A 100 años de la Primera Guerra Mundial, 7 inventos que nos dejó

Desde las toallitas femeninas hasta los saquitos de te.
primera guerra mundial.jpg

Este domingo 11 de noviembre se conmemora el fin de la Primera Guerra Mundial. Europa hace un acto para celebrar el centenario y la firma del armisticio.

La “Gran Guerra”, como muchos la llaman, dejo cientos de muertos y un continente devastado. En medio de semejante caos, se inventaron cosas que hoy son moneda corriente.

Una empresa estadounidense inventó el material celucotton antes de que empezara la guerra. Este era el material con el cual sus profesionales sanitarios tenían forrada la vestimenta.

Fueron las enfermeras de la Cruz Roja las que se dieron cuenta en el campo de batalla que el material tenía un segundo uso en los días que menstruaban.

Con el mismo material, la empresa busco un nuevo producto, ya que las mujeres todavía no se animaban a comprar las toallitas.

A principios de 1920, C.A “Bert” Fourness planchó el material y lo convirtió en un pañuelo de papel suave y fino. No fue hasta 1924 que “Kleenex” salió al mercado.

El invierno de 1918 fue muy duro para los niños de Berilín. Casi la mitad estaban raquíticos. Sus huesos no eran fuertes y se deformaban. El doctor Kurt Huldschinsky notó que estaban pálidos. Al exponerlos a lámparas de cuarzo y al sol durante el verano, notó que se ponían más fuertes.

Así, los servicios sanitarios infantiles lograron reciclar lámparas para el tratamiento de los chicos.

Alemania fue el primer país en cambiar el horario para poder ahorrar carbón durante la guerra. Si bien ya se había propuesto anteriormente este cambio para aprovechar la luz solar, fue la Primera Guerra Mundial la que obligó a probar este cambio.

Las autoridades alemanas decretaron que el 30 de Abril de 1916 a las 23 horas, todos los relojes deberían marcar las 24.

Las bolsas de té no fueron una necesidad de la guerra, sino más bien una idea de un comerciante. En 1908 un hombre estadounidense comenzó a mandar a sus clientes el te en pequeñas bolsas. Y fueron estos clientes quienes creyeron que esas bolsas debían meterse directamente en el agua y no romperse.

Los relojes de pulsera existían desde antes, pero su uso comenzó ser masivo en esta época. Y fueron las mujeres quienes comenzaron a usarlo. Por ejemplo, la reina Isabel I de Inglaterra tenía uno que se adhería a su brazo.

El tiempo era algo muy importante en la guerra, sobre todo para sincronizar ataques. Los fabricantes empezaron a hacer relojes de pulsera para que las manos de los soldados quedaran libres, al igual que los aviadores.

Se necesitaba una forma rápida de abrochar los abrigos y que el frío no se escurriera por los huecos. Gideon Sundback, un sueco que emigró a Estados Unidos, fue el gran inventor.

El ejército estadounidense los comenzó a usar en sus uniformes y botas. Terminada la guerra, los civiles comenaron a utilizarlas en su vestimenta cotidiana.

Fuente: MundoTKM

Las más leídas