra lucha en las calles de Rosario, y esa es otra parte de la vida de las personas adultas mayores, como se ve en los grupos de jubilados que cada semana son reprimidos frente al Congreso.

Ya sea desde la lucha política o desde el aporte de la ciencia, el conocimiento y el arte, mirar a las personas adultas mayores es una necesidad para construir una sociedad más humana.

Las más leídas