La histórica bajante del río Paraná que cambió el paisaje de la Laguna Setúbal: por qué se forman cada vez más embalsados

Una investigadora del INALI explicó que la bajante extrema iniciada en 2019 modificó la dinámica del sistema Setúbal-Leyes y favoreció la aparición de grandes masas de vegetación flotante que siguen llegando a Santa Fe.

La bajante extrema iniciada en 2019 modificó la dinámica del sistema Setúbal-Leyes y favoreció la aparición de grandes masas de vegetación flotante que siguen llegando a Santa Fe.

La bajante extrema iniciada en 2019 modificó la dinámica del sistema Setúbal-Leyes y favoreció la aparición de grandes masas de vegetación flotante que siguen llegando a Santa Fe.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

Los embalsados, que avanzan sobre sectores de la Laguna Setúbal en Santa Fe, son la manifestación más visible de un cambio que comenzó hace varios años. La histórica bajante del río Paraná que comenzó en 2019 alteró la dinámica del sistema Setúbal-Leyes y generó condiciones que favorecen la formación de estas grandes masas de vegetación flotante.

Según explicó en contacto con AIRE la bióloga e investigadora del Instituto Nacional de Limnología (INALI, UNL-CONICET), Berenice Schneider, la bajante permitió que amplias superficies de islas y lagunas interiores del delta del Arroyo Leyes fueran colonizadas por vegetación acuática. Cuando el río recuperó parte de su nivel, esa vegetación comenzó a desprenderse y a desplazarse aguas abajo impulsada por la corriente y el viento.

Al llegar a la laguna, la vegetación queda retenida en obstáculos naturales o estructuras, donde comienza a acumularse hasta formar los embalsados.

En la Setúbal, uno de esos puntos son los pilotes ferroviarios. Allí, las plantas quedan retenidas y forman una especie de barrera que atrapa nuevas masas de vegetación que siguen llegando desde el norte, haciendo que el embalsado aumente progresivamente su tamaño.

Al llegar a la laguna, la vegetación queda retenida en obstáculos naturales o estructuras, donde comienza a acumularse hasta formar los embalsados.

Al llegar a la laguna, la vegetación queda retenida en obstáculos naturales o estructuras, donde comienza a acumularse hasta formar los embalsados.

Por qué la bajante del Paraná favorece la formación de embalsados en la laguna Setúbal

De acuerdo con Schneider, este escenario tiene más probabilidades de repetirse que años atrás porque la transformación que produjo la bajante generó una mayor disponibilidad de vegetación acuática en todo el sistema Setúbal-Leyes. En otras palabras, existe más material vegetal capaz de desprenderse y derivar hacia la laguna cuando la corriente y/o el viento lo favorecen.

La investigadora forma parte del proyecto "Incidencias de la vegetación en los procesos de transformación del sistema lagunar-deltaico Setúbal-Leyes: ecología, hidrogeomorfología y calidad de aguas", dirigido por la doctora Zuleica Marchetti (FICH-UNL), una iniciativa que reúne especialistas de distintas disciplinas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas, el INALI y el Instituto Nacional del Agua para estudiar la evolución del sistema.

Distintos organismos estatales coordinan tareas de remoción de la vegetación en la Laguna Setúbal.

Distintos organismos estatales coordinan tareas de remoción de la vegetación en la Laguna Setúbal.

Qué es un embalsado y por qué puede medir hasta cuatro metros de profundidad

Aunque desde la superficie parecen simples acumulaciones de camalotes, los embalsados son estructuras mucho más complejas.

Se trata de masas flotantes formadas por distintas especies de plantas acuáticas cuyos tallos y raíces se entrelazan hasta formar una especie de colchón vegetal. La parte visible representa solo una fracción del conjunto: debajo del agua se desarrolla una densa red de raíces y tallos que puede alcanzar hasta cuatro metros de profundidad.

LEER MÁS ► El Ejército removerá el embalsado de la Laguna Setúbal: cómo se formó y por qué se acumuló bajo los puentes

La especie predominante suele ser el canutillo (Louisiella elephantipes), un pasto de rápido crecimiento que durante los meses cálidos puede aumentar varios centímetros por día. También aparecen camalotes, repollitos de agua, catay, verdolaga y otras especies acuáticas, conformando comunidades que pueden reunir más de una decena de especies diferentes.

Según explicó la especialista, si bien el fenómeno puede generar inconvenientes desde el punto de vista social, las comunidades de plantas acuáticas cumplen funciones ecológicas beneficiosas. Protegen las costas de la erosión, retienen sedimentos, ayudan a filtrar el agua y sirven como refugio, alimento y sitio de reproducción para numerosas especies incluyendo peces de importancia comercial.

La especie predominante del embalsado en la Setúbal suele ser el canutillo (Louisiella elephantipes), un pasto de rápido crecimiento que durante los meses cálidos puede aumentar varios centímetros por día.

La especie predominante del embalsado en la Setúbal suele ser el canutillo (Louisiella elephantipes), un pasto de rápido crecimiento que durante los meses cálidos puede aumentar varios centímetros por día.

Qué riesgos generan los embalsados

En el caso de la laguna Setúbal, los embalsados que se acumulan sobre los pilotes del antiguo puente ferroviario o en sectores próximos al Puente Colgante representan principalmente un inconveniente para la navegación, la pesca y las actividades recreativas.

Sin embargo, cuando estas masas vegetales alcanzan obras de infraestructura pueden ejercer una presión importante sobre las estructuras e incluso dificultar el paso del agua en determinadas circunstancias, como ocurre en algunos puentes aliviadores.

Además, por su tamaño y peso, las tareas de remoción demandan un importante despliegue operativo y elevados costos, especialmente cuando los embalsados alcanzaron grandes dimensiones.

Las más leídas