El Brigadier santafesino que luchó con Belgrano y tenía la cabeza de un traidor en su escritorio

El Brigadier santafesino que luchó con Belgrano y tenía la cabeza de un traidor en su escritorio

La historia del Brigadier Estanislao López, uno de los próceres federales más importantes de la "provincia invencible de Santa Fe". Desde los inicios de su carrera militar defendiendo el territorio con Los Blandengues, a ser el gobernador que gestó la primera constitución provincial de todo el Río de la Plata. De sus orígenes humildes a convertirse en el ingeniero que diagramó los cimientos de esta provincia.

POR AGUSTÍN VISSIO

Cruzó la puerta y dejó estupefactos a todos y todas. Tani había llegado al living con una cabeza entre sus manos. El silencio fue absoluto.

—No sé qué es ese disfraz, pero está muy bien hecho –irrumpió uno de los presentes después de que se generara una atmósfera de total incertidumbre.

Estanislao o “Tani”, como le decían sus amigos, había procurado que este año no quería pasar desapercibido en la fiesta de Halloween a la que iba a ir con sus compañeros y compañeras del curso. En plena ebullición por la elección de su futura carrera decidió llevar por un rato la historia de su tierra santafesina a pleno microcentro porteño.

—Soy el Brigadier López y tengo conmigo la cabeza de “Pancho” Ramírez –soltó entre risas Estanislao haciendo referencia a un mítico episodio de la historia argentina.

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Además de la cabeza de cotillón que tenía consigo, de la cual chorreaban gotas de pintura roja que simulaban ser sangre, Tani tenía puesto un pantalón blanco, botas, una camisa blanca y una especie de chaqueta azul decorada con cordones dorados. Un pequeño cuaderno le sobresalía de uno de los bolsillos.

Estanislao llevaba ese nombre en honor a López, el caudillo más importante que tuvo la provincia de Santa Fe. Su padre y su madre eran amantes de la política y la historia y su primer hijo heredó esa pasión. Su pieza era prueba de eso ya que la bandera provincial cubría gran parte de una de las paredes. Apenas se abría la puerta asomaba “Provincia invencible de Santa Fe”, la frase que se encuentra en el corazón de la insignia dentro de un óvalo amarillo que contiene un sol naciente.

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Aquella bandera fue uno de los tantos legados que dejó López durante su mandato que inició en 1818 y terminó en 1838 cuando falleció el gobernador que más tiempo estuvo en el poder. El estandarte que flamea en cada una de las plazas de la provincia se oficializó en 1822 con los colores rojo, blanco, celeste.

Contiene un escudo en el medio que representa “la fuerza de todos los hombres que comandados por el Brigadier López defendieron a su tierra”. Por ese motivo el lema de “Los invencibles”, se abraza con los sentimientos de federalismo y la defensa de la autonomía provincial.

De origen humilde, nació en 1786 y llevó el apellido de su madre María Antonia López. Desde los 15 años empezó a forjarse en el campo de batalla junto a Los Blandengues, quienes se encargaban de defender las fronteras de la provincia.

Allí ya comenzaba a emanar federalismo. En 1811 se enfiló en las tropas que comandó Manuel Belgrano en la lucha por la independencia. Combatió en Corrientes y Paraguay, pero fue tomado prisionero por los españoles.

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Retrato del Brigadier Estanislao López (dibujo de Pellegrini, litografía de Bacle).

Retrato del Brigadier Estanislao López (dibujo de Pellegrini, litografía de Bacle).

La leyenda de la historia argentina cuenta que mientras era trasladado en un buque desde Asunción a Montevideo, no toleró seguir de esa manera y el Brigadier se lanzó del barco en una jornada tormentosa.

Aún estando engrillado, logró nadar hasta llegar a las costas donde se encontró con las tropas del General José Rondeau que sitiaban la capital oriental. A los meses retornó para Santa Fe y posteriormente recibió el grado de alférez en reconocimiento a su patriotismo y valor.

Tani había captado la atención de todas las personas presentes en el living donde se encontraban haciendo previa para la fiesta a la que se iban a dirigir horas más tarde. Había trajes de todo tipo, pero ninguno con la originalidad de aquel santafesino que se había mudado a la ciudad de Buenos Aires años atrás.

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Monumento al Brigadier López en la Costanera de la ciudad de Santa Fe.

Monumento al Brigadier López en la Costanera de la ciudad de Santa Fe.

—Escuchen porteños –chicaneó el joven nacido en la ciudad de Santa Fe–, al poco tiempo de llegar al poder, López es atacado por las fuerzas unitarias comandadas por Balcarce y Viamonte. Pero como era de esperar, no pudo ser derrotado. No perdió nunca un enfrentamiento en tierras santafesinas. Ni uno.

—Debe haber sido el típico caudillo autoritario que existieron en todas las provincias –respondió un amigo suyo que llevaba una máscara de Freddy Krueger.

