Amábila Iglesias, la niña de San Javier que estuvo sin signos vitales durante media hora al nacer, hoy sorprende por su recuperación, contra todos los pronósticos. A los pocos años de aquella dramática situación, comenzó segundo grado en el Colegio San José N° 1121 de San Javier y su evolución sigue asombrando incluso a los profesionales que la acompañan.
Un nacimiento adelantado y el momento más dramático
Amábila Iglesias nació en 2019 en medio de una situación crítica que puso en riesgo su vida desde el primer momento. A pesar de haber estado media hora sin signos vitales tras un paro cardiorrespiratorio, la pequeña logró sobrevivir.
Hoy, años después de aquel episodio que marcó a su familia, su presente emociona: asiste al segundo grado turno mañana del Colegio San José N° 1121 de la ciudad de San Javier y continúa avanzando en su recuperación, sorprendiendo incluso a los médicos que siguen de cerca su evolución.
Amábila Iglesias portada 1
Amábila cursa el segundo grado y, contra todos los pronósticos, sus logros son sorprendentes.
La historia de Amábila comenzó antes de lo esperado. Sus padres, Flavia Acosta y Andrés Iglesias, se preparaban para recibir a su tercera hija cerca del 9 de agosto de 2019. Sin embargo, una fuerte suba de presión obligó a que Flavia fuera trasladada de urgencia desde San Javier al Sanatorio San Gerónimo de la ciudad de Santa Fe.
El parto se adelantó y Amábila nació el 27 de mayo, con apenas 36 semanas de gestación y dos kilos de peso. Durante sus primeros días permaneció en la unidad de neonatología, donde sufrió un neumotórax que derivó en un paro cardiorrespiratorio.
Durante 30 minutos, la pequeña estuvo sin signos vitales. El equipo médico realizó maniobras de reanimación sin descanso hasta que, contra todos los pronósticos, su corazón volvió a latir.
La pediatra y neonatóloga Constanza Castagno, quien participó de ese momento crítico, recuerda que fue una situación impactante incluso para el equipo médico. Para la familia, aquel instante marcó el comienzo de una historia que consideran milagrosa.
La recuperación y el diagnóstico que cambió todo
Tras aquel episodio, Amábila debió atravesar un largo proceso médico. Como consecuencia de la falta de oxígeno, fue diagnosticada con encefalopatía crónica no evolutiva (ECNE), parálisis cerebral y cuadriplejia espástica, una condición que afecta principalmente el equilibrio y la fuerza muscular.
Los primeros pronósticos no eran alentadores. Sin embargo, con el paso del tiempo la pequeña fue logrando avances que superaron muchas de las expectativas médicas.
Hoy Amábila realiza múltiples terapias y tratamientos de neurorehabilitación que buscan estimular su desarrollo motor y cognitivo. Entre ellos se destaca el Método Cuevas Medek Exercise, un sistema de rehabilitación que apunta a generar respuestas automáticas del cerebro para desarrollar movimientos.
Gran parte de su infancia transcurrió entre consultorios médicos, terapias y tratamientos intensivos, siempre acompañada por su familia.
Amábila Iglesias y su familia
Amábila junto a su papá, mamá y hermanos.
Una red de profesionales que acompaña su evolución
La recuperación de Amábila es posible gracias al acompañamiento de un amplio equipo interdisciplinario que sigue su evolución desde distintas especialidades.
Entre los profesionales que la atienden se encuentran:
Angelina Astore, licenciada en Fonoaudiología (matrícula 368/1), con atención en Punto Interdisciplinario de Gobernador Crespo y en Aura Consultorios Integrales de San Justo.
María Florencia Nasimbera, licenciada en Kinesiología y Fisiatría (matrícula 2/1423), del consultorio C.O.K.Na (Consultorio Odontológico y Kinésico Nasimbera).
Zaira Faisal, licenciada en Psicopedagogía (MP 1161), con atención en Punto Interdisciplinario de Gobernador Crespo.
Cecilia Adrover, licenciada en Terapia Ocupacional (matrícula SO658), que atiende en Clínica Becerra y en los consultorios de la Mutual Club Huracán de La Criolla.
Sabrina D'Amelio, licenciada en Terapia Ocupacional (MP S1020), con atención en San Javier.
También forman parte del seguimiento médico:
María Julia Vilariño, neuróloga (matrícula 17.900), del Centro Médico Ayun de Rosario.
Cecilia Lucentini, médica fisiatra (matrícula 18.192), del Hospital de Niños Zona Norte de Rosario.
Emiliano Tulián, ortopedista (MP 14979), del Sanatorio de Niños de Rosario.
Constanza Castagno, pediatra y neonatóloga (MP 4734), quien atiende en el Sanatorio San Gerónimo y en el CIET de la ciudad de Santa Fe.
En total son once profesionales que trabajan de manera coordinada para acompañar el desarrollo de la niña.
Amábila en el gauchito.jpg
Tras haberle ganado una batalla a la muerte, sus padres la llevaron cuando era muy pequeña al Gauchito Gil. Hasta el santuario llegaron por una promesa para que Amábila sobreviviera.
“Hace todo lo que dijeron que no iba a poder hacer”: la vida actual de Amábila
Hoy Amábila tiene una rutina intensa que combina escuela y terapias. Cada día su madre recorre kilómetros para que la pequeña pueda continuar con sus tratamientos especializados.
“Amábila es un caso muy impactante porque fue muy milagrosa toda su recuperación”, cuenta en una entrevista con AIRE, Flavia, su mamá.
Según relata, la niña logró avances que inicialmente parecían imposibles. “Estamos hablando de que Amábila va al baño sola, con toda la dificultad que puede llegar a tener. Tiene una parte muy inestable, pero hace todo lo que dijeron que no iba a poder hacer”.
La pequeña asiste actualmente a segundo grado, turno mañana, en el Colegio San José N° 1121 de San Javier, donde cuenta con acompañamiento terapéutico y la intervención de la escuela especial.
Además, su rutina incluye múltiples terapias en Gobernador Crespo, localidad ubicada a unos 60 kilómetros de su casa. “Hace seis años que todos los días hago 120 kilómetros para llevarla a sus terapias. Tiene kinesióloga, fonoaudióloga, psicopedagoga, terapista ocupacional… son once profesionales acompañándola”.
La vida familiar también se reorganizó alrededor de los cuidados de la niña. Flavia es madre de cuatro hijos y reconoce que el apoyo de la comunidad fue fundamental. “La gente es muy solidaria. Me ha pasado que se me rompe el auto y alguien me presta el suyo para que Amábila no falte a sus terapias”.
Hoy, a pesar del diagnóstico y de los desafíos diarios, Amábila sigue avanzando paso a paso. Su sonrisa permanente, dicen quienes la conocen, se convirtió en el motor de toda la familia y en una historia de vida que sigue sorprendiendo.