Fenómeno El Niño: Unicef alerta que más de 25 millones de niños están expuestos a sequías e inundaciones
Unicef advierte que el fenómeno de El Niño puede afectar el acceso de niños y adolescentes a alimentos, agua, salud, educación y protección.
UNICEF estimó que 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe están expuestos a riesgos vinculados con El Niño.
Al menos 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe, aproximadamente uno de cada siete, están expuestos a riesgos crecientes por las sequías e inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño, según estimaciones de Unicef.
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El organismo advirtió que la intensificación de estos eventos climáticos puede profundizar las desigualdades y afectar el acceso de la niñez a servicios esenciales como alimentación, agua segura, salud, educación y protección.
Los impactos previstos varían según las distintas zonas de la región. En el Corredor Seco de Centroamérica, que comprende sectores de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, se espera una reducción de las precipitaciones que podría afectar la producción agrícola, aumentar la inseguridad alimentaria y elevar el riesgo de malnutrición entre niños, niñas y familias que ya tienen dificultades para acceder a alimentos y agua segura.
Estas condiciones también podrían afectar la asistencia a las escuelas y la continuidad del aprendizaje.
Qué puede pasar en el Caribe
En el Caribe, las condiciones de sequía podrían afectar los medios de vida de las comunidades más vulnerables del Caribe Oriental y Jamaica y profundizar las crisis prolongadas que atraviesan Cuba y Haití.
A esto se suma el avance de la temporada de huracanes. Según Unicef, las aguas cálidas del Caribe mantienen un riesgo elevado de daños y alteraciones para cientos de miles de niños, niñas y sus familias ante la posibilidad de tormentas de gran magnitud.
“Los efectos cada vez más visibles y severos de El Niño amenazan con empujar a aún más niños, niñas y adolescentes a situaciones de mayor vulnerabilidad y profundizar las desigualdades existentes”, afirmó Roberto Benes, director regional de Unicef para América Latina y el Caribe.
El funcionario sostuvo que es necesario fortalecer la preparación, proteger los servicios esenciales y garantizar el apoyo necesario para la niñez.
El riesgo de inundaciones también alcanza a Argentina
En la costa del Pacífico de México y América del Sur, Unicef prevé precipitaciones superiores al promedio en algunas zonas. El área incluye sectores de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Paraguay.
Este escenario podría aumentar el riesgo de inundaciones, daños en infraestructura y afectaciones en escuelas, servicios de salud y sistemas de agua.
Al mismo tiempo, otras zonas de Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela enfrentan una disminución de los niveles de los embalses y un mayor riesgo de incendios forestales.
En la cuenca amazónica, las condiciones de sequía podrían provocar una reducción del nivel de los ríos y dejar potencialmente aisladas a comunidades ribereñas e indígenas.
Qué medidas pide Unicef
Unicef trabaja junto a gobiernos y actores humanitarios de la región para fortalecer la preparación frente a emergencias. Entre las tareas se encuentran el monitoreo y análisis de riesgos, la estimación de posibles impactos y la identificación de acciones para implementar antes, durante y después de los eventos climáticos.
El organismo también apoya la activación de mecanismos sectoriales para implementar acciones anticipatorias y garantizar que los servicios esenciales lleguen a las poblaciones que más los necesitan.
“La temporada de huracanes también está siendo influenciada por El Niño. Una sola tormenta de gran magnitud puede causar destrucción generalizada y alterar la vida de cientos de miles de niños, niñas y sus familias”, señaló Benes.
Frente a este escenario, Unicef pidió aumentar la inversión en preparación, resiliencia y acciones tempranas para proteger a la niñez antes de que ocurran los desastres.
Para 2026, el organismo solicitó US$53,8 millones destinados a prepararse y responder a emergencias en América Latina y el Caribe, incluido el fortalecimiento de la preparación ante desastres y las acciones anticipatorias frente a los impactos previstos de El Niño.
Según el informe, al 30 de junio persistía una brecha de financiamiento del 55%.