—Típica visión porteña de las cosas –le retrucó Estanislao y sacó el cuaderno que tenía en su bolsillo–. Fue el autor de lo que se podría considerar como la primera constitución a nivel provincial en todo el Río de la Plata, incluso fue previa a la nacional.

En un impasse de violencia y de guerra civil, el Brigadier trabajó junto al ministro Juan Francisco Seguí para redactar en 1819 el estatuto provisorio, la “primera constitución” a nivel distrital. Sabía que tenía que reconstruir la provincia después de años de sangrientos enfrentamientos. Se trató de un documento dividido en nueve secciones y 54 artículos que sirvió para regular el ordenamiento institucional de la provincia. Rigió hasta 1841 cuando se oficializó la primera Constitución.

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En 1811, el Brigadier López se enfiló en las tropas que comandó Manuel Belgrano en la lucha por la independencia.

En 1811, el Brigadier López se enfiló en las tropas que comandó Manuel Belgrano en la lucha por la independencia.

López no siguió la tendencia de copiar textos extranjeros, sino que buscó algo que sea adaptado a la “realidad” local. Por ejemplo, afirmaba que "todo americano es ciudadano" de estas tierras. A su vez, se crea la figura de comisarios que eran votados para representar a la sociedad y elegir al gobernador: había ocho por la ciudad de Santa Fe, dos por Rosario, uno por Coronda y uno por San José del Rincón.

Previo a eso y en un contexto de convulsión territorial y política, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón le envió una orden a San Martín: invadir con el Ejército de Los Andes la provincia de Santa Fe. A pesar del pedido del unitario, el libertador desobedeció las órdenes y le envió una carta a López.

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El Brigadier López intercambió cartas con José de San Martín.

El Brigadier López intercambió cartas con José de San Martín.

“Unámonos paisano mío para batir a los maturrangos que nos amenazan; divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos, hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor. La sangre americana que se vierte es muy preciosa y deberíamos emplearla contra los enemigos que quieren subyugarnos. El verdadero patriotismo en mi opinión consiste en hacer sacrificios, hagámoslos, y la patria sin duda alguna es libre, de lo contrario seremos amarrados al carro de la esclavitud. Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. Transemos nuestras diferencias, unámonos para batir a los maturrangos que nos amenazan”, decía parte de lo que le envió el General San Martín al santafesino en 1819.

López leyó lo que le había enviado San Martín en clave patriótica y buscó una alternativa. Propuso una tregua con Buenos Aires para evitar que se pierda una guerra con las fuerzas del exterior y se firmó el armisticio de San Lorenzo en 1819.

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Esta es la casa donde vivió el Brigadier López en la ciudad de Santa Fe, ubicada a una cuadra de la Plaza 25 de Mayo y a dos cuadras de Casa de Gobierno.

Esta es la casa donde vivió el Brigadier López en la ciudad de Santa Fe, ubicada a una cuadra de la Plaza 25 de Mayo y a dos cuadras de Casa de Gobierno.

A lo largo de sus años de mandato se transformó en una figura provincial, pero con peso nacional. Dentro de los varios hitos con que cuenta el pergamino del Brigadier se puede resaltar cuando Rondeau quiso volver a atacar a la Liga de los Pueblos Libres y Artigas pidió preparar un ejército entre López y Ramírez. En 1820 combaten en Cepeda obteniendo una victoria aplastante que dio como resultado que se firme el tratado del Pilar. Cayó el directorio y Buenos Aires reconoció a las provincias.

—¿Pero por qué una cabeza si estás vestido de un personaje histórico?

—Ja, creo que es la historia del Brigadier más colorida y que más polémica despertó –empezó a relatar el joven mientras balanceaba el cotillón.

En 1821 Francisco Ramírez invadió Santa Fe porque quería atacar a Buenos Aires. La jugada no le salió nada bien ya que se enfrentó a López en Coronda y la victoria fue del santafesino. A partir de esa dura derrota el entrerriano se fue hacia Córdoba donde también resultó derrotado por Bustos. En un intento de huida hacia el Chaco fue alcanzado por las tropas del lugarteniente de Bustos, Bedoya, y derrotado en San Francisco. Tras ser asesinado, la historia cuenta que Bedoya le mandó a López la cabeza de Ramírez en una caja.

—¿Y qué hizo con esa cabeza?

—La embalsamó, la colocó en una jaula y la colocó sobre su escritorio para que vean qué pasaba con los traidores. Pero López es mucho más que ese hecho colorido. Impulsó la economía, agrandó la frontera provincial, estableció cierto orden institucional, entre otras tantas medidas. Quedarse solo con esa imagen sería un error.

López no fue solo un militar y político al que la junta de representantes le dio el cargo de Brigadier general, sino que fue el ingeniero que diagramó los cimientos de esta provincia. El joven López que empezó defendiendo las fronteras de su territorio, jamás imaginó que años más tarde plantaría banderas y marcaría horizontes que a 185 años de su muerte siguen presentes para la “invencible provincia de Santa Fe”.

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