Fenómeno El Niño en Santa Fe: la crecida del río en San Javier, otra muestra de los profundos cambios en la dinámica del Paraná
Subió un metro y medio en una semana, superó la marca de evacuación y se acerca a los 7 metros. La explicación detrás de la notoria crecida y lo que se espera para el Paraná, que hoy es un río "tremendamente dinámico" y que atravesó profundas modificaciones.
La explicación detrás de la notoria crecida y lo que se espera para el Paraná, que hoy es un río "tremendamente dinámico" y que atravesó profundas modificaciones.
La crecida del río en San Javier alcanzó niveles que superaron la marca de evacuación y se encamina, según especialistas, a una estabilización alrededor de los 6,90 metros. El fenómeno, que tuvo una suba pronunciada y sostenida durante los últimos días, tiene una explicación vinculada tanto a la onda de crecida que subió el nivel en toda la costa santafesina como a las transformaciones que dejaron los años de bajante en el valle fluvial.
Te podría interesar
Juan Borús, vocero del Instituto Nacional del Agua (INA), le explicó a AIRE que la crecida tardó aproximadamente 20 días en desarrollarse desde Corrientes hasta San Javier, casi el doble de lo que habría demandado en condiciones anteriores. Esa demora estuvo relacionada con la acumulación de sedimentos durante los años de bajante —desde 2020 hasta 2023— en la embocadura del brazo San Javier, que modificaron las condiciones de ingreso del agua. Una vez que la onda alcanzó ese sector, avanzó lentamente hasta ocupar toda la superficie del valle fluvial.
La suba se intensificó en las últimas jornadas. Entre el lunes 2 y este miércoles 4 de noviembre, el río San Javier pasó de 5,90 a 6,93 metros, más de un metro más en apenas dos días. Si se toma como referencia el registro del 28 de octubre, cuando medía 5,40 metros, el ascenso acumulado en una semana fue de 1,53 metros.
LEER MÁS ► El Niño en Santa Fe: los cambios que dejó la bajante ahora ralentizan la crecida del río Paraná
Cómo influyeron los cambios del río en la crecida de San Javier
Para explicar lo que ocurrió, Borús comparó el comportamiento de esta crecida con el de otros episodios en los que el valle fluvial conservaba una configuración diferente. En condiciones habituales, la onda avanza con tiempos de propagación relativamente conocidos y, a medida que se desplaza, distribuye el agua hasta cubrir toda la superficie del valle, desde una costa firme hasta la otra.
Esta vez, sin embargo, encontró un escenario distinto. Las bajantes prolongadas de 2020 a 2023 provocaron una marcada acumulación de sedimentos en la embocadura del brazo San Javier y modificaron las condiciones de circulación del agua. Por eso, la onda tardó más en ingresar y avanzar por ese sector hasta ocupar el valle fluvial.
El especialista reconoció que había subestimado el efecto que tendrían esas transformaciones sobre la propagación de la crecida. En particular, mencionó el aumento de la rugosidad del valle fluvial y la consecuente ralentización de la onda en su recorrido hacia el sector medio del Paraná, Santa Fe y zonas ubicadas aguas abajo. "Cuando lo analizamos, en 2024, yo subestimé este efecto. Creía que no iba a ser tan marcado y es claramente muy marcado, muy definido", señaló.
La "inquietud" de qué sucederá luego de esta crecida
Borús también advirtió que el paso de esta crecida por encima de su nuevo valle fluvial no significa que el Paraná vaya a recuperar automáticamente una configuración similar a la que tenía en 2014 o 2018. Por el contrario, consideró que el río atraviesa cambios morfológicos importantes que seguirán modificando su dinámica.
En ese sentido, planteó que habrá que observar qué sucede cuando el nivel del agua comience a bajar. Las crecidas prolongadas, explicó, producen procesos erosivos que pueden modificar el fondo y las márgenes del río, en un fenómeno que describió como un efecto de "autolimpieza". Cómo se manifieste ese proceso y los cambios que genere después de este episodio será uno de los desafíos para los especialistas a la hora de "analizar la propagación de futuras crecidas" y también para quienes navegan el Paraná, amplió Borús.
"Si tuviéramos un río con un perfil estable, con las mismas pendientes, la misma rugosidad, sería todo más manejable. Esto es tremendamente dinámico, el Paraná está teniendo cambios realmente significativos", concluyó el vocero del INA, al insistir sobre las particularidades que afloran en la crecida actual del río Paraná.
Qué significa la crecida de San Javier para Santa Fe y la región
La evolución del río en San Javier permite observar también el escenario que se proyecta hacia el sur. Según Borús, la crecida continuará avanzando y tanto Paraná como Santa Fe mantendrán una tendencia ascendente durante buena parte de noviembre.
El especialista estimó que, después de esa etapa, los niveles podrían estabilizarse por encima de las marcas de alerta y posiblemente alcanzar valores cercanos al nivel de evacuación.
En cuanto a San Javier, consideró que el río terminará de subir hasta ubicarse cerca de los 6,90 metros y permanecerá oscilando en torno a esa altura. Además, advirtió que la situación de aguas altas podría prolongarse durante lo que resta del año y bien entrado enero.
La continuidad de ese escenario dependerá, principalmente, de los pulsos de lluvia en las regiones que aportan caudal al Paraná. Borús señaló que los suelos saturados y la humedad disponible en la atmósfera favorecen una rápida concentración de los excedentes de lluvia.
Por eso, aunque el río tienda a estabilizarse en algunos sectores, el escenario regional seguirá siendo testigo de la persistencia de niveles de "aguas altas".







