El desgarrador relato de la mamá de la chica que murió por efectos de la Sputnik: "Casos como el de Melín debe haber muchos encerrados en un cajón"

María Virginia Ruiz habló tras el fallo judicial que vinculó la muerte de su hija con la vacuna Sputnik V y cuestionó la falta de controles y seguimiento de posibles efectos adversos.

María Virginia Ruiz aseguró que su lucha judicial buscó “evitar que otras personas murieran por falta de advertencias”.

María Virginia Ruiz aseguró que su lucha judicial buscó “evitar que otras personas murieran por falta de advertencias”.

Hay dolores que paralizan, pero hay otros que se transforman en una búsqueda visceral de verdad. El caso de Melín, una joven de 24 años que falleció en julio de 2021 en Córdoba, acaba de marcar un hito judicial y médico sin precedentes en Argentina: por primera vez, la Justicia Federal atribuyó formalmente la muerte de una ciudadana a los efectos adversos de la vacuna rusa Sputnik V contra el COVID-19.

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Detrás de las fojas judiciales, de los términos científicos y de una indemnización que hoy no repara nada, está el testimonio de su madre, María Virginia Ruiz. En una charla profundamente conmovedora en Ahora Vengo con Luis Mino por AIRE, esta médica ginecóloga desandó el laberinto de burocracia, desatención y "secreto ministerial" que debió atravesar para demostrar lo que el sistema de salud intentó sepultar en un cajón.

Una carrera contra un diagnóstico ciego

Melín tenía 24 años. Era deportista, sana, no tenía antecedentes médicos de ningún tipo y militaba activamente en una fundación de ayuda social. Llevaba mercadería a los barrios vulnerables en plena pandemia. Por miedo a ser un "transmisor sano" para esa gente, decidió inocularse voluntariamente. El 15 de julio de 2021 recibió la primera dosis de Sputnik V.

Seis días después comenzó el calvario. Primero, un dolor de panza; luego, un fuerte dolor de cabeza, vómitos y la aparición de pequeñas manchas rojas en la piel del rostro. Petequias, en la jerga médica. Virginia, desde su doble rol de madre y médica, supo que algo no andaba bien y acudió de urgencia al Hospital Ferreira, de la obra social provincial Apross.

Melin
Melín Ruiz tenía 24 años, era deportista y realizaba tareas solidarias durante la pandemia.

Melín Ruiz tenía 24 años, era deportista y realizaba tareas solidarias durante la pandemia.

"La atienden por guardia, le dicen que es una gastroenteritis y que hay que descartar COVID. Le pasaron un suero con Reliverán. Yo le planteé a la médica que no me quedaba tranquila con esos moretoncitos en la cara, y me dijo que eran por la fuerza del vómito. Insistí en hacerle un laboratorio, hablé con la jefa de guardia y opinó lo mismo: que me quede tranquila".

El diagnóstico inicial falló y el tiempo —el recurso más valioso— empezó a correr en contra. La madrugada del lunes, Melín ya no podía articular palabras ni mover su brazo derecho. Estaba sufriendo una hemorragia cerebral generalizada.

El "eslabón perdido" de la historia clínica

Al regresar al hospital de origen, se realizaron estudios, pero las respuestas reales llegaron recién cuando trasladaron a Melin al Sanatorio Mayo de Córdoba, una institución de alta complejidad. Al ingresar allí, el equipo de hematología encendió las alarmas de inmediato: la joven prácticamente no tenía plaquetas en sangre. El conteo arrojó apenas 27.000, cuando el mínimo indispensable para que el cuerpo coagule es de 150.000.

En el Hospital Ferreira nunca les advirtieron sobre este cuadro. En los registros que Virginia logró conseguir tiempo después, el casillero de las plaquetas figuraba con una frase lapidaria: "En proceso".

La bioquímica del Sanatorio Mayo, la Dra. Arrieta, descartó leucemia y púrpura en menos de una hora y diagnosticó el verdadero cuadro: una trombosis con trombocitopenia inducida por vacuna. El cuerpo de Melín, tras recibir la dosis, generó anticuerpos que, en lugar de defenderla del COVID-19, atacaron y consumieron sus propias plaquetas, desencadenando coágulos y hemorragias. Sometida a tres cirugías consecutivas, Melín entró en muerte cerebral y falleció la madrugada del jueves 29 de julio de 2021. Catorce días después de vacunarse.

