Un grupo de chicos de sexto grado de la Escuela N° 1255 “Malvinas Argentinas” vieron frustrada la ilusión de concretar un viaje de estudios a la ciudad de Rosario, luego de que el colectivo se rompiera a solo 50 metros de partir. Los niños pasaron cuatro horas arriba del micro parado por el desperfecto mecánico, al cabo de las cuales la excursión se canceló antes de arrancar. Tras los inconvenientes, los padres se concentraron en la puerta de la empresa de turismo para pedir el reintegro del dinero.
En diálogo con el móvil de AIRE, dos madres damnificadas por la empresa de turismo situada en Suipacha al 2800 de la ciudad de Santa Fe, dieron detalles de lo que ocurrió durante la madrugada. Los menores estaban citados a las 4.15 de la mañana en el colegio, desde donde iban a partir los colectivos hacia Rosario.
En ese momento, una mamá notó que no se le habían hecho los controles de narcolemia y alcoholemia a los choferes, por lo que algunos padres decidieron que sus hijos no viajen. “Se trató de hablar con el coordinador y él nunca se presentó, siempre habló con la directora y exponía que si nosotros retrasábamos el viaje o lo posponíamos, nos iban a cobrar un recargo”, explicaron.
Superada esta instancia, los chicos se subieron al colectivo para empezar el viaje, pero a la media cuadra de arrancar, la unidad se sobrecalentó y se detuvo. Estuvieron cuatro horas a bordo del micro que nunca funcionó: “Eran las 9.30 de la mañana, los chicos ya no aguantaban más… fue una situación caótica”, señalaron las madres.
“Nosotros contratamos a principio de año a esta empresa que nos vendió el viaje como que tenían coches propios, pero eran coches de las empresas Llambi Campbell y Kieffer”, agregaron.
Los padres se acercaron a la empresa de turismo para pedir un resarcimiento por el servicio que ya estaba abonado. “Nosotros no queremos reprogramar el viaje, los chicos la pasaron tan mal porque el colectivo se sobrecalentó. Cómo puede salir una empresa de turismo con un colectivo sobrecalentado. Podía llegar a pasar a mayores en el camino”, reflexionaron, y remarcaron que quieren el reintegro de la totalidad del dinero: "Primero nos dijeron que no, después accedieron a hacer un arreglo para reintegrar el dinero, pero de a cinco personas. Es una falta de respeto".
La explicación de la empresa
El titular de la empresa, Marcelo Suárez, explicó en diálogo con AIRE que “los micros estaban presentados en tiempo y forma” y que ellos no son los dueños de los vehículos, sino que contratan el servicio con una firma radicada en la ciudad de Santo Tomé.
Además, aclaró que los padres y las madres “nunca solicitaron” que se haga el control de alcoholemia a los choferes. “Jamás, nunca hubo alguien que haya llamado al área de Transporte porque la provincia no te realiza ese tipo de controles, pero vamos a entender que de última, llamaron a una inspección nacional. Nunca llamaron ni dieron aviso ni nada”.
El empresario continuó: “Habíamos consensuado con la vicedirectora de la institución salir desde la escuela por el paro de (los choferes de) la UTA y por ahí era complicado entrar un colectivo de viaje a la Terminal, uno nunca sabe lo que puede pasar con eso. Íbamos a salir desde la escuela, ella estuvo de acuerdo e hicimos exactamente lo que nos pidió la vicedirectora”.
“El colectivo que salió a los 100 metros se rompió, tuvo un desperfecto mecánico, pero ese micro estuvo desde las 4.15 de la mañana hasta las 7.30 que dieron el aval para salir. En seguida, cuando se rompió, llamamos al coche de repuesto y ese micro estuvo. El segundo coche no pudo viajar porque era un grupo de una escuela y tenían que viajar todos. No viajaron porque ellos decidieron no viajar”, agregó Suárez.
“El otro coche no tenía ningún problema, se quedó esperando porque era un grupo de 80 y pico de pibes más los docentes. Al tener el coche roto, el otro volvió, llamamos el auxilio, volvió, esperamos para hacer el cambio, si llamás a un colectivo tiene un tiempo de demora, unos 45 minutos”, continuó.
Respecto del estado de los colectivos, el empresario explicó que “toda la papelería que piden las supervisiones son de entre 30 y 45 hábiles previos, los coches presentados son los que estaban presentados en el Ministerio de Educación con la gente de supervisión y demás, avalados para viajar. Fue un problema del motor, llegó el otro colectivo, decidieron no viajar, le dieron marcha y el colectivo arrancó”.
El empresario dijo además que acordaron con la vicedirectora que, aquellos padres que quieran cumplir el contrato porque ya pagaron el viaje, podrán reprogramarlo para noviembre: “Vamos a reprogramar para noviembre, el 16, 23 o 30. La fecha la vamos a entregar mañana (jueves) o pasado (viernes), más tardar el lunes, cuando tengamos la confirmación de los servicios. Cuando pasó este desperfecto, yo les dije que no había problemas, que reprogramábamos y que los padres no tenían que pagar nada. No es la idea de quedarse con el dinero de nadie”.
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