Santa Fe prepara sus estaciones de bombeo ante El Niño: cómo funciona el sistema que permite sacar el agua de la ciudad
Ante el fenómeno El Niño, Santa Fe refuerza su sistema hídrico con la puesta a punto de 54 puntos de bombeo. Eduardo Rudi, secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica de la Municipalidad, explicó su importancia: “El agua que viene de los desagües de la ciudad termina en los reservorios y las bombas la impulsan de vuelta a los ríos".
Ante el fenómeno El Niño, Santa Fe refuerza su sistema hídrico con la puesta a punto de 54 puntos de bombeo.
La ciudad de Santa Fe profundiza las tareas de prevención ante el fenómeno El Niño y pone el foco en uno de los puntos centrales de su sistema de protección hídrica: las estaciones de bombeo.
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Por eso, el Municipio trabaja por estas horas en la puesta a punto de las estaciones y de 54 puntos operativos de bombeo, en el mantenimiento de los reservorios y la revisión de los equipos que permiten evacuar el agua acumulada en la ciudad ante eventuales lluvias intensas o crecidas de los ríos.
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Durante un móvil del programa Una Tarde a la Vez, de AIRE, realizado desde la estación de bombeo N° 3, el secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica de la Municipalidad de Santa Fe, Eduardo Rudi, explicó cómo funciona el sistema, que tiene una particular importancia por las características geográficas de Santa Fe.
En diálogo con el periodista Mauro González, Rudi recordó que la experiencia de diciembre de 2023, cuando Santa Fe atravesó un fenómeno El Niño de intensidad leve, llevó a esta gestión a tomar la decisión de reforzar las tareas vinculadas con el sistema hídrico.
Desde entonces, señaló el funcionario, Provincia y Municipio trabajan de manera conjunta para contar con un diagnóstico preciso del sistema de drenaje en la ciudad y mantener en condiciones la infraestructura necesaria para responder ante una emergencia.
Como explicó con anterioridad AIRE, la ciudad de Santa Fe está protegida de la crecida de los ríos que la abrazan, el Paraná y el Salado, por los anillos de terraplenes. Sin embargo, cuando los ríos altos se combinan con lluvias extraordinarias, la situación alcanza otro nivel de complejidad.
El agua de lluvia debería desagotarse por escurrimiento natural hacia los ríos, pero no puede hacerlo en períodos de crecida porque el nivel de esos cuerpos de agua está por encima de la ciudad.
En ese momento, el sistema se pone a prueba cuando el agua debe circular por los desagües y canales hacia los reservorios que rodean a la ciudad. Allí, se acumula y es expulsada mediante un sistema de bombeo con destino a los ríos.
Cómo funcionan las estaciones de bombeo de Santa Fe
La estación de bombeo N° 3 es una de las instalaciones de mayor escala del sistema y recibe el agua correspondiente a la cuenca del Salado. El agua llega hasta los reservorios a través de los desagües que recorren distintos sectores de la ciudad y, cuando alcanza determinados niveles, las bombas comienzan a funcionar para trasladarla hacia el valle de inundación del río.
En buena parte del proceso, el funcionamiento está automatizado por sensores que controlan el nivel del agua en los reservorios y, cuando aumenta hasta el punto establecido para su operación, el sistema pone en marcha los motores. De esta manera, las bombas trabajan a demanda y permiten bajar progresivamente el nivel acumulado.
“El agua que viene de los desagües importantes de la ciudad termina en estos reservorios y estas bombas la impulsan al valle de inundación del río Salado”, explicó Rudi.
La altura del agua que puede observarse dentro de la estación está directamente vinculada con el nivel del reservorio ubicado al otro lado de la Circunvalación. Ambos sectores están conectados por vasos comunicantes, por lo que el nivel fluctúa en función de la cantidad de agua que ingresa desde la ciudad.
Cada estación tiene una capacidad de impulsión de hasta 10.000 metros cúbicos de agua por hora: "Es el equivalente a arrojar unas 500 piletas por hora al río Salado", comparó Rudi.
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Un sistema con 54 puntos operativos de bombeo
Santa Fe cuenta con 54 puntos operativos de bombeo distribuidos a lo largo de los 64 kilómetros del sistema de defensas. Dentro de esa infraestructura hay 20 unidades fijas que permanecen disponibles para ponerse en funcionamiento cuando las necesidades del sistema lo requieran.
El esquema está preparado para responder ante distintos escenarios, tanto frente a una eventual crecida del río Salado como ante lluvias importantes. Rudi anticipó, a modo de ejemplo, que una precipitación de unos 100 milímetros en la ciudad puede generar una situación que podría requerir poner en funcionamiento una buena parte del sistema de bombeo.
Por eso, el mantenimiento no se limita a los momentos en los que existe una emergencia. “Nos venimos preparando todos los días, 24/7, los 365 días”, sostuvo el funcionario, al remarcar que el sistema requiere una revisión permanente.
En ese sentido, uno de los trabajos actuales consiste en reparar y repotenciar bombas, además de mantener disponibles los sistemas de respaldo.
Defensas, bombeo y prevención ante una emergencia
El sistema de protección hídrica de Santa Fe funciona como un conjunto: defensas, reservorios, desagües y estaciones de bombeo forman parte de una misma estructura. Las defensas protegen a la ciudad del ingreso del agua de los ríos, mientras que los reservorios reciben el agua que se acumula dentro del área protegida y las bombas permiten expulsarla hacia el exterior.
Según Rudi, las defensas de la ciudad se encuentran actualmente con las cotas adecuadas y destacó la inversión de unos $8.500 millones destinada al sistema de protección.
El funcionario también remarcó que la prevención no termina en la infraestructura. Frente a una eventual emergencia, la Municipalidad trabaja en protocolos de evacuación, puntos de encuentro y refugios temporales. La ciudad cuenta con más de 20 espacios destinados a recibir a familias que eventualmente deban abandonar sus viviendas.
La declaración de emergencia hídrica en la Legislatura provincial, que se concretó este jueves por la tarde, también forma parte de esta estrategia. Rudi la definió como una herramienta, que permitirá acelerar los procedimientos para contratar servicios, reparar equipos y agilizar la atención de las necesidades que pueden surgir durante una eventual crisis.






