La obra de ampliación comenzó en mayo de 2022, pero sobre el final de la gestión del expresidente Alberto Fernández se detuvo y se logró reactivar a mediados del 2024, producto de un acuerdo entre el Gobierno Provincial y Nacional. En aquella oportunidad, la gestión de Milei se comprometió a continuar los trabajos y cumplir estrictamente con los pagos. Sin embargo, eso ocurrió solo en partes.
En diálogo con AIRE, el secretario de Agua y Saneamiento, Leonel Marmiroli detalló que Nación cumplió con las deudas vencidas a valores históricos, lo que generó cierto malestar de parte de las empresas, y efectivizó también los certificados de obras desde julio hasta septiembre del 2024, pero "después no pagaron más nada". A valores actuales, el monto de la deuda supera los 200 millones de pesos.
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El problema no solo es exclusivo de la planta de Santa Fe, se repite también en la de Granadero Baigorria, en Rosario, donde el nivel de deuda es muy superior, alrededor de 400 millones de pesos, y con el agravante de que allí la empresa directamente se retiró del lugar.
La última reunión entre Provincia y Nación fue a mediados de diciembre, donde los funcionarios de Santa Fe regresaron con el compromiso de que a finales de dicho mes o principios de enero se saldarían las deudas. Todavía no ocurrió y la preocupación escala.
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La construcción de la nueva planta potabilizadora tiene como objetivo incrementar un 80% la producción de agua potable en la ciudad de Santa Fe para poder mejorar el servicio de más de 400 mil personas. Se pasará de 8.050 metros cúbicos por hora a 14.500 metros cúbicos.
Los trabajos incluyen la realización de una nueva toma sobre el río Santa Fe, paralela a la toma Hernández, que consistirá en un acueducto de agua cruda de 850 metros de extensión hasta la planta de barrio Candioti, donde se instalarán dos módulos de alta tasa de producción que generarán los más de 6.200 metros cúbicos que se anexarán.
La paralización generó un problema grave atento a que actualmente la planta ya está trabajando al 100% de su capacidad y que se suma a las elevadas temperaturas que se están registrando en Santa Fe y que demandan un mayor nivel de consumo. Esta situación, de acuerdo explicaron los voceros de la Empresa, provocó que al menos una decena de barrios ubicados al norte de la ciudad tengan poca presión de agua, registre mucha turbiedad o ni siquiera tengan servicio. Dramático.
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El atraso en los pagos se junta con otra polémica decisión del gobierno de Javier Milei que en noviembre anunció la disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), ente descentralizado que funcionaba realizando tareas paralelas a las de la Subsecretaría de Recursos Hídricos (SSRH), dependiente de la Secretaría de Obras Públicas.
Ambos organismos se encargaban de administrar y ejecutar obras hidráulicas, de agua potable y saneamiento a nivel nacional. A partir de eso, la SSRH absorbió las funciones del ENOHSA. Para justificar la decisión, desde Nación indicaron que era para "otorgar mayor transparencia y control de los gastos, optimizar los recursos humanos y materiales" como también una "gestión más ágil y centralizada".
Hasta ahora, nada de eso ocurrió, incluso empeoraron a partir del cambio constante de interlocutores por funcionarios o que renunciaban o fueron eyectados de sus cargos. En Santa Fe, la planta potabilizadora está casi paralizada y los avances son solo del 13%, mientras que en Rosario la empresa directamente se retiró del lugar.