Los trabajos para volver a su estado original el predio del riacho Santa Fe -una zona de riesgo hídrico en la que se realizó un movimiento no autorizado de suelo- este martes dieron un paso importante: comenzó la reforestación con la plantación de 90 árboles.
En el móvil de Aire de Santa Fe, Mariano Fusco contó que se están plantando ceibos, palos borrachos y palmeras, entre otras especies, en la que será la primera etapa de la reforestación, en la que se invierten unos $300.000.
Más adelante está previsto colocar más árboles en el sector que está al lado de la orilla, que es el que fue más afectado por el movimiento de suelo que llevó adelante Daniel Questa, el propietario del terreno. En el terreno ya se realizaron, con maquinaria pesada, trabajos para nivelar el sector del predio en el que se construyó un enorme terraplén de más de 300 metros.
Antecedentes
Los trabajos para recuperar el estado original del terreno empezaron a finales de febrero, luego de la intimación que el Gobierno Provincial presentó contra el propietario del predio, que aceptó realizar las trabajos.
Roberto Gioria, secretario de Recursos Hídricos, explicó que el predio debe quedar con la misma cota y niveles que tenía antes de la intervención y el dueño deberá presentar un plan de forestación para recuperar los árboles que las máquinas derribaron (el que comenzó a ejecutarse este martes). “Vamos a restituir para que quede todo en orden. Soy el único responsable de todo”, dijo Questa en febrero, luego de reunirse con funcionarios de la Provincia y el Municipio.
El viernes 5 de febrero, el Municipio y la Provincia habían paralizado los trabajos que llevaba adelante Daniel Questa en el predio junto al Riacho Santa Fe. Los funcionarios de la Municipalidad de Santa Fe constataron “grandes excavaciones”, la conformación de terraplenes de dos metros de alto y la extracción de suelo debajo del puente de conexión vial con Alto Verde.
Los trabajos se paralizaron porque el dueño del predio no había presentado estudio de impacto hídrico y ambiental y no tenía autorización para realizar un movimiento de suelo en uno de los puntos más vulnerables de la ciudad cuando hay crecidas en la cuenca del río Paraná. Las retroexcavadoras, además, arrasaron con ejemplares de ceibo e ibirá pita, entre otros árboles, que llevaban décadas en la costa del riacho.
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