En diálogo con AIRE, el referente social explicó que la organización —que nació en 2002 en plena crisis económica— hoy enfrenta un escenario más complejo: “Cuando empezamos trabajábamos con hijos de la segunda generación de desocupados. Hoy estamos atravesando la cuarta generación”.
Según detalló, actualmente entre el 56% y el 60% de los niños y adolescentes se encuentran por debajo de la línea de pobreza, y dentro de ese universo, un 30% presenta insuficiencia alimentaria. “Ni siquiera tienen los nutrientes necesarios para desarrollar capacidades básicas. ¿Qué sociedad estamos construyendo?”, cuestionó.
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Pobreza estructural y sin respuestas de fondo
Candioti remarcó que la problemática excede a los gobiernos y responde a una deuda histórica: “Se han aplicado parches, pero nunca políticas estructurales para resolver el hambre, las adicciones o la exclusión”.
Además, advirtió sobre un deterioro creciente en las condiciones de vida: “Cada vez llegan chicos más pequeños, con problemas de salud mental, consumo o discapacidades vinculadas a la falta de estimulación y afecto desde los primeros años”.
En ese sentido, sostuvo que la pobreza infantil no puede analizarse de manera aislada: “Detrás de cada chico en situación de calle hay un padre o una madre desocupada. Es un problema estructural”.
Usurpaciones Rosario-pobreza
"Podemos ayudar a 10 o 100 chicos, pero el sistema sigue empujando a miles a la calle todos los días", subrayó Candioti.
Archivo/ Aire Digital
El trabajo en los barrios y el rol del Estado
La Asociación Civil Juanito Laguna cuenta con un hogar convivencial y centros de día en barrio Candioti y Chalet, donde brindan contención, alimentación y actividades a niños y familias. También desarrollan emprendimientos productivos como imprenta, panadería y carpintería.
“El objetivo es que los chicos no terminen en la calle y puedan construir un proyecto de vida. Los dos insumos básicos de la crianza son la ternura y el pan”, expresó Candioti.
Más chicos en la calle y consumo a edades tempranas
El referente social también alertó sobre el aumento de niños en situación de calle y el descenso en la edad de consumo de sustancias. “Las condiciones son cada vez peores y la droga aparece como una forma de escape”, explicó.
En la ciudad de Santa Fe, señaló que la pobreza se concentra principalmente en el cordón oeste y zonas periféricas, donde “los niveles de marginalidad son cada vez más profundos”.
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Enseñanza de salidas laborales para los más jóvenes en el Juanito Laguna.
Archivo de AIRE.
En esta línea, sentenció; “Siempre decimos: vengan a conocer lo que hacemos. Pero más que ropa o donaciones, necesitamos trabajo. Queremos vivir de nuestros emprendimientos y enseñar oficios a los jóvenes”.
Y concluyó con una reflexión contundente: “Podemos ayudar a 10 o 100 chicos, pero el sistema sigue empujando a miles a la calle todos los días. Si no cambiamos eso, el problema va a seguir creciendo”.
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