martes 23 de noviembre de 2021
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La mirada barrial sobre el aumento de la pobreza e indigencia en Santa Fe: "Es realmente alarmante"

Referentes de dos organizaciones sociales que asisten en barrios vulnerables de Santa Fe remarcaron la gravedad de la crisis social y reclamaron medidas urgentes. "Primero hay que abordar la problemática del hambre y después vemos qué pasa", aseguraron.

El pasado jueves, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer los índices de pobreza e indigencia de la Argentina y evidenció la crítica situación social. Según el organismo, en el conglomerado Gran Santa Fe, la pobreza llegó al 50,5% de personas y la indigencia al 10,4% en el primer semestre de 2021. Ese contexto social queda más al descubierto en los barrios marginales de la ciudad de Santa Fe, donde las necesidades están a la vista de todos y donde, muchas veces, las respuestas surgen únicamente de las organizaciones sociales y barriales.

Son unos 271.560 santafesinos bajo la línea de pobreza y 56.100 en situación de indigencia, lo que implica que no tienen ni siquiera para comer. La situación en el conglomerado Gran Santa Fe es muy preocupante. El Gran Santa Fe se convirtió en el tercer aglomerado más pobre del país, solo superado por Resistencia, con el 51,9% de pobreza, y por Concordia, donde el 56,1% de los habitantes no llega a la canasta básica total.

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En diálogo con AIRE, Claudia Albornoz, integrante de la organización barrial La Poderosa, reconoció que “en Santa Fe, el número tan doloroso de más del 50% de personas por debajo de línea de pobreza, es realmente alarmante” y advirtió que la demanda de alimentos en los comedores se incrementó notoriamente.

Albornoz detalló que la organización que integra a nivel nacional tiene un Observatorio Villero y comentó que en un relevamiento realizado hace un mes indica que una familia de un barrio popular de cinco integrantes, en promedio, tenía un ingreso de $23.750. Vale precisar que el Indec marcó en el informe del jueves que la brecha de pobreza, es decir la distancia monetaria que hay entre los ingresos promedio de un hogar pobre ($37.803) es un 40% inferior al dinero que necesitaría para cubrir el costo de la canasta básica, de $62.989. Para el caso de la indigencia, esa brecha es levemente menor (37,7%), ya que una familia indigente tiene en promedio un haber de $16.741 mientras requirió $26.875 para acceder a la canasta alimentaria.

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El relevamiento realizado por el Observatorio Villero de La Poderosa indica que una familia de un barrio popular de cinco integrantes, en promedio, tenía un ingreso de 23.750 pesos.

El relevamiento realizado por el Observatorio Villero de La Poderosa indica que una familia de un barrio popular de cinco integrantes, en promedio, tenía un ingreso de 23.750 pesos.

“No nos sorprende. Los movimiento sociales que estamos en los barrios y construimos en los territorios empobrecidos de todo el país no nos asombran estos números porque es lo que vemos todo el tiempo”, comentó la militante barrial y agregó: “Vas caminando por el barrio y te piden para ir al comedor porque necesitan comida, o te piden trabajo”.

Albornoz, quien sus mayores acciones las lleva a cabo en Barrio Chalet en el sur de la ciudad, aseguró que la situación se viene agravando desde hace unos años, pero la pandemia agudizó el problema de las familias que están bajo la línea de pobreza e indigencia. “Es muy preocupante porque son personas que no tienen para cubrir mínimamente sus necesidades de alimentación, que es lo que más preocupa”, dijo la referente social.

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Para la integrante de La Poderosa las respuestas de los gobiernos ante esta situación social son insuficientes. “Falta trabajo, inclusión y políticas públicas. Hay responsabilidades clarísimas de los gobiernos nacional, provincial y municipal”, sostuvo.

La organización brinda raciones de comida en todo el país y sus integrantes aseguran que la demanda creció desde el principio de la pandemia. Según precisaron, pasaron de entregar 10 mil platos por día a 42 mil. “Eso demuestra cómo la pobreza sube y no hay salida. Esa salida tiene que ver fundamentalmente con el trabajo”, enfatizó.

Otra de las críticas de las organizaciones sociales hacia los gobiernos tiene que ver con las dificultades que deben afrontar las cooperativas barriales de trabajo.

“Queremos trabajar, pero las cooperativas tienen trabas infinitas burocráticas para regular y formalizar. Son muchos vecinos que forman parte: lavaderos de autos, emprendimiento gastronomía, textil, construcción y una cuadrilla de limpieza urbana”, comentó Albornoz quien resaltó que “si vemos la falta de inclusión es en la juventud, sobre todo varones, que son los que después terminan asesinados en los barros empobrecidos donde se suma el problema del narcotráfico”.

“La herencia de la pobreza”

Por su parte, José Luis Zalazar, integrante del Movimiento Los Sin Techo, también reconoció que la crisis social por la pobreza e indigencia se notaba hace tiempo. “Ya lo veníamos viendo. La changa terminó, la empleada doméstica se terminó, el albañil, el jornalero, el que pintaba la casa o cortaba el pasto. Era trabajo que la clase media les daba a los marginados, pero la clase media se ajustó por la crisis y la pandemia”, explicó.

Asimismo, Zalazar sostuvo que el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) –lanzado por el gobierno en el marco de la cuarentena- “era un elemento muy interesante porque esos tres o cuatro meses le llegaban a la inflación de alimentos, no le ganaba, pero al menos le empataba” y añadió: “Han llegado a hacerse una piecita más en la casa y hoy no alcanza para comer”.

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“En Santa Fe estamos erradicando los ranchos. Eso es importante porque solamente quien vive en un cubito de cartón puede ver el cambio que es pasar de vivir así a una casa”, remarcaron desde el Movimiento Los Sin Techo.

“En Santa Fe estamos erradicando los ranchos. Eso es importante porque solamente quien vive en un cubito de cartón puede ver el cambio que es pasar de vivir así a una casa”, remarcaron desde el Movimiento Los Sin Techo.

Por otro lado, el dirigente barrial se refirió a los reclamos de trabajo genuino y de calidad. Al respecto, advirtió que “si no se alimenta no puede estudiar, si no estudia no termina la escuela, si no termina la escuela a la universidad no llega, y así nunca se logra trabajo genuino” y dijo que “primero hay que abordar la problemática del hambre y después vemos que pasa”.

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Al hacer referencia a algunos programas estatales destinados a brindar mayor calidad de vida en los barrios más vulnerables, Zalazar remarcó que “en Santa Fe estamos erradicando los ranchos. Eso es importante porque solamente quien vive en un cubito de cartón puede ver el cambio que es pasar de vivir así a una casa”. De todos modos, recalcó que falta urbanización: asfalto, iluminación, desagüe, cloacas, agua y luz.

“Hay que romper la herencia de la pobreza con educación, trabajo, obras y amor al prójimo”, dijo Zalazar quien concluyó con una frase del padre Atilio Rosso –fundador del Movimiento Los Sin Techo-: “En una sociedad que abandona en la periferia a una parte de sí misma no va a haber programa político, ni recurso policial, ni inteligencia que pueda asegurarte la tranquilidad”.