La brecha salarial entre jóvenes en Santa Fe: un estudio dice que los hombres ganan más que las mujeres
Un informe del Centro de Estudios DEMOS expone las desigualdades laborales entre jóvenes de 18 a 29 años.
El informe identifica una mayor presencia de varones en posiciones laborales que, según el análisis del equipo, tienden a ser más estables y mejor remuneradas.
Los hombres jóvenes de la ciudad de Santa Fe perciben ingresos mensuales un 25,7% superiores a los de las mujeres de la misma franja etaria. Según un informe del Centro de Estudios DEMOS, elaborado a partir de datos del Observatorio Social de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el ingreso promedio de los varones de entre 18 y 29 años rondaba los $550.000 en 2025, mientras que el de las mujeres alcanzaba los $444.000.
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Informalidad y brecha salarial: qué revela un informe sobre el empleo joven en Santa Fe
La diferencia salarial es uno de los indicadores de las desigualdades que atraviesan a los jóvenes en el mercado laboral santafesino. El relevamiento también advierte sobre los elevados niveles de informalidad: dos de cada tres jóvenes que trabajan no cuentan con aportes jubilatorios, una condición que limita el acceso a derechos y protecciones vinculados al empleo registrado.
En diálogo con AIRE, Joaquín Rosas, integrante del Centro de Estudios DEMOS y uno de los responsables del informe junto con Agustín Basile, Luciano Literio y Sol Pecorari, describió el escenario laboral de esta población como una situación crítica. Según explicó, la falta de aportes no solo repercute en las futuras jubilaciones, sino que también puede dificultar el acceso a una obra social, una aseguradora de riesgos del trabajo y otros mecanismos de protección asociados al empleo formal.
Rosas señaló que más de la mitad de los jóvenes relevados trabaja en relación de dependencia. El dato pone en discusión la idea de que la informalidad juvenil está asociada principalmente a emprendimientos propios o a la decisión de trabajar por cuenta propia. Según el investigador, también hay jóvenes que dependen de un empleador y, aun así, perciben salarios bajos y trabajan sin las protecciones correspondientes.
Las diferencias entre varones y mujeres en el mercado laboral
La brecha de ingresos no es el único indicador que muestra diferencias entre varones y mujeres jóvenes. De acuerdo con los datos expuestos por Rosas, el relevamiento también registra desigualdades en la inserción laboral y en la cantidad de horas destinadas al trabajo.
El informe identifica una mayor presencia de varones en posiciones laborales que, según el análisis del equipo, tienden a ser más estables y mejor remuneradas. Al mismo tiempo, las mujeres aparecen más vinculadas a actividades complementarias para sumar ingresos, una dinámica que se relaciona con el pluriempleo.
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En ese contexto, los datos del Observatorio Social de la UNL muestran que el 33% de las mujeres jóvenes se encuentra inactivo, frente a aproximadamente el 26,5% de los varones. Por otra parte, el 33% de las mujeres y el 26,5% de los hombres no había trabajado durante la semana anterior al relevamiento, aunque estos últimos podían continuar activos en el mercado laboral y encontrarse temporalmente sin empleo.
Durante la entrevista con AIRE, Rosas advirtió que la inactividad femenina también debe analizarse a la luz de las tareas domésticas y de cuidado. La atención de hijos, hermanos menores o adultos mayores puede condicionar la posibilidad de buscar empleo, incorporarse al mercado laboral o sostener una actividad remunerada.
El trabajo de cuidado, una dimensión que no aparece en los ingresos
Para Rosas, las estadísticas laborales no necesariamente reflejan todo el trabajo que realizan las mujeres jóvenes. Las tareas domésticas y de cuidado dentro de los hogares no son remuneradas y, por lo tanto, no quedan registradas de la misma manera que un empleo.
El integrante de DEMOS planteó que una parte de las mujeres clasificadas como inactivas podría estar dedicando tiempo a esas actividades. Se trata de una interpretación que, según explicó, permite incorporar al análisis una dimensión estudiada por la economía feminista: la distribución desigual del trabajo no remunerado y su relación con las oportunidades laborales.
La combinación de menores ingresos, dificultades de inserción y responsabilidades de cuidado permite observar la brecha de género más allá de la diferencia salarial. Sin embargo, los datos presentados corresponden a jóvenes de entre 18 y 29 años de la ciudad de Santa Fe y a información relevada hasta 2025, por lo que describen esa población y ese período específico.
Al cierre de la entrevista, Rosas planteó la necesidad de volver a discutir los salarios y las condiciones de trabajo de los jóvenes. “Necesitamos recomponer salarios, sobre todo en esta porción social, porque los números son alarmantes”, sostuvo.





