La piel es el órgano más extenso del cuerpo. La incidencia del cáncer de piel no deja de crecer en todo el mundo, por factores como la exposición prolongada al sol y el aumento en el uso de aparatos de bronceado artificial, como señalan desde la Aecc. La exposición a la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo del cáncer de piel, por lo que reducir esta exposición es clave para evitar posibles tumores o lesiones de nuestra piel en un futuro. Sin embargo, si se diagnostica de forma temprana, el pronóstico puede ser más favorecedor. Los avances en tecnología e investigación de la última década suponen mayor esperanza para los pacientes y un futuro más optimista
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Existen tres tipos de cáncer de piel entre los que el cáncer escamocelular y el basocelular son los más frecuentes; en la mayoría de las ocasiones se detectan en etapas tempranas y se curan solamente con su resección, es decir, mediante una intervención quirúrgica en la que se remueve el tejido afectado. El tercer tipo de cáncer de piel es el llamado “melanoma”, más agresivo que el resto, tiene la capacidad de diseminarse y generar metástasis en otras partes del cuerpo. En caso de que se pueda detectar en etapas tempranas de desarrollo, también se puede lograr su curación.
Aunque el cáncer de piel se puede presentar en cualquier lugar del cuerpo, es más común en las áreas más expuestas a la luz solar como la cara, el cuello, las manos y los brazos, puesto que la exposición solar es uno de los principales factores de riesgo. El tipo de piel más clara (fototipo), la naturaleza inmunitaria de la persona y factores genéticos también son elementos determinantes para el riesgo del desarrollo de un melanoma.
Algunas acciones básicas para la prevención del cáncer de piel son la no exposición al sol entre las 11.00 y 17.00 hs, usar protector solar FPS UVA UVB que sea mayor o igual a 30, sobre todo en las zonas del cuerpo más expuestas; el uso de lentes solares con protección UVA UVB, el uso de sombrero de ala ancha que cubra orejas y cuello, usar ropa de color oscuro porque repelen los rayos ultravioletas y buscar no exponerse al sol directamente, sino buscar estar a la sombra. Realizarse controles clínicos con dermatólogos que examinen la piel también es un pilar esencial en la prevención del cáncer de piel.
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