El estremecedor relato de un hombre que vivió en un asilo clandestino: "Cuando les daban una rodajita de pan, hacían una fiesta"
Juan estuvo 35 días en un asilo clandestino de calle Salvador de Carril. En AIRE, denunció golpes, retención de documentos y contó cómo logró escapar.
Juan estuvo 35 días en un asilo clandestino de la ciudad de Santa Fe.
"Me cagué de hambre". La frase de Juan, un hombre de 72 años, resume el calvario que asegura haber vivido durante los 35 días que permaneció alojado en un asilo clandestino de calle Salvador del Carril en la ciudad de Santa Fe. Su testimonio se suma a las denuncias por presuntos maltratos y abandono que quedaron al descubierto tras el incendio ocurrido días atrás en otro hogar ilegal.
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El recuerdo de un hombre que vivió en un asilo clandestino de Santa Fe
Juan contó que llegó al lugar hace poco más de dos años luego de que le prometieran un alojamiento transitorio hasta conseguir una vivienda. Sin embargo, apenas ingresó, asegura que fue agredido.
"Me agarraron entre cuatro o cinco. Me empujaron y me agarraron a patadas", recordó. Según su relato, también le retuvieron el documento, la tarjeta de débito, el carnet de PAMI y otros papeles personales.
El hombre afirmó que las condiciones de alimentación eran extremas. "Siempre era polenta. Cuando les daban una rodajita de pan, hacían una fiesta", recordó al describir el entusiasmo de los residentes por recibir un alimento distinto. Incluso sostuvo que había jornadas en las que directamente no comían.
" La mayoría de las veces estábamos sin comer. Mis hijas eran las que me llevaban comida", aseguró.
Juan explicó que durante su estadía intentó recuperar su tarjeta, pero le respondían que no la encontraban. Cansado de la situación, les advirtió que los denunciaría y finalmente decidió irse por sus propios medios. "Me fui caminando y no volví más", contó.
Sus ocho hijas conocían lo que ocurría dentro del lugar porque él lograba comunicarse con ellas y relatarles las condiciones en las que vivía. "Mirá lo que le están dando para comer a mi papá", recuerda que reclamaban al ver las porciones que recibía.
Al cierre de la entrevista, Juan dejó un mensaje contundente: "No se lo recomiendo a nadie. Somos todos seres humanos".





