En Reconquista y Avellaneda, el 9 de julio fue el día elegido para manifestarse tanto por quienes defienden la intervención de la empresa Vicentin –que procuran llevar adelante el Gobierno Nacional y el de la Provincia de Santa Fe– y quienes la rechazan. Germán de los Santos, enviado especial de Aire de Santa Fe, contó lo que se vivió en el corazón del departamento General Obligado.
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El “banderazo” contra la intervención y expropiación de Vicentin comenzó alrededor de las 15.30 en Avellaneda. A partir de las 16, se desplazaron hacia el centro de Reconquista, en una masiva columna que cruzó a pie y en auto el puente que separa a ambas localidades. "Esto es inédito, estuve hablando con distintas personas de la ciudad y me dijeron que nunca se vio una movilización tan grande", relató el periodista.
El “ruidazo”, que defiende la intervención que propone el gobierno, estuvo coordinado por los referentes de distintos gremios del norte santafesino. Comenzó en el acceso sur de Reconquista y minutos después de las 16 se movilizaban a la plaza central de la ciudad, en donde están las oficinas del Banco Nación, otro protagonista importante de esta historia (es uno de los principales acreedores de los U$S 1.300 millones que debe Vicentín).
"Los organizadores comentaban que al principio costó que la gente se sume, pero hoy están sorprendidos por la cantidad de asistentes. Realmente es una caravana multitudinaria", describió el enviado especial.
Las dos localidades están pegadas -el límite es el arroyo Rey- y preocupaba la posibilidad de que la caravana del banderazo se movilice a Reconquista y se cruce con quienes defienden la posición del gobierno. El gobierno santafesino y las autoridades locales aseguraron que se tomaron las medidas para evitar situaciones de tensión. De los Santos contó que todo se desarrolló con normalidad y que las manifestaciones no llegaron a cruzarse. Para cuando la marcha que salió de Avellaneda llegó al centro de Reconquista, la caravana convocada por el frente sindical ya se había retirado del lugar.
"Hay muchísima gente de uno y otro lado. Esto es algo novedoso para esta geografía del norte santafesino", detalló el periodista. Entre ambas cuidades hay una sola vía de comunicación habilitada en tiempos de pandemia y controles de circulación: el puente que se ubica sobre la Ruta Nacional 11. Allí se registran largas colas de vecinos que quieren pasar de un lado a otro para asistir a la movilización de su preferencia, "aunque es más la gente de Reconquista que quiere ir al banderazo de Avellaneda que viceversa", indicó el enviado especial y agregó que "se vivieron momentos de tensión con los policías que controlaban en el puente, pero no pasó a mayores".
El momento de mayor conflictividad se vivió cuando concurrentes al banderazo contra la intervención agredieron verbalmente a trabajadores de prensa del canal C5N: "Esto es algo que hay que repudiar porque la gente a veces se confunde y no entiende que los periodistas no tienen nada que ver con la conducción de las empresas de medios. Son trabajadores que simplemente están cumpliendo con su tarea", sostuvo el enviado especial.
Audio: volvé a escuchar el relato de Germán de los Santos desde Reconquista y Avellaneda
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