Las malas condiciones climáticas en la ciudad de Santa Fe, que incluían probables precipitaciones, obligaron a posponer hasta el miércoles el inicio de la remoción del embalsado en la Laguna Setúbal, previsto inicialmente para la mañana de este martes.
El secretario de Protección Civil de la provincia, Roberto Rioja, informó a AIRE que las tareas demandarán entre tres y cuatro semanas, en jornadas diarias de aproximadamente cinco horas de trabajo. A su vez, remarcó que queda prohibida la navegación en la zona mientras estén trabajando las embarcaciones del Ejército.
El operativo, a cargo del Ejército Argentino, comenzará alrededor de las 9 de la mañana del miércoles y demandará la utilización de varias embarcaciones con características especiales. Los trabajos consistirán en fraccionar la vegetación en pequeñas porciones de embalsados para no causar inconvenientes aguas abajo, donde están ubicados tanto el Puente Colgante como la zona comercial del puerto.
Las tareas sobre la Laguna Setúbal se realizarán de lunes a viernes durante un lapso aproximado de cinco horas diarias. En tanto, los fines de semana se utilizarán para acciones de monitoreo aguas abajo. Esto último será coordinado con la Prefectura Naval Argentina.
Si bien la idea es comenzar a trabajar con la vegetación que está en la zona de los pilotes 2 y 3, desde el Instituto Nacional del Agua (INA), aseguraron que la planificación puede ir variando de acuerdo a las corrientes de agua y viento.
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Se realizarán controles de seguridad en la zona por lo que se recomienda a los navegantes particulares que no se acerquen al lugar una vez que comiencen los trabajos del Ejército.
"La idea es hacer el trabajo lo más completo posible, veremos cuantos días nos lleva, pero se calcula no menos de tres a cuatro semanas", señaló Rioja y agregó que "mientras estén trabajando las embarcaciones del Ejército está prohibido navegar en esa zona".
Desde la Secretaría de Protección Civil de Santa Fe comunicaron que la decisión se tomó después de escuchar y consultar a diferentes actores como el ministerio de Ambiente y Cambio Climático provincial, el Instituto Nacional del Agua (INA) y la UNL. Profesionales de esos organismos midieron las diferentes profundidades de la laguna, así como la velocidad de la corriente, para interferir lo menos posible en la propia dinámica del sistema hídrico.
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