Murió Constantino Viale, tras 15 años de lucha y cuidados constantes
“Consti”, como lo llamó siempre su tía y tutora Mercedes Lazzarini, vivió desde el accidente de 2011 con severas secuelas neurológicas y físicas que lo mantuvieron en un estado de vigilia sin respuesta. Necesitaba asistencia permanente, medicación diaria y traslados constantes a centros de salud.
Mercedes lo cuidó durante estos quince años con una entrega absoluta. En los últimos meses, el deterioro respiratorio lo había llevado a cuidados paliativos.
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Constantino el día de su confirmación junto a Mercedes y a la hermana de ésta, Susana, quien es enfermera y también se encargaba de los cuidados del joven.
“Lo veía relajado, pero al estar tan relajado también se complicaba lo respiratorio”, contó su tía. “Yo lo único que le pedía a Dios era que no sufra”, dijo en diálogo con AIRE.
El martes previo a su muerte, algo en la mirada y la respiración de Constantino hizo que Mercedes tomara una decisión urgente: “Cuando lo vi dije: ‘No, esto es respiratorio. Hasta Santa Fe no paramos’”.
Constantino fue trasladado desde Marcelino Escalada para ser atendido en el Samco de la ciudad de San Justo por los profesionales, a quienes Mercedes destaca por su desempeño, y derivado a un sanatorio privado de la ciudad de Santa Fe el martes 17 de febrero.
A pesar de los esfuerzos del personal médico, el joven falleció en la Unidad de Terapia Intensiva, el miércoles 18 en horas del mediodía.
El accidente: la noche que lo cambió todo
La tragedia ocurrió el 3 de diciembre de 2011, alrededor de las 22, sobre la Ruta Nacional 11, en pleno casco urbano de Marcelino Escalada.
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Las imágenes del accidente fatal en la ruta 11.
La camioneta Chevrolet S10 en la que viajaba la familia Viale intentaba cruzar la ruta hacia el este cuando fue violentamente embestida por un camión Scania que circulaba hacia el norte.
Murieron en el acto el padre, Carlos Oscar Viale (54), quien conducía alcoholizado, su esposa María Luisa Lazzarini (42) y el hijo mayor del matrimonio, Nazareno (10). Constantino, de apenas cinco años, fue el único sobreviviente y fue trasladado de urgencia primero a Santa Fe y luego a Rosario, donde permaneció internado durante un año.
Desde entonces, fue cuidado por su tía Mercedes y su familia, quienes dejaron su vida entre pausas y renuncias para sostener la rehabilitación del niño.
“Me lo imagino como en Gladiador: su mamá corriendo a recibirlo”
Mercedes habló con dolor, pero también con la serenidad de quien sabe que dio todo. En su voz apareció la imagen que hoy la consuela y que eligió compartir para despedir a su sobrino.
“¿Viste el final de la película Gladiador? Yo me lo imagino así… que sale su mamá y lo recibe corriendo”, relató. “Ah, mi amor… Así me lo imagino”.
También reconoció que atraviesa una angustia difícil de nombrar: “Cuando pasó el accidente, hace 15 años, yo no alcancé a sepultar a los chicos. Me fui hasta Santa Fe y nunca más terminé. Y ahora todo vuelve…”.
Sin embargo, en medio del dolor, encuentra alivio en una certeza: “Ahora él está en el cielo con su mamá y su hermanito. Eso me deja tranquila”.
Mercedes, que lo cuidó entre turnos, viajes, noches sin dormir y años de dedicación absoluta, se despide de Consti con la paz de haber sido su sostén, su hogar y su familia.