La reincorporación del agente César Muga —quien protagonizó un brutal ataque contra su pareja y su hija— puso en el centro del debate los mecanismos de control psicofísico que rigen en la Policía de Santa Fe. En diálogo con Ahora Vengo, el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, reconoció que el sistema actual presenta fallas estructurales y confirmó que se están impulsando reformas profundas.
“Estamos diseñando un programa mucho más riguroso”, aseguró Cococcioni.
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¿Qué exámenes se les hacen a los policías?
Hasta hace poco, el esquema de evaluación incluía tres instancias psicológicas obligatorias: al ingreso al Instituto de Seguridad Pública (ISEP), al egreso y, en teoría, al momento de confirmación del cargo (12 meses después). Sin embargo, según Cococcioni, en la práctica este último control muchas veces no se realizaba con la efectividad deseada, y con el paso del tiempo, “terminaban convirtiéndose en una rutina”.
Nuevas medidas: más controles, más exigencia
En la actualidad el Ministerio avanza en un nuevo esquema de evaluaciones:
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Exámenes psicológicos continuos durante toda la carrera policial.
Controles previos al ascenso jerárquico.
Evaluaciones diferenciadas para cargos sensibles.
Implementación de protocolos especiales ante crisis, intentos de suicidio o consumo problemático.
Controles toxicológicos aleatorios, incluyendo narcolemia, rinoscopía, análisis de orina y sangre.
El objetivo, según Cococcioni, es detectar a tiempo conductas o estados mentales incompatibles con la portación de armas o el desempeño en tareas de seguridad.
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Internado obligatorio: observar bajo presión
Una de las novedades más relevantes es el regreso del régimen de internado para aspirantes. Antes, los futuros policías cursaban y luego volvían cada día a sus casas. Eso dificultaba la detección de desequilibrios emocionales o situaciones personales que podían agravarse en el ejercicio real del rol.
“Ahora, al estar internados, los cadetes están bajo observación continua. Si hay fallas de idoneidad física, psíquica o académica, se los aparta. En este ciclo ya se registraron más de 160 bajas. Antes, casi nadie era excluido”, explicó el ministro.
Una fuerza con pocos psicólogos y mucho por revisar
Uno de los datos más llamativos que surgió durante la entrevista fue la cifra de psicólogos que actualmente trabajan en Medicina Legal de la fuerza: entre 50 y 52 profesionales para un universo estimado en 30.000 agentes entre Policía y Servicio Penitenciario.
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“Probablemente ese número sea bajo”, reconoció el ministro, quien adelantó que ya están evaluando convenios con universidades, colegios profesionales y áreas del Estado para reforzar la atención.
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Pablo Cococcioni, admitió que el proceso de reincorporación del agente, suspendido durante una década por una causa judicial, no fue llevado a cabo con el rigor necesario.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
También se busca reformar el sistema de licencias, que hasta ahora se apoyaba casi exclusivamente en certificados de psicólogos particulares. “Vamos hacia un sistema donde el Estado tenga su propio mecanismo de revisión, aunque se presente un certificado externo”, adelantó.
Un caso que podría haberse evitado
Muga fue reincorporado en 2023 tras pasar 10 años fuera de la fuerza por una causa por cohecho e incumplimiento de deberes. Aunque el expediente no incluía hechos violentos, su reinserción a funciones plenas no fue sometida a una evaluación rigurosa.
Según testimonios recogidos por Ahora Vengo, Muga se presentó alterado durante su turno previo al ataque y hubo señales que no fueron detectadas. “Esto demuestra que hay mucho por hacer”, reconoció Cococcioni, sin confirmar detalles del operativo por tratarse de una investigación en curso.
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El ministro también destacó un problema estructural: muchos policías evitan pedir ayuda psicológica por temor a ser excluidos, relegados o perder ascensos. “La primera respuesta del Estado no puede ser castigar al que pide ayuda. Hay que contenerlo y acompañarlo”, señaló.