Descubren que las rayas del Paraná recorren distancias mucho mayores de lo que se creía
Un ejemplar de raya de agua dulce recorrió una distancia récord en el Paraná y obligó a replantear teorías sobre la movilidad de la especie.
La raya fue marcada cerca de Villa Constitución y recapturada meses después en Entre Ríos.
Lo que comenzó como una captura más dentro de un programa científico terminó convirtiéndose en un descubrimiento que sorprendió a los investigadores del río Paraná. Una raya gigante de agua dulce recorrió al menos 170 kilómetros entre el sur de Santa Fe y Entre Ríos, una distancia que rompe con todas las hipótesis previas sobre el comportamiento de estos animales.
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El hallazgo fue realizado por investigadores del Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en el marco de un proyecto de marcado y recaptura de rayas que se desarrolla desde 2024.
"Hasta ahora se pensaba que las rayas de agua dulce se movían muy poco. Había estudios en Brasil y Colombia que registraban desplazamientos de hasta ocho kilómetros en un año. Encontrar una que recorrió 170 kilómetros cambia completamente el escenario", explicó el biólogo e investigador del CONICET, Luis Lucifora, durante una entrevista en el programa Ahora Vengo Sábado.
Del sur santafesino hasta Entre Ríos
La historia comenzó cuando una raya fue marcada en cercanías de Villa Constitución, en uno de los brazos interiores de la llanura de inundación del Paraná. Casi diez meses después, el mismo ejemplar fue recapturado frente a Gualeguay, en Entre Ríos, ya remontando el río Gualeguay.
La distancia recorrida fue calculada a partir de los puntos de captura y recaptura reportados por pescadores que colaboran con el proyecto científico.
A diferencia de lo que muchas personas imaginan, los investigadores no siguen a los animales mediante GPS. La identificación se realiza mediante una pequeña marca plástica amarilla colocada en el cuerpo del ejemplar, que contiene un número identificatorio y datos de contacto del equipo científico.
Cuando un pescador captura una raya marcada, puede comunicarse con los investigadores y aportar información sobre el lugar y la fecha del hallazgo.
Un trabajo científico apoyado por pescadores
Lucifora destacó que el programa depende en gran medida de la colaboración de pescadores deportivos y artesanales de toda la región.
"Nosotros somos pocos y tenemos una capacidad limitada para salir al campo. Gracias a la red de colaboradores podemos ampliar enormemente el área de trabajo y la cantidad de rayas marcadas", señaló.
El investigador remarcó que quienes participan del proyecto no realizan ninguna actividad ilegal, ya que la pesca y el consumo de rayas están permitidos en la región.
La colaboración de quienes frecuentan el río permite obtener información valiosa sobre especies que resultan difíciles de estudiar mediante otros métodos.
La raya de agua dulce más grande del mundo
La especie estudiada, Potamotrygon brachyura, es considerada la raya exclusivamente de agua dulce más grande del planeta. Los ejemplares adultos pueden alcanzar hasta 1,80 metros de ancho y superar los 200 kilogramos de peso.
"Si esta raya se coloca en agua de mar, muere. Está completamente adaptada a vivir en agua dulce", explicó Lucifora. Precisamente por su gran tamaño, los investigadores sospechan que posee una capacidad de desplazamiento mucho mayor que otras especies de rayas estudiadas hasta ahora.
Un dato clave para la conservación
El descubrimiento tiene implicancias directas para la conservación de la biodiversidad del Paraná.
Hasta ahora se creía que las poblaciones de distintas localidades funcionaban de manera relativamente independiente debido a los escasos movimientos registrados. Sin embargo, la nueva evidencia indica que existe una conexión mucho más amplia entre distintas zonas del río.
"Si una raya puede desplazarse 170 kilómetros, ya no podemos pensar que las poblaciones de diferentes localidades están aisladas. Eso obliga a replantear los planes de manejo y conservación", sostuvo el investigador.
Aunque todavía no se sabe si se trata de un movimiento migratorio o de un desplazamiento individual excepcional, los científicos consideran que el hallazgo abre una nueva etapa de investigación sobre una de las especies más emblemáticas de los grandes ríos sudamericanos.
Para responder esos interrogantes, el equipo continuará ampliando el programa de marcado y recaptura, con la expectativa de sumar nuevos registros que permitan comprender mejor la dinámica de estos gigantes del agua dulce.






