menu
search
Santa Fe Coronavirus | Rosario | cuarentena

La crónica del solitario Vía Crucis online del padre Ignacio en Rosario

Es una de las ceremonias católicas más masivas del país, con 300.000 fieles en cada edición, pero este año el padre Ignacio Peries estuvo sólo, frente a las cámaras, por la cuarentena del coronavirus. La gente rezó para que se encuentre una vacuna y Dios ilumine a los científicos.

Cualquier otro Viernes Santo, miles de visitantes hubieran llegado bien temprano a barrio Rucci en Rosario con medallitas colgadas y estampitas en sus manos. Otra tanda de fieles hubiera desembarcado al mediodía para comer algo liviano en alguno de los pequeños negocios de la zona. Más personas se hubieran acercado al comenzar la tarde para revivir el momento de la crucifixión y la hilera para besar las cruces hubiera sido extremadamente larga. Una marea humana hubiera finalmente formado parte del tradicional Vía Crucis que lidera cada año el Padre Ignacio, que en abril pasado logró reunir a más de 300.000 personas. Pero hoy nada de eso ocurre. Hoy es un Viernes Santo distinto. Hoy las calles de barrio Rucci están despobladas.

Hace tres semanas que el presidente Alberto Fernández dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio para enfrentar al coronavirus. Unos días antes, el 16 de marzo, ya había cerrado sus puertas la parroquia Natividad del Señor, hogar del “cura sanador” de Rosario (aunque él reniega de ese apodo y dice que "lo que sana es la fe y la confianza"). Si bien muchos lamentaron por anticipado la suspensión del tradicional Vía Crucis, en los últimos días sorprendió el aviso: el rito se realizaría igual, solo que online. Un hecho inédito.

Vía crucis on line padre Ignacio_marca.jpeg
La ceremonia se realizó en la parroquia Natividad del Señor en el barrio Rucci de Rosario.

La ceremonia se realizó en la parroquia Natividad del Señor en el barrio Rucci de Rosario.

Al Padre Ignacio “le hubiera gustado hacerlo como siempre, como es tradición junto a sus miles de seguidores, pero las circunstancias tan especiales que atravesamos a nivel mundial exigen que se respeten los protocolos y que sirva de ejemplo para todos”, señalaron sus allegados en la previa a la actividad. La novedad generó expectativa entre los fieles, pero también algunas dudas. ¿Cómo recrear de manera virtual el calor de la multitud que cada Viernes Santo inunda Barrio Rucci para una de las ceremonias católicas más populares de la región e incluso del país? Sin duda, un desafío.

El grueso de los mensajes coincidía: “Que se termine esta pandemia”, “Que descubran la vacuna”, “Ilumina a los científicos”, “Pido por médicos, enfermeras y todos los trabajadores que nos protegen en esa pandemia”.

Al acercarse la hora señalada, los católicos más fervientes buscaban mantener el espíritu pese a las circunstancias. Algunos confesaron haber preparado pan casero para que el cura lo bendiga y comerlo en Pascua. Familias enteras contaron que decidieron vestirse de gala frente al televisor. Otros prepararon altarcitos o hicieron meditación.

Vía crucis Padre Ignacio gente_marca.jpeg
En otras ediciones, la ceremonia del Vía Crucis concentró 300.000 personas alrededor de la parroquia del Padre Ignacio.

En otras ediciones, la ceremonia del Vía Crucis concentró 300.000 personas alrededor de la parroquia del Padre Ignacio.

Puntual, a las 20.30, comenzó la transmisión en YouTube. No fue en exteriores como el Papa Francisco, quien estuvo en una Plaza de San Pedro completamente vacía (en vez del tradicional Coliseo repleto de gente, rompiendo así la tradición que venía de 1964). Lo que protagonizó Ignacio fue una ceremonia de Vía Crucis grabada, sencilla y tradicional, realizada en la parroquia Natividad del Señor. Ceremonia menos masiva que las convocatorias físicas y que apenas comenzada debió pelear en rating con la conferencia de prensa en la que el presidente Alberto Fernández anunció la extensión del aislamiento obligatorio hasta el 26 de abril. Ceremonia atravesada por el coronavirus no solo en la forma, también en el contenido.

Apenas un grupo de estrechos colaboradores acompañó en escena al Padre Ignacio, siempre a una distancia sanitariamente aprobada. El cura pasó gran parte de la ceremonia sentado en el medio de una larga mesa, con un colaborador en cada punta. A medida que pasaban las 14 estaciones aparecieron unas pocas personas más para colaborar sosteniendo cuadros o leyendo. “Resistiré” fue uno de los temas que se coló entre las primeras estaciones del Vía Crucis y cerca del cierre llegó “Sólo le pido a Dios”. En el medio, hubo tramos del rito en inglés y en italiano (para incluir a extranjeros que miraban la transmisión, aclaró el sacerdote). Y hasta hubo un tema musical en ceilandés, proveniente de las tierras que vieron nacer al cura.

Las palabras del Padre Ignacio fueron el corazón de la transmisión. A poco de comenzar, habló de las “penas y angustias” de estos días, marco en el cual pidió “paz y unidad”. También admitió que se trataba de un Vía Crucis “inolvidable”, de un tipo que nunca pensó celebrar.

