Las denuncias antes del incendio del asilo clandestino: una santafesina había pedido ayuda desde abril
Una vecina de la ciudad de Santa Fe realizó dos presentaciones en el Centro Territorial de Denuncias durante abril y mayo de este año
Desesperados. El incendio se originó cuando uno de los residentes prendió fuego a un colchón como forma desesperada de reclamar comida.
El incendio ocurrido el miércoles en una vivienda de barrio Nuevo Horizonte, que dejó al descubierto un asilo clandestino donde adultos mayores y personas con discapacidad vivían hacinados, sin comida y con sus documentos y dinero retenidos, no fue una sorpresa para todos.
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Meses antes de que las llamas pusieran el caso en la agenda pública, ya existían denuncias formales presentadas ante distintos organismos del Estado que advertían sobre la situación.
Según pudo reconstruirse, una santafesina realizó dos denuncias en el Centro Territorial de Denuncias, todas ellas durante los meses de abril y mayo. De esas presentaciones se conocen al menos dos números de expediente:
- Denuncia realizada el 22 de abril: D-0100500311-0140520-20260422-1
- Denuncia realizada el 15 de mayo: D-0100500311-0156168-20260515-9
La denunciante afirmó haberse acercado personalmente a la Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe. También dijo haber tomado contacto con el área de Asistencia a la Víctima, que ya tenía conocimiento de la existencia del lugar, y con la Secretaría de Derechos Humanos de la ciudad de Santa Fe.
Los testimonios recogidos tras el incendio
Entre los testimonios relevados por AIRE de Santa Fe en el lugar tras el siniestro se destacó el de Luis César Arriola, jubilado de 80 años y exchofer de colectivos, quien llevaba dos años viviendo en la casa. Arriola describió condiciones de hambre, un colchón en el piso sin almohada como cama, y denunció que la responsable de la vivienda le retuvo su documentación, sus credenciales de obra social y el dinero en efectivo que llevaba encima, sin devolvérselos hasta el día de hoy. Según pudo reconstruirse, a varios residentes —entre ellos, al menos dos también ex choferes de colectivo— se les cobraría un monto cercano a los 300.000 pesos vinculado al cobro de sus jubilaciones o pensiones, a cambio de un cuidado que, de acuerdo a los testimonios, no se cumplió.
El incendio se originó cuando uno de los residentes prendió fuego a un colchón como forma desesperada de reclamar comida —denunció que hacía cuatro días que no les daban de comer—. A partir de ese hecho intervinieron Bomberos Zapadores, la Policía de Investigaciones (PDI) y la Justicia; un empleado del lugar quedó detenido y los siete residentes fueron trasladados por asistentes sociales de la Municipalidad a la Casa Beata Clara Bosatta.




