Las ambiciones sobre SanCor son cada vez más visibles: qué hay detrás de cada posible oferta
Hace dos semanas, en una reunión con el juez de la quiebra, muchas empresas se presentaron para conocer la realidad de las plantas, mientras Atilra blanquea cada vez más el vínculo con el inversor que podría hacer realidad su ambición.
Detrás de todo el proceso que llevó a la quiebra a SanCor hay intereses que cobran notoriedad pública con las posibles ofertas para la adquisición de la cooperativa.
Tras la declaración de quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, el proceso judicial avanza a un ritmo llamativo, con la supervisión del juez Marcelo Gelcich y la sindicatura encabezada por Ignacio Pacheco Huber.
Te podría interesar
Fue el 22 de abril cuando de 914 trabajadores, sólo 178 fueron incluidos en una lista para permanecer en el mantenimiento y la ocasional actividad de las plantas, en una nómina armada por el sindicato, que el 30 de ese mes hizo una reunión en la que reordenó a su tropa, coincidiendo con la asamblea que marcó la disolución final de la Cooperativa.
Hace casi dos semanas, tomando el rol de vocero de la quiebra, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) hizo público lo sucedido en una reunión donde el juez estuvo ante empresas interesadas en conocer los activos de SanCor, camino a lo que sería la etapa de presentación de ofertas para la compra de plantas o marcas.
El listado incluyó a Adecoagro, Punta del Agua S.A., Elcor S.A., Savencia y La Tarantela.
En el comunicado se remarcó la ausencia con aviso de Gustavo Scaglione, el hombre de medios y titular de Grupo Televisión Litoral de Rosario, reciente propietario de Telefé, accionista del Grupo América y figura vinculada al grupo Vila-Manzano.
Su apellido no es la primera vez que está relacionado a SanCor, ya que había formado parte de la idea fallida de aquel fideicomiso con dineros públicos que no prosperó en 2022-2023 y que desencadenara los bloqueos sindicales a la entonces Cooperativa, acelerando el proceso del final actual.
De esta forma, Atilra explicita un vínculo conocido y un interés sabido para desembarcar en la industrialización de materia prima, objetivo que tiene más de diez años por parte del titular del gremio.
Mientras corre el plazo de 60 días para definir si los no listados quedan despedidos, con el 50% de indemnización por delante, fecha que se concretará el 22 de junio, aún no se conoce cuándo el Juez Gelcich dispondrá los pliegos para la licitación de los activos. Al momento, la actividad en las plantas es mínima, con leve movimiento en Devoto y algo más en Balnearia. Esas personas activas, cobran ocasionalmente pagos parciales y sostienen deuda pre y post concursal, como todos los empleados de la Cooperativa.
Si la paralización de SanCor sigue como hasta ahora, en términos generales impulsada por un gremio que tiene más intereses personales en el tema que los de la motivación de representación laboral, el tendal será histórico.
¿Quién quiere qué?
Desde hace tiempo se rumorean muchas intenciones en torno a lo que fue SanCor.
Es sabida la ambición del secretario nacional del gremio, Héctor Ponce, por hacerse del espacio que lo vio crecer laboral y sindicalmente. En todo momento, “Etín” impone a la planta de Sunchales como el corazón de la empresa a la que acorraló hasta la quiebra. Esto mismo se replica en las apreciaciones del actual juez del caso. Sin embargo, las instalaciones están muy desactualizadas, con un deterioro visible y conserva el mayor caudal de mano de obra, con 101 personas, incluyendo a varias decenas de delegados y personal que se prestó a sostener durante diez meses el bloqueo histórico a la Cooperativa.
Además de eso, desprendido de declaraciones del titular de Atilra y de los comunicados oficiales, es la marca lo que también tienta a la hora de pensar en el control.
Para esto, Ponce cuenta con el acuerdo de Scaglione para avanzar en una oferta. El apellido pesa, esta vez la disponibilidad de fondos no sería un problema y además de Sunchales y la marca, algunos se arriesgan a entender que la oferta sería por el paquete completo de las seis plantas, la marca principal y las secundarias.
LEER MÁS ► Atilra asfixió tanto a SanCor que la encamina a la quiebra
Se dice también que otra importante empresa iría en el mismo sentido, simplemente por el hecho de hacerse de la marca y traccionar el camino ya recorrido en el sector lechero, con un logo y una marca arraigada en el consumo. De buen vínculo con el gremio, pero no tanto como para darle amplia participación, ahí la expecativa sería por la puja económica.
Hay otros que fueron a escuchar, solamente para saber el estado de situación, o simplemente aspirar a una compra menor, sobre ciertas producciones puntuales. Sin embargo, habría una empresa que mira dos plantas puntuales, habiendo tenido una relación previa con SanCor, mientras que en su actual conformación tendría a figuras que fueron clave en el desenlace de la administración y la quiebra.
Estos trascendidos tendrán ciertas certezas una vez que el proceso de la presentación de ofertas se cumpla.
ARSA también
Este escenario de SanCor se conecta directamente con la historia de Alimentos Refrigerados S.A., declarada en quiebra en octubre de 2025, que elaboraba postres, yogures y flanes bajo la marca SanCor.
Su caída dejó más de 400 trabajadores sin empleo en las plantas de Arenaza y Córdoba, tras años de irregularidades y administraciones vinculadas a fondos como BAF Capital y a los hermanos venezolanos Fernández, también ligados a La Suipachense.
La relación con SanCor se dio a través de la transferencia de la línea de frescos, que terminó deteriorando calidad y mercado.
Hoy, las visitas de potenciales inversores a las plantas de ARSA sugieren que el interés por SanCor no se limita a la cooperativa, sino que podría extenderse a las unidades productivas de ARSA, justamente a través de la figura de Jorge Estévez, ligado a los inversores desde aquella intención de 2022, donde se lo referenciaba como el único vinculado al sector lechero en aquella idea.
Su nombre figura ya en una oferta hecha, según trascendió, por la planta de la ciudad de Córdoba, aunque la causa no registra mayores movimientos desde el inicio de este año.
Por la planta de Arenaza se chocan los intereses, ya que es la misma representación gremial la que armó una cooperativa de trabajo que tiene la intención de reactivarla, para intentar no afectar de mayor manera a la que fuera la plantilla laboral.
Según trascendidos de las últimas horas, una empresa grande y familiar que viene creciendo en el mercado interno, habría hecho una oferta por esa instalación. Lamentablemente, los reportes que los ex empleados brindan sobre Arenaza son de infraestructura muy deteriorada, hasta vandalizada, después de dos años de falta total de producción.
Serán 1.200 despedidos
Sin contar a los trabajadores ligados a ARSA, si se tienen en cuenta a los más de 450 trabajadores que quedaron despedidos de SanCor previo al inicio de la apertura del concurso de acreedores, en enero de 2025, más los 738 de esta tanda, en poco menos de un año y medio son casi 1.200 personas que de continuar la situación de paralización como hasta el momento, habrán perdido su empleo.
Más allá de la circunstancia sabida de la ex Cooperativa, sus décadas de crisis, sus pésimas decisiones administrativas y de negocios, fue la complicidad con el gremio la que terminó definiendo esta situación.
Atilra estuvo detrás del listado de los despidos en las dos ocasiones. Quizá en algún momento pueda dar alguna explicación de esta contradicción, la de ser un gremio que colabora con la expulsión de trabajadores y afiliados, en lugar de resguardarlos.







