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Santa Fe Alquiler | Ceres | Intoxicación

Las familias intoxicadas con plomo en Ceres piden un nuevo hogar: "Somos humildes pero no usurpadores"

La familia de los dos niños internados en el hospital Orlando Alassia de Santa Fe por intoxicación con plomo en la exfábrica de baterías fue trasladada a un albergue municipal a la espera de una vivienda para alquilar.

Las trágicas circunstancias que rodean a la muerte de Xiomara, la beba de dos años que falleció producto de la intoxicación con plomo, suman otro dramático capítulo: este jueves, la Justicia federal de Rafaela ordenó el inmediato desalojo de quienes estaban viviendo en el predio donde hasta 2017 funcionó una fábrica de baterías, y su inmediato traslado a un albergue municipal. Aunque las autoridades se comprometieron a conseguirle a estas personas una nueva vivienda para alquilar, el tiempo pasa, las respuestas no llegan y la situación se agrava cada vez más.

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Así se ve el predio donde la familia de Xiomara se asentó hace seis meses.

Así se ve el predio donde la familia de Xiomara se asentó hace seis meses.

"Ayer tipo tres de la tarde, estaba esperando la llave de una vivienda y me encuentro con los móviles policiales en la puerta de la fábrica. Fue un momento duro, doloroso para mí ver todo eso, porque no me lo esperaba", comenzó relatando por Aire de Santa Fe Norma Herrera, abuela de los dos niños de 3 y 1 año que están internados en el Hospital de Niños también por exposición al metal. "Yo esperaba la llave de ese alquiler, pero fueron pasando los días y la llave no llegó. Sí llegaron los móviles policiales".

"Yo esperaba la llave de ese alquiler, pero fueron pasando los días y la llave no llegó. Sí llegaron los móviles policiales".

La mujer y su familia están a la espera de la entrega de la vivienda que el gobierno le prometió a inicios de febrero. Desde hacía ocho meses los Herrera habitaban en la ex fábrica ante la imposibilidad de encontrar un inmueble para alquilar, porque no cuentan con las garantías necesarias. Antes del predio, vivían en una casa pero se vendió y la familia compuesta por ocho personas tuvo que abandonarla.

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Norma continuó con el estremecedor relato y aseguró que las autoridades municipales sabían que la familia iba a asentarse en ese predio: "Yo le avisé al intendente (de Ceres) que me iba ahí. Fui por asistentes sociales para bajar la luz, todos sabían que yo me iba a meter en esa fábrica. Buscábamos casita pero no tenemos recibo de sueldo, entonces nadie nos quería alquilar. No es que no podemos pagar un alquiler, nunca quisimos usurpar. No me quedaba otra porque no encontraba otra solución".

La ayuda llegó después de la tragedia

"Hasta que falleció Xiomara no me contactó con nadie", contó Norma en una charla con el programa Pasan Cosas, conducido por Adriel Driussi y Luciana Trinchieri. Recién luego del desenlace fatal, apareció en primer lugar una jueza de faltas que les dijo que el lugar era inhabitable. Después, tres camiones municipales que trasladaron a la familia al albergue, pero ya hacía seis meses que la familia estaba ahí, en contacto directo con los metales tóxicos.

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Residuos. En una inspección al predio se encontraros restos industriales que dejó la firma.

Residuos. En una inspección al predio se encontraros restos industriales que dejó la firma.

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Desde la comuna se comprometieron a brindarles una vivienda, pero Norma dice una y otra vez que no quieren nada gratis, sólo la posibilidad de acceder a un alquiler. "Vamos a pagar pero queremos una garantía, no queremos que la gente crea que somos usurpadores. Todos trabajamos. Somos una familia humilde pero no somos usurpadores, no queremos que nos regalen nada", insiste hasta el cansancio.

"Somos una familia humilde pero no somos usurpadores, no queremos que nos regalen nada".

Las circunstancias que llevaron a la familia de Herrera a meterse en la ex fábrica de baterías son desesperantes y no escapan a la realidad de muchas personas que no encuentran una respuesta en el Estado y toman las peores decisiones porque no les queda otra opción. "Estaba enferma y me metí igual. Todas las noches les pedía a Dios que no me quite a mis hijos", explica. Se refiere a que veía frente a sus ojos como los animales y otras personas que habitaban el predio morían producto de la intoxicación, y temía por la vida de los suyos.

"Ahora estoy mejor porque sé que estamos lejos del veneno", señaló Norma que ahora aguarda junto a sus hijas y nietos por un nuevo techo. Mientras tanto, viven en el refugio municipal, recuperándose de la contaminación causada por el plomo y a la espera de una nueva vivienda en Ceres, lugar en el que viven hace 14 años y no quieren abandonar.

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