Dicen que la mejor forma de aprender es jugando y que para jugar no hay edad. Teniendo en cuenta esta premisa y la necesidad de dar respuestas a demandas concretas que encontraba en sus pacientes, la terapista ocupacional María Soledad Jordán puso en marcha un emprendimiento que ofrece productos que favorecen la autonomía a través de su uso lúdico.
Si bien el mercado de juegos y juguetes es cada vez más extenso, encontrar algunos que cumplan la función lúdica y la vez terapéutica no es lo más frecuente. En contacto con sus pacientes y sus familias, escuchando las demandas que tenían para lograr sus objetivos, la joven santafesina comenzó a crear y así nació su propuesta que se llama “Vuelo”.
“Desde mi experiencia en mi profesión me incentivé en la creación de este proyecto donde se mezcla la teoría y la práctica en la terapia ocupacional con el arte y la creatividad”, comenzó a explicar a AIRE la joven, quien aclaró que de la mano de su profesión aprendió que las personas no tienen rótulos ni etiquetas, pero sí derechos.
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“Las herramientas que encontraba en el mercado para trabajar no siempre se adecuaban a las necesidades de los pacientes, entonces empecé a pensar y diseñar nuevos elementos que los ayuden a lograr su autonomía de otra forma”, dijo.
Así, por ejemplo, se le ocurrió hacer un mono de peso, que cumple una función similar al chaleco de peso que se sugiere para pacientes que presentan un déficit de procesamiento sensorial, pero a través de una propuesta lúdica.
También para quienes que tienen dificultades con la comunicación ideó pictogramas de rutinas diarias, memotest de estimulación temprana o para adultos mayores, cartas para aprender lengua de señas y mucho más.
“La misión del proyecto es brindar productos de apoyo y si bien nos diferenciamos por todo lo que ofrecemos en cuanto a juegos y juguetes inclusivos, también tenemos una gran línea de productos de apoyo de estimulación visual, sensoriales, adaptaciones y ortesis”, detalló y mencionó que en esa línea los más solicitados son las fajas protectoras para el botón gástrico, hamaca sensorial y paletas para estimulación visual.
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Todo es pensado e ideado por María Soledad y materializado por una diseñadora gráfica y una costurera. Además, el emprendimiento cuenta con el apoyo de otra colega terapista y una kinesióloga quienes aportan en el eje divulgación sobre los productos en particular y también dando espacio a que la comunidad conozca más respecto de los derechos de las personas con discapacidad, sus necesidades y vivencias.
“Nuestros productos deben estar indicados por un profesional de la salud y por eso le ponemos mucho énfasis a la comunicación sobre la forma de uso, los beneficios que tiene y el porqué se pensó de tal forma”, comentó.
Un proyecto que toma vuelo
Para cerrar, la mujer contó que sus comienzos cubrían la demanda en Santa Fe y hoy están llegando a otras provincias e hizo hincapié en que le encantaría que el mundo de los emprendimientos empiece a tener una mirada más amplia hacia la diversidad.
“Solo mirando la amplia gama de necesidades de las personas que nos rodean podremos lograr una real inclusión social”, afirmó.
Para conocer más sobre su propuesta pueden visitar @vuelocrecerconautonomia.
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