Si bien sus orígenes nos llevan a Barrio Candioti, nadie puede negar que cuando se piensa en el Centro Gallego, se piensa en avenida Galicia.
Junto con la escuela Stephenson y el CEF 29, el Centro Gallego se ha convertido con el paso del tiempo en una referencia de esa histórica, importante y olvidada avenida.
En octubre de 1919, en un domicilio de Chacabuco al 200 un grupo de españoles oriundos del noroeste de España, entre ellos, José y Gerardo Pérez, Antonio Vázquez, Secundino García, Basilio, Julio y Pedro López, Pedro Cando, José y Francisco Maurelo, Antonio Saco, José Darriba, Manuel González y Javier Balcarce, decidieron constituir una entidad que agrupara a los naturales de la antigua región española.
Los centros gallegos fueron instituciones emergentes en los países que recibieron a inmigrantes españoles durante los siglos XIX y XX. Esas entidades surgieron con fines solidarios, culturales y recreativos, para mantener vivas las tradiciones e identidad cultural de los gallegos.
La ciudad de Santa Fe no fue ajena a ese proceso. Empezó en Barrio Candioti pero años más tarde, gracias al esfuerzo de los socios y las comisiones directivas se hizo posible el traslado al edificio actual, en Avenida Galicia 1357.
Su esplendor llegó con los bailes que se realizaban todos los fines de semana y que convocaba a miles de santafesinos. Así, el Centro Gallego de Santa Fe trascendió su influencia sobre la colectividad gallega y se consolidó como referente social y cultural de los barrios Alberdi, María Selva, Guadalupe Oeste, Sargento Cabral, y Villa Setúbal.
Como a muchos clubes sociales, las últimas décadas no fueron favorables. Las crisis económicas y el envejecimiento de sus dirigentes provocaron que muchos de esos espacios se vayan cerrando.
Sin embargo, gracias al compromiso de sus integrantes y la colaboración estatal permiten que esta histórica institución se mantenga en funcionamiento.
En diálogo con Aire Digital, el presidente de la comisión directiva del Centro Gallego, Manuel López Fernández recordó, con mezcla de nostalgia y orgullo que “ésta gente (los gallegos residentes en Santa Fe) se reunía en la esquina de la despensa Pérez, ubicada en Chacabuco 263. Se reunía por la nostalgia del lugar donde nacieron, de las comidas típicas, la música. Entonces se juntaban a revivir”.
“Antes se reunían en un bar que se llamaba Petrolero”, contó Manuel antes de pasar a contar cómo fue que el Centro Gallego se mudó al norte de la ciudad.
Manuel explicó que “un gobernador de Santa Fe, José Bernardo Iturraspe, le había prometido a la colectividad que le vendería esos terrenos, pero murió y la venta no se pudo hacer. Pero al tiempo, la esposa de Iturraspe -que sabía del compromiso de su esposo-, concretó la operación”.
“De a poco, se fue levantando la construcción. Se empezó con un galponcito, con techo, frente y contrafrente. Después, a través del paso del tiempo, las distintas comisiones, fue modernizando el edificio”.
Sobre las primeras colaboraciones llegadas directamente desde la comunidad gallega en España, Manuel recordó que “Manuel Fraga Irribarren, un político español que fue ministro de Guerra de Franco y quien fundó el Partido Popular (PP) en Galicia nos visitó apenas fue elegido gobernador Galicia y yo era presidente del Centro. En esa oportunidad le pedí ayuda para avanzar, para crecer y para que el centro siga teniendo relevancia”.
“En ese entonces no se pudo hacer ayuda dineraria pero a los meses nos mandó 100 libros, tal como lo había prometido, y a los dos años, nos ofreció ayuda dineraria para la cultura, la edificación, el equipamiento y la ayuda para los gastos de funcionamiento”, resaltó.
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El Centro Gallego cuenta actualmente con unos 200 socios que pagan una cuota, casi simbólica, de 20 pesos por mes.
De todos modos, las intenciones son seguir creciendo y progresar. Manuel comentó que el proyecto para los próximos meses será realizar la conexión de gas natural. “Vamos a hacer una revisión de los techos, vamos a cambiar iluminación a led y ya está comprada toda la aparatología para la colocación del gas natural. Costó medio millón de pesos. Son 10 pantallas de 6 mil calorías, termotanque de 800 litros con recuperación para los baños deportivos y calefactores”.
Además, comentó que se renovó el convenio con la Municipalidad para el desarrollo de 14 actividades gratuitas: el municipio pone el material y los profesores y el Centro Gallego el espacio.
El Centro Gallego cumplió el último 5 de noviembre, nada más ni nada menos, que 101 años.
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