El muro del Estado y el reconocimiento internacional

"Casos como el de Melín tiene que haber muchos encerrados en un cajón", denunció Virginia en AIRE, con una voz que combinaba la rigurosidad de la ciencia y el desgarro de la pérdida. Tras enterrar a su hija, la profesional intentó alertar al Ministerio de Salud de Córdoba para aportar los datos del lote de la vacuna y prevenir al personal de guardia sobre esta complicación post-vacunal, que podía manifestarse hasta los 30 días posteriores a la inoculación. No fue bien recibida.

En aquel año de incertidumbre global, la Sputnik V se aplicaba de forma masiva en el país, pese a no contar con los avales correspondientes ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni con fases de farmacovigilancia transparentes. Para peor, Virginia chocó contra un blindaje legal: el llamado "secreto ministerial", un decreto nacional que impedía a los centros de investigación independientes acceder a las historias clínicas de pacientes con sospechas de efectos adversos directos.

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La Justicia Federal de Córdoba vinculó oficialmente su muerte con un efecto adverso de la vacuna Sputnik V.

La Justicia Federal de Córdoba vinculó oficialmente su muerte con un efecto adverso de la vacuna Sputnik V.

Ante las puertas cerradas del Estado argentino, la madre acudió al Centro de Farmacovigilancia de la Universidad Nacional de Córdoba. Allí, la investigación liderada por la Dra. Herrera Comiglio arrojó luz definitiva. El caso de Melín cumplía rigurosamente con todos los criterios científicos y temporales. Los resultados fueron remitidos a comisiones científicas de Inglaterra, donde se catalogó oficialmente como muerte por vacuna y se publicó en una prestigiosa revista internacional de hematología. Incluso la propia OMS solicitó la historia clínica de la joven cordobesa para poder capacitar a sus expertos, admitiendo que no disponían de datos oficiales sobre los efectos adversos de la Sputnik V.

"No busco castigar a un médico; busco que no se muera más gente"

El Ministerio de Salud de la Nación dilató su postura durante años, alegando que solo una orden de la Cámara Federal los obligaría a analizar las pruebas. La orden judicial finalmente llegó y el Estado tuvo que reconocer la verdad, habilitando un fondo de reparación económica para la familia.

Sin embargo, para Virginia, el dinero carece por completo de sentido. Su cruzada nunca fue económica, ni estuvo motivada por banderas "antivacunas" —ella misma es personal de salud y sus hijas tienen el calendario de vacunación completo—. Su motor fue y sigue siendo la verdad estructural.

"La reparación no puede ser el dinero. Para mí, la verdadera reparación es el replanteo de cómo funcionó el sistema de salud, el romper este silencio médico y periodístico donde si dudabas de algo tenías consecuencias. A mí no me interesaba la mala praxis para castigar a un médico, porque eso terminaba en una muerte mía. A mí lo que me interesaba era cambiar la conducta en salud, que se emitiera una advertencia para que el paciente que llegara así a una guardia fuera detectado a tiempo y salvado".

Hacia el final de la entrevista, Virginia dejó una reflexión que estremece y que pone en perspectiva la desigualdad ante las tragedias colectivas: "Melín era joven y no era el sostén económico de nadie. Pero piensen en este mismo cuadro en madres o padres con hijos a cargo, que en vez de poder salir a buscar pruebas en tribunales y laboratorios durante años, tuvieron que ver cómo hacían para sobrevivir al día siguiente. No nos podemos olvidar de ellos".

El fallo de la Justicia Federal de Córdoba sienta un precedente histórico en la jurisprudencia argentina. Ya no se trata de mitos urbanos ni de debates políticos de trinchera: la ciencia y la ley hablaron. El nombre de Melín hoy no solo representa una pérdida irreparable para una familia, sino también la llave para que el derecho a la salud, la transparencia científica y el derecho de los ciudadanos vuelvan a estar por encima de cualquier secreto de Estado.

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