Sarna, hambre y amenazas: el crudo testimonio de una ex empleada de uno de los asilos clandestinos de Santa Fe
Una mujer que trabajó durante tres meses en dos de los hogares investigados describió las condiciones en las que vivían los adultos mayores. Denunció acumulación de pañales sucios, falta de alimentos, personas con sarna, amenazas a los empleados y aseguró que la responsable retenía tarjetas y documentación de los residentes.
Una ex trabajadora de uno de los asilos aseguró que los adultos mayores vivían en condiciones de abandono, con escasa alimentación, problemas de higiene y signos de enfermedades en la piel.
La investigación por los presuntos asilos clandestinos de Santa Fe sumó un nuevo capítulo con el testimonio de una ex trabajadora que decidió contar cómo era la vida puertas adentro de dos de los establecimientos que hoy son investigados por la Justicia.
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En una entrevista con Ahora Vengo Sábados, por AIRE, Natalie —quien trabajó entre septiembre y diciembre de 2025 en dos de los hogares administrados por la misma mujer— aseguró que los adultos mayores vivían en condiciones de abandono, con escasa alimentación, problemas de higiene y signos de enfermedades en la piel.
"Cuando entré vi una situación bastante drástica. En el patio dejaban amontonados todos los pañales de los abuelos. Era impresionante el olor", relató.
"Había una montaña de pañales usados"
La mujer explicó que primero trabajó realizando tareas de limpieza en la vivienda particular de la propietaria y luego fue trasladada al hogar ubicado sobre Salvador del Carril, uno de los inmuebles que hoy forma parte de la investigación.
Según recordó, allí convivían alrededor de 17 personas, entre adultos mayores y un hombre de unos 30 años con problemas de salud.
Uno de los aspectos que más la impactó fue el estado de higiene del lugar. "Desde que entrabas había olor a orín. En el fondo había una montaña de pañales usados que se acumulaban durante días. Después los cargaban en el auto y los tiraban ellos mismos", contó.
Denunció falta de comida y condiciones de abandono
Natalie aseguró que la alimentación era insuficiente y muy precaria. "El desayuno y la merienda eran mate cocido con dos rodajas de pan. Después, para el almuerzo, había fideos, polenta o arroz. Carne, frutas o leche prácticamente no había", sostuvo.
Según explicó, incluso el hermano de la propietaria compraba de su bolsillo frutas y verduras para los residentes. "Muchas veces él ponía plata de él para comprarles comida porque no alcanzaba", afirmó.
"Mi tía salió con sarna"
La ex empleada reveló además que una familiar suya estuvo alojada en ese hogar y que fue retirada apenas ella tomó dimensión de las condiciones en las que vivía.
"Le dije a mi mamá que la sacara urgente. Cuando ingresó a otra residencia le diagnosticaron sarna", contó.
Según su relato, no era un caso aislado. "Todos tenían picazón. Una señora me decía: 'Me pica todo el cuerpo'. Yo veía que estaban todos igual", recordó.
"Las tarjetas quedaban en poder de ella"
Otro de los puntos que mencionó fue el manejo del dinero de los residentes. Natalie afirmó haber visto personalmente cómo la propietaria administraba las tarjetas de cobro y la documentación de quienes vivían allí.
"Las tarjetas quedaban en manos de ella. Iba al cajero, retiraba la plata, pero esa plata no se veía reflejada en comida ni en elementos de limpieza", aseguró.
También indicó que el monto que se cobraba dependía del haber previsional de cada residente. Estas afirmaciones coinciden con una de las líneas de investigación que comenzaron a analizar ANSES y PAMI tras el operativo realizado esta semana, aunque por el momento esos extremos no fueron confirmados oficialmente.
Empleados amenazados
Natalie explicó que nunca denunció lo ocurrido mientras trabajaba allí por miedo. "Cada vez que alguien decía que la iba a denunciar, respondía: '¿Querés guerra? Vas a tener guerra'. Siempre era la misma amenaza", afirmó.
La mujer sostuvo que varios empleados abandonaron el lugar por situaciones similares y que muchos todavía prefieren no hablar por temor.
"Yo hoy decidí contar todo porque no quiero que esto vuelva a pasar", expresó.
Una inspección que, según dijo, fue avisada con anticipación
Durante la entrevista también aseguró haber presenciado una situación que le llamó la atención: una inspección que, según afirmó, fue anunciada previamente.
"Recibieron un llamado avisando que iban a inspeccionar el lugar. Ese día empezaron a sacar todas las bolsas de pañales del patio y a limpiar la cocina", relató.
La ex trabajadora dijo desconocer qué organismo realizó ese control y no pudo precisar si finalmente se concretó.
La investigación continúa
El testimonio se suma a las denuncias que comenzaron a conocerse luego del incendio registrado el miércoles en una vivienda del barrio Nuevo Horizonte, hecho que permitió descubrir el funcionamiento de un establecimiento que presuntamente operaba sin habilitación.
Tras ese procedimiento, siete adultos fueron trasladados al hogar Casa Beata Clara Bosatta, donde permanecen bajo asistencia médica y acompañamiento de equipos municipales y provinciales mientras la Justicia investiga las responsabilidades por el funcionamiento de estos espacios y las condiciones en las que vivían sus residentes.