No faltaron insistentes “bendiciones al Papa”, “que no se apruebe el aborto” y “por las almas del purgatorio” mezclados con mensajes donde se intuían historias, como “un año nada más”, “por mi nuera que está embarazada y alejada de Dios”

“Hay mucha gente asustada con este virus”, admitió el cura de barrio Rucci. “Es imposible sacar lo que tenemos dentro dando vueltas, en la cabeza y el corazón. La angustia y la desesperación nos invaden sin darnos cuenta. Vamos a entregar nuestras preocupaciones, olvidar todo aunque sea por un momento”, invitó.

Vía crucis fe_marca.jpeg
Los fieles viven con mucha devoción el Vía Crucis del Padre Ignacio. Este año, en vez de participar en la ceremonia de barrio Rucci (foto), la gente hizo altares frente al televisor en su casa.

Los fieles viven con mucha devoción el Vía Crucis del Padre Ignacio. Este año, en vez de participar en la ceremonia de barrio Rucci (foto), la gente hizo altares frente al televisor en su casa.

El responsable de la parroquia Natividad del Señor pidió “bendecir a todos los médicos para que tengan la fuerza de servir a los demás”, pero también a enfermeras y personal de salud en general. Además, sumó en la lista a cuidadores de ancianos, cajeros, cadetes, policías, bancarios, agentes de fuerzas federales y municipales.

Ignacio se mostró preocupado por los problemas económicos derivados de la pandemia: “Falta trabajo, hay empresas y negocios que están amenazados”, remarcó. Y pidió por los adultos mayores: “Quiero recordar a mis queridos viejos y viejas, que hace días que están encerrados en sus casas y departamentos, no pueden salir, con amenazas, angustias y miedos”.

Si bien no fueron protagonistas como otros años, los fieles también tuvieron su espacio. Fue en el chat de YouTube, donde llegaban los mensajes en vivo durante la transmisión. Un coro fiel de voces que hablaban rápido y al mismo tiempo. Había pedidos, bendiciones, agradecimientos, saludos, comentarios, pero ningún diálogo. En su mayoría, los mensajes estaban dirigidos a Ignacio: desde los formales “Lo quiero, Padre” a los relajados “Gracias, Nacho”. Aunque algunos le hablaban directo a Dios y un par osaban indignarse directamente con el coronavirus.

Entre los emoji, rankeaba alto el corazón con la cruz dentro, seguido por las manitos rezando, la carita con ojos de corazón y algunos eventuales emoji con barbijo. Es que el grueso de los mensajes coincidía: “Que se termine esta pandemia”, “Que descubran la vacuna”, “Ilumina a los científicos”, “Pido por médicos, enfermeras y todos los trabajadores que nos protegen en esa pandemia”. En esta misma categoría había algunas variaciones: “Que se vayan de mí el pánico y el temor”, “Dame fuerza para vivir este encierro”, “Rezo por los que no pueden despedirse de sus seres queridos”.

Vía crucis Padre Ignacio fe_marca.jpeg
A diferencia del año pasado, esta vez los fieles tuvieron que rezar frente al televisor o la computadora.

A diferencia del año pasado, esta vez los fieles tuvieron que rezar frente al televisor o la computadora.

En el chat se mezclaban canallas y leprosos, personas de todas las edades y todos los barrios. Esther comentaba “desde este triste y desolado Nueva York” y pedía esperanza, María Paula mandaba “saludos desde Alemania”, Isabelina de Ibague Tolima (Colombia) pedía “bendiciones para la familia”. Algo más cerca, se identificaban fieles de Chaco, Armstrong, Pueblo Andino, San Jerónimo Sud y Zavalla, entre otros.

No faltaron insistentes “bendiciones al Papa”, “que no se apruebe el aborto” y “por las almas del purgatorio” mezclados con mensajes donde se intuían historias, como “un año nada más”, “por mi nuera que está embarazada y alejada de Dios” y “a mi hermana le digo: te perdono y me perdono”. También escribió una madre que pedía por su hijo y le aclaraba a Ignacio que eran judíos. Y un hombre que agradecía al sacerdote por haber curado a su padre de cáncer.

Si algo da el Padre Ignacio a sus fieles es esperanza. Y en el Vía Crucis no los defraudó. En un tramo de la ceremonia, recordó: “Hace unos años pedimos a Dios por el ántrax, la gripe A y el sida. Hoy estas personas tienen esperanzas. Por eso, en este momento de coronavirus pedimos con mucha fe que ilumine a los científicos e investigadores”. Cerca del final, recordó además la Segunda Guerra Mundial y subrayó que “Japón era una isla condenada” y tras ser destruida se rearmó, para hoy ser potencia. Ese fue su mensaje a empresas y trabajadores que sufren como consecuencia de la pandemia. “Todos tenemos que sacrificarnos, entregar nuestro granito de arena para una reconstrucción”, pidió. Y casi al cerrar la transmisión, remarcó: "Hay que colaborar y quedarnos en nuestras casas para parar entre todos esta pandemia". En el chat, todos estuvieron de acuerdo.

Cerca de la medianoche terminó la ceremonia, fueron más de tres horas en las que se alternaron lecturas, oraciones y canciones. Un rito que, falto de masividad y contacto, mantuvo el espíritu positivo que lo caracteriza. Y en el marco del cual, fiel al perfil que le atribuyen, el Padre Ignacio logró otro milagro, esta vez en el terreno virtual: que no se colaran trolls ni haters en los comentarios de la transmisión.

Dejá tu comentario