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Es cuidacoches hace 20 años y desde el lunes su futuro es incierto: "Los vecinos no quieren que me vaya"

Juan Carlos tiene 52 años y hace más de 20 es cuidacoches. A diario se sienta en la vereda donde cuida los autos a cambio de lo que puedan darle.

Juan Carlos tiene 52 años y hace más de 20 que se sienta en la vereda de calle San Martín entre Suipacha y Junín y cuida los autos de la cuadra a cambio de la colaboración que cada uno quiera o pueda dejarle.

Antes de las 9 de la mañana, Juan Carlos se toma el colectivo en barrio Transporte y llega a calle San Martín entre Suipacha y Junín. Ahí comienza su jornada que se extiende aproximadamente hasta alrededor de las 20.

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Uno de los vecinos de la cuadra le guarda su silla y el mate. Todos lo conocen. Le calientan agua y así empieza su día.

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Si tiene suerte, le sale una changa y puede lavar algún auto —siempre y cuando no llueva— o cambiar una rueda si a alguien se le pinchó justo en esa cuadra.

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Desde hace 20 años Juan Carlos trabaja todos los días en calle San Martín, entre Suipacha y Junín.

Desde hace 20 años Juan Carlos trabaja todos los días en calle San Martín, entre Suipacha y Junín.

Juan Carlos empezó a cuidar autos luego del corralito de 2001, como tantas personas tuvieron que reinventarse. En ese momento no llegaba a los 30 años.

“Fui pintor, albañil, carpintero, de todo un poco. Laburé siempre, y desde el 2001, me vine a cuidar autos en la otra cuadra, en la cortadita, y cuando el chico que cuidaba acá se fue y me dejó el lugar”, explicó.

En estos 20 años, el cuidacoches o trapitos, como se los nombra, se ganó la confianza y el cariño de los vecinos. “Lavo autos, cambio ruedas y hago todo tipo de changas, todo a cambio de la colaboración de la gente. Acá muchos me dejan las llaves de sus negocios y de sus vehículos. De hecho, uno de los vecinos me guarda las cosas para que no me las roben”, señaló.

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El dinero que Juan Carlos saca por día con el cuidado de autos apenas le alcanza para sobrevivir, pero hoy es lo único que tiene y su única fuente de ingresos. “Vivo de esta actividad. Alquilo, me tomo el colectivo todos los días y pago $700 el boleto, pago la luz y todos los servicios. Hago malabares y la verdad es que comés salteado, un día sí, un día no”.

Pese a todo y a la difícil situación que vive él y muchísimos santafesinos que están en su misma situación, su futuro es incierto desde el lunes.

“Ahora resulta que nos quieren sacar porque aumentan el estacionamiento medido. Nos llevarían a otro lado, no se sabe qué quieren hacer con nosotros, solo sabemos que nos quieren sacar de la parada sin ninguna solución”, señaló angustiado.

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"No se sabe qué quieren hacer con nosotros", cuenta Juan Carlos angustiado.

Juan Carlos es parte del registro de cuidacoches, pero según contó, ninguna persona de la Municipalidad se contactó o acercó para proponerle una solución, solo se entera de lo que sucede a través de los medios de comunicación.

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“Se siente mucha impotencia porque no te dan explicaciones. A mi edad, con más de 50 años, es difícil conseguir otro trabajo, pero me gustaría tener un sueldo digno y lo único que espero es que si nos mandan a otro lado no sea peor que esto, que no nos tiren al fango”, expresó.

Juan Carlos se la rebusca y los vecinos lo quieren en su cuadra. “Podés preguntarle a cualquier, me gané la confianza, como buena persona, porque yo no soy chorro ni malandra. En general estoy solo, acá sentadito, cuidando y el cariño de la gente significa mucho”.

“Ellos no quieren que me vaya. Se acercaron, me preguntaron y me dicen que no van a dejar que eso pase. Yo tampoco me quiero ir. Para ellos es una seguridad, y para también. Somos como familia”, concluyó